Fertilizantes en la cuerda floja: el impacto de la urea que podría disparar los precios, del maíz al café
Con los precios de la urea al alz, los costos de los fertilizantes vuelven a situarse en el centro del sector agrícola, limitando la toma de decisiones en el campo y haciendo sonar las alarmas para el maíz, el café, la soja y el suministro de alimentos en los próximos meses.

Existen ciertos elementos que los consumidores casi nunca ven, pero que influyen de manera significativa en los precios de los alimentos. Los fertilizantes son uno de esos elementos. En el caso de los fertilizantes nitrogenados importados, como la urea, están experimentado fuertes aumentos de precio en medio de las tensiones en Oriente Medio.
Según el Plan Nacional de Fertilizantes, más del 80 % de los fertilizantes utilizados en el Continente Americano son importados; la soja, el maíz y la caña de azúcar, por sí solos, representan más del 73 % del consumo nacional de estos insumos.
Cuando este eslabón de la cadena flaquea, el impacto no se limita únicamente a los campos de cultivo: puede repercutir en los costos de producción, las tarifas de flete y, en última instancia, en los precios de los alimentos.
El insumo invisible que impulsa nuestro suministro de alimentos
En términos sencillos, la urea es uno de los principales fertilizantes nitrogenados utilizados en la agricultura. La fuente de nitrógeno más utilizada, ya que ofrece una alta concentración de este nutriente combinada con un menor costo por unidad de nitrógeno.
Esto ayuda a explicar por qué cualquier alza repentina en su precio se convierte en un problema crítico para los productores de una amplia variedad de cultivos.

El problema radica en que el impacto actual no se origina en la explotación agrícola, sino más bien en la geopolítica y la logística internacional. En un artículo publicado por el Instituto Brasileño de Economía (FGV IBRE), señaló que las tensiones en el estrecho de Ormuz ya han elevado los precios de la urea en más de un 30 % en comparación con el periodo previo al conflicto, llamando la atención sobre el papel crítico de la región en el flujo global de estos insumos.
En esta misma línea, la CNA informó en su solicitud para la reducción del AFRMM (Adicional al Flete para la Renovación de la Marina Mercante) que los precios de la urea ya habían experimentado un aumento acumulado del 35 %, ejerciendo presión sobre los costos de los productores incluso antes del inicio de la próxima temporada principal de siembra.
Por qué el clima complica la decisión
Los fertilizantes no se encarecen simplemente de forma aislada; se encarecen en el peor momento posible: precisamente cuando el productor necesita decidir sobre su compra, la dosificación y el momento de su aplicación.
En el caso de la urea, su eficiencia también depende de las condiciones climáticas y de las prácticas de manejo del cultivo, dado que las pérdidas de nitrógeno pueden variar según el clima de una región, cambios en el estado del tiempo presente, el tipo de suelo, la cobertura del terreno y el método de aplicación.
Los sectores con mayor probabilidad de sentir primero esta presión son, precisamente, aquellos más dependientes de este insumo, o aquellos que transmiten sus efectos a etapas posteriores de la cadena de suministro:
- Maíz: dado que se sitúa entre los cultivos con mayor componente de fertilizantes en sus costos de producción y —según el análisis del IBRE— podría experimentar un impacto significativo en los precios percibidos por los productores;
- Soja: un cultivo que también combina un elevado uso de fertilizantes con efectos indirectos sobre los productos derivados y los piensos para animales;
- Café: cultivo que, en el estudio del IBRE, destaca como un rubro importante en el que los fertilizantes representan una parte sustancial de los costos variables de producción;
- Proteínas animales: puesto que una parte de la transmisión de costos se produce a través de los piensos para animales derivados del maíz y la soja.
Esto no significa que todo vaya a encarecerse automáticamente de la noche a la mañana. Lo primero que cambia es el margen de seguridad del productor. Si los precios de los fertilizantes experimentan un alza demasiado pronunciada, algunos productores podrían optar por posponer sus compras, recalcular las dosis de aplicación o reconsiderar sus planes de inversión.
El sector agrícola continúa produciendo, pero ahora opera con un menor margen de error, lo que hace que sus decisiones sean más sensibles a los pronósticos meteorológicos, los tipos de cambio y los costos de flete.
Lo que podría llegar primero a la mesa*
La mejor manera de comprender esta cuestión es concebir el fertilizante como un ingrediente oculto dentro del sistema alimentario. No figura en los estantes de las tiendas; sin embargo, se encuentra detrás del maíz que se convierte en alimento para animales, del café que depende de una nutrición equilibrada y de la soja que impulsa tanto las cadenas de suministro alimentarias como las industriales.
En consecuencia, cuando el precio de la urea aumenta, el debate deja de ser una cuestión meramente agrícola para convertirse también en un asunto inflacionario.
El mensaje de esta semana es claro: seguimos estando altamente expuesto a las perturbaciones externas en lo que respecta a un insumo agrícola crítico. Esto demuestra que el verdadero costo del conflicto no se limita al petróleo y que no lo afecta a los que deciden atacar a otros paises.
Referencia de la noticia
Além do petróleo: como a disrupção logística de fertilizantes ameaça o IPA em 2026. 20 de março, 2026. IBRE.