Fotoperiodo: cómo saben las plantas que el verano ha terminado
En septiembre, cuando todavía se alcanzan los 30 ºC, las plantas empiezan a cambiar de comportamiento. No están respondiendo al calor ni a la lluvia; están midiendo algo mucho más fiable.

Hay algo curioso que se repite todos los años. Todavía hace calor, aún no ha llovido como debería y, sin embargo, las plantas parecen saber que la estación ha cambiado. Las lechugas espigan, las espinacas se disparan en su crecimiento y las plantas de fresa empiezan a prepararse.
La explicación no está en el termómetro. Está en el reloj.
Las plantas no miden los días, miden las noches
El calor de un año no es igual al de otro. Hay septiembres con más de 30 °C y septiembres frescos; hay años de sequía y años de lluvias tempranas. Una planta que dependiera de la temperatura para decidir cuándo florecer se equivocaría con frecuencia.
Y hay un detalle que cambia la forma de entenderlo todo: lo que la planta mide con precisión no es la duración del día, sino la duración del periodo de oscuridad continua. Una noche interrumpida por la luz, aunque sea poca, se interpreta como dos noches cortas en lugar de una larga.
Tres grupos de plantas, tres comportamientos
Las plantas pueden reaccionar de forma diferente al fotoperiodo, clasificándose en plantas de día largo, día corto y día neutro. En la siguiente tabla encontrará ejemplos de cultivos que se ajustan a cada una de estas clasificaciones.
Grupo | Cuando florece | Ejemplos |
|---|---|---|
Día largo | Con noches cortas, en primavera y verano | Lechuga, espinaca, rábano, cebolla |
Día corto | Con noches largas, en otoño e invierno | Planta de fresa, crisantemo, judía |
Día neutro | Independientemente de la duración del día | Tomate, pepino, girasol |
| Caracterización de las plantas según sus necesidades de horas de luz diarias para florecer. Fuente:elaboración propia. | ||
La denominación es histórica y un tanto engañosa, ya que, en realidad, las plantas de día largo deberían llamarse de noche corta. Se mantuvo el nombre antiguo, pero el mecanismo depende de la oscuridad.
Esto explica situaciones que parecen contradictorias. Una lechuga plantada en junio espiga con facilidad, porque las noches son cortas y ella interpreta esto como una señal para florecer. La misma lechuga en septiembre, al alargarse las noches, mantiene mucho mejor su follaje. Es la razón por la que las plantas de hoja prosperan mejor desde el otoño hasta la primavera.
Septiembre es el mes de inflexión
En el equinoccio, el 22 o 23 de septiembre, la duración del día y de la noche se iguala prácticamente en todas partes. A partir de ese momento, la noche pasa a ser más larga que el día, y es esta inversión la que desencadena una serie de comportamientos.
La planta de fresa, que es de día corto, comienza a formar las yemas que darán lugar a la floración de la primavera siguiente. Precisamente por eso tiene sentido la plantación en otoño, y no por cuestiones de temperatura.
El ajo y la cebolla hacen lo contrario. Pasan el invierno desarrollando follaje y solo engrosan el bulbo cuando los días vuelven a alargarse en primavera. Quien planta ajo demasiado tarde deja poco tiempo para el desarrollo de las hojas antes de que llegue esa señal; el resultado son cabezas pequeñas, por muy bueno que sea el abono.
Lo que esto cambia en la práctica
Comprender esto modifica tres decisiones concretas en el huerto.
La elección de la variedad deja de ser un detalle menor. En el caso de las fresas, las variedades de día corto concentran la producción en primavera, mientras que las de día neutro producen a lo largo de mucho más tiempo. Son plantas diferentes con necesidades distintas, y la etiqueta del vivero siempre indica de qué tipo se trata.

La fecha de siembra cobra sentido lógico en lugar de basarse en la tradición. El ajo, la cebolla y la fresa no se plantan en otoño por costumbre, sino porque necesitan atravesar un periodo de días cortos para producir bien.
Asimismo, la iluminación artificial deja de ser inocua. Una planta de día corto situada cerca de una lámpara encendida por la noche, o de una farola, puede simplemente no florecer. Es un problema real en los balcones urbanos y explica muchos casos que parecen inexplicables.
Hay algo que el fotoperiodo posee y que la temperatura nunca tendrá: es absolutamente predecible. La duración del día en su localidad el 15 de octubre será exactamente la misma este año que el próximo.
Si desea hacer un seguimiento a nuestras páginas de previsión meteorológica indican la hora de salida y puesta del Sol y la duración del día; en esta época del año, se pierden entre dos y tres minutos de luz diarios. Al cabo de un mes, se ha perdido más de una hora de luz, y las plantas lo perciben mucho antes que nosotros.