Resistencia del césped y jardín ante las altas temperaturas del verano
Según los expertos, el césped que se ha vuelto marrón debido al calor extremo no está necesariamente muerto. ¡Ven a descubrir cómo revivirlo!

Al ver muchos jardines con el césped seco y marrón debido a días consecutivos de altas temperaturas, a primera vista puede parecer que el césped ha muerto; sin embargo, la realidad puede ser muy distinta.
Según un informe de la BBC, en la mayoría de los casos, el césped entra en un estado de latencia para sobrevivir al calor extremo y puede recuperarse una vez que las condiciones vuelven a ser favorables.
Ante largos periodos de calor intenso y falta de agua, el césped reduce drásticamente su actividad biológica. En lugar de seguir creciendo y gastando energía, entra en latencia, un mecanismo de defensa que le permite conservar recursos hasta que regresen temperaturas más suaves y humedad al suelo.
Durante esta fase, las briznas de hierba se vuelven marrones y se secan, lo que lleva a muchas personas a pensar que el césped se ha perdido. No obstante, las raíces permanecen vivas y listas para reanudar el crecimiento cuando vuelva la lluvia.
Riego estratégico
Según los expertos, uno de los errores más comunes es regar de forma ligera y frecuente a lo largo del día. Esta práctica mantiene el agua en la superficie, fomentando el desarrollo de raíces superficiales que son más vulnerables al calor.
Lo ideal es realizar riegos profundos pero poco frecuentes, permitiendo que el agua penetre bien en el suelo. Esto ayuda a que las raíces se desarrollen mejor y sean más resistentes durante los periodos de sequía.
El momento del riego también es importante: las primeras horas de la mañana se consideran el mejor momento, ya que la evaporación es menor y la planta puede absorber el agua con mayor eficiencia. Regar durante las horas de más calor provoca un desperdicio considerable de agua, mientras que regar por la noche puede favorecer la aparición de enfermedades fúngicas.
Cortar menos para proteger más
Otra recomendación es evitar cortar el césped demasiado bajo durante el verano. Un césped más alto genera sombra sobre el suelo, reduce la evaporación del agua y ayuda a mantener las raíces protegidas de las temperaturas extremas.

Los expertos también aconsejan utilizar cuchillas de cortacésped bien afiladas. Los cortes limpios dañan menos las briznas de hierba, mientras que las cuchillas desafiladas desgarran el césped y aumentan el estrés de la planta.
Aunque estimular el crecimiento con fertilizante pueda parecer una buena idea, los expertos señalan que esta práctica no es recomendable durante una ola de calor.
Aplicar fertilizante cuando el césped sufre un estrés intenso puede causar daños adicionales. Lo más prudente es esperar a que el césped se recupere de forma natural y aplicar nutrientes solo cuando las temperaturas bajen y la planta reanude su crecimiento activo.
Sin embargo, a pesar de la gran resistencia de muchas especies, no todos los tipos de césped soportan igual de bien estas condiciones. Si el calor extremo persiste durante mucho tiempo o si las raíces sufren daños importantes, algunas zonas podrían morir definitivamente.
En tales casos, puede ser necesario resembrar o sustituir las áreas afectadas. Aun así, los expertos señalan que conviene esperar unas semanas tras el regreso de las lluvias antes de dar el césped por perdido.
Adaptación de los jardines al nuevo clima
El cambio climático está haciendo que las olas de calor sean más frecuentes e intensas en diversas regiones del mundo. Esta realidad obliga a jardineros, municipios y propietarios a replantearse el cuidado de los espacios verdes.
Además de una gestión más eficiente del agua, existe un interés creciente por las especies de césped resistentes a la sequía y por soluciones de paisajismo de bajo mantenimiento.
Por tanto, adaptar los jardines a las nuevas condiciones climáticas puede ser una de las formas más eficaces de preservar los espacios verdes y reducir el consumo de agua en los próximos años.