Producir oxígeno de noche y sobrevivir al desierto: así es como las plantas usan la fotosíntesis CAM
En los rincones más secos del planeta crecen plantas capaces de hacer algo que parece imposible: realizar parte de su fotosíntesis durante la noche y soportar condiciones extremas de calor y sequía.

La fotosíntesis la aprendemos desde niños: las plantas usan la luz del sol para crecer y producir oxígeno. Pero no todas lo hacen igual. La mayoría usa un tipo llamado fotosíntesis C3, que funciona bien en climas normales. Sin embargo, algunas plantas que viven en lugares muy secos tuvieron que desarrollar otras formas de hacerlo.
En desiertos y en zonas secas el problema principal es el agua. Las plantas que viven ahí enfrentan un reto complicado: si abren sus hojas durante el día para tomar dióxido de carbono, también pierden mucha agua por evaporación. Con el calor fuerte del sol y las altas temperaturas, esa pérdida puede deshidratarlas muy rápido.
Para resolverlo, algunas plantas desarrollaron una estrategia muy inteligente llamada fotosíntesis CAM. En lugar de abrir sus estomas durante el día, lo hacen por la noche, cuando el aire es más fresco y la pérdida de agua es menor. Así capturan el CO₂ y lo guardan para usarlo después durante el día.

Plantas como agaves, cactus, piña, muchas orquídeas y varias suculentas utilizan este sistema. Gracias a esta adaptación pueden vivir en lugares donde otras plantas simplemente no resistirían. Este mecanismo hoy llama mucho la atención de los científicos, porque podría ser clave para la agricultura del futuro.
La estrategia nocturna: cómo funciona la fotosíntesis CAM
La fotosíntesis CAM funciona de manera diferente a la de la mayoría de las plantas. Mientras muchas plantas abren sus estomas en el día, las plantas CAM hacen lo contrario: abren estos pequeños poros por la noche.
Por eso, cuando llega la noche y el ambiente es más fresco, estas plantas aprovechan para capturar CO₂ del aire. Ese carbono no lo usan de inmediato; primero lo guardan dentro de sus células en forma de compuestos llamados ácidos orgánicos, especialmente ácido málico. Es una manera de almacenar el carbono mientras esperan la luz del día.
Cuando amanece ocurre la segunda parte del proceso. Las plantas cierran sus estomas para no perder agua, pero dentro de sus tejidos liberan el CO₂ que guardaron durante la noche. Con ese carbono almacenado y la energía del sol, la planta completa su proceso de fotosíntesis sin tener que abrir sus hojas en las horas más calientes.
En pocas palabras, este sistema funciona como una especie de batería de carbono: capturan el CO₂ por la noche, lo guardan, y lo usan durante el día. Gracias a esta estrategia, pueden gastar hasta diez veces menos agua que muchas plantas comunes, lo que les permite vivir en desiertos o zonas muy secas.
Agaves y el futuro agrícola en un clima más seco
El metabolismo CAM podría ser muy importante para la agricultura del futuro. Con el cambio climático, muchas regiones del mundo enfrentarán temperaturas más altas, sequías más frecuentes y menos agua disponible. Esto ha obligado a pensar qué cultivos podrán seguir produciendo alimentos en condiciones cada vez más difíciles.

Aquí es donde plantas como los agaves llaman mucho la atención. Son especies que ya están adaptadas a condiciones extremas: pueden crecer en suelos pobres, con poca lluvia y bajo temperaturas muy altas. Gracias a la fotosíntesis CAM, estas plantas logran producir biomasa usando muy poca agua.
De hecho, algunos estudios muestran que ciertos agaves pueden producir grandes cantidades de materia vegetal incluso en zonas donde otros cultivos simplemente no prosperan. Por eso se investigan como posibles cultivos para bioenergía, fibras, forraje o incluso alimentos en regiones áridas y semiáridas del planeta.
Otra característica interesante es que muchas plantas CAM también tienen tejidos suculentos, es decir, hojas o tallos capaces de almacenar agua. Lo que crea una estrategia doble muy efectiva: guardar agua y utilizarla con mucha eficiencia, lo que les permite soportar largos periodos sin una sola gota de agua.
Al final, la fotosíntesis CAM nos recuerda que las plantas han evolucionado para adaptarse a ambientes difíciles. Y en un mundo donde el agua será cada vez más valiosa, entender cómo funcionan estas plantas podría ayudarnos a pensar la agricultura del futuro con más inteligencia y adaptación al clima.