Con un 95 % de certeza meteorólogos avisan que este invierno no será normal

A 15,000 kilómetros de distancia, un "motor meteorológico" está en pleno apogeo. Su punto álgido coincide, precisamente, con nuestros meses de invierno, y se especula con impactos en el Hemisferio Norte.

¿Se llevará Europa una sorpresa de las buenas en el invierno de 2026/27?
¿Se llevará Europa una sorpresa de las buenas en el invierno de 2026/27?

Mientras aquí la gente se tumba en la piscina al aire libre y se queja de la enésima ola de calor, al otro lado del mundo está ocurriendo algo de lo que casi nadie es consciente. En las lejanas aguas del Pacífico tropical, el mar se calienta cada vez más, lo que ya está determinando cómo podría ser nuestro invierno.

El desencadenante invisible tiene un nombre que suena inofensivo, pero que no lo es en absoluto: el superNiño. Actúa como un detonador a distancia que se acciona a miles de kilómetros de distancia, y cuya onda de choque llega hasta nosotros semanas o meses más tarde, en plena temporada de frío.

A 15.000 kilómetros de distancia, el motor del sistema meteorológico se sobrecalienta

En esencia, El Niño es una enorme acumulación de calor en el Pacífico que desequilibra todo el sistema meteorológico del planeta. En estos momentos, la probabilidad de que este patrón nos acompañe hasta bien entrada la primavera de 2027 ronda el 95 %; es muy raro que algo así sea tan seguro.

Y aún hay más: con un valor de alrededor del 65 %, la situación apunta hacia un fenómeno muy intenso, un auténtico El Niño muy fuerte. Se espera que alcance su punto álgido entre noviembre y enero. Es decir, justo cuando aquí volvemos a sacar del armario la bufanda y el gorro.

El efecto dominó llega hasta Europa

Lo complicado es que lo que empieza en el Pacífico no se queda ahí. El calor adicional impulsa enormes corrientes de aire, desplaza las zonas de altas y bajas presiones por todo el planeta, y al final de esta cadena se encuentra también el patrón de corrientes atmosféricas sobre Europa.

Es precisamente este motor el que determina, en parte, si nuestras bajas presiones atraerán en el futuro aire templado del Atlántico o si se abrirá el paso al frío polar o ártico procedente del norte. Un fenómeno que, aunque parezca que se desata en el otro extremo del mundo, influye de forma tan directa en nuestro tiempo.

¿Alerta de heladas o una Navidad 2026 bajo un ambiente muy templado?

Y ahora viene lo emocionante, porque pueden darse ambos extremos. Primer escenario: un vórtice polar desestabilizado abre la puerta al aire ártico, y Europa sufre semanas de heladas constantes, nieve y noches gélidas; sobre todo, el final del invierno, en enero y febrero, ha dado muchas sorpresas en años así.

El segundo escenario es completamente diferente: un fuerte fenómeno de El Niño calienta aún más la atmósfera a nivel mundial, lo que apunta más bien a un invierno demasiado suave, gris y lluvioso, como los que hemos tenido últimamente con demasiada frecuencia. ¿Una Navidad blanca? En muchas regiones, eso es ya desde hace tiempo una auténtica rareza.

Otros fenómenos que influyen en el tiempo de Europa, incluso más que el El Niño

¿Por qué entonces nadie se atreve a dar una respuesta definitiva? Porque El Niño no es el único factor que determina nuestro clima. En Europa también influyen otros factores de gran importancia: el vórtice polar situado muy por encima del círculo polar ártico, las temperaturas del Atlántico Norte y el chorro polar.

Temperaturas previstas para los próximos días en el Pacífico.
Temperaturas previstas para los próximos días en el Pacífico.

Por eso, cualquier titular del tipo "a partir del 15 de enero hará un frío glacial" no es más que una mera especulación en estos momentos. Solo se puede afirmar con certeza una cosa: los ingredientes para uno de los inviernos más llenos de sorpresas de los últimos tiempos ya están ahí; la mezcla se producirá en las próximas semanas.

A la expectativa de los efectos de El Niño

Una cosa es segura: este invierno no será un invierno cualquiera. La diferencia entre un frío glacial y un tiempo inusualmente suave es mayor que nunca, y el escenario que prevalezca dependerá de un motor que, en estos momentos, funciona a toda marcha a miles de kilómetros de distancia.

Quien planifique con inteligencia, mantendrá la flexibilidad y no perderá de vista la situación en ningún momento. Porque si un El Niño muy fuerte alcanza su punto álgido precisamente durante nuestros meses de invierno, hay algo que, sin duda, no ocurrirá: el aburrimiento.