NASA y ESA detectan una gigantesca ola de calor marina que fortalece el regreso de El Niño

Los datos recopilados por el satélite Sentinel-6 Michael Freilich muestran que una extensa zona de agua inusualmente cálida en el Océano Pacífico que se extiende hasta costas de Sudamérica. Te decimos como repercute esto en el ENOS.

Desde el 8 de junio de 2026, se han observado niveles del mar superiores a lo normal (en rojo) en el Pacífico central y oriental, datos obtenidos por el satélite Sentinel-6 Michael Freilich. Crédito: Observatorio Terrestre de la NASA/Lauren Dauphin.
Desde el 8 de junio de 2026, se han observado niveles del mar superiores a lo normal (en rojo) en el Pacífico central y oriental, datos obtenidos por el satélite Sentinel-6 Michael Freilich. Crédito: Observatorio Terrestre de la NASA/Lauren Dauphin.

Satélite compuesto de la Administración Nacional de Aeronáutica (NASA) y de la Agencia Espacial Europea (ESA), ha detectado una inmensa masa de agua caliente que avanza hacia las costas de Sudamérica, una señal clara de que el fenómeno climático de El Niño ya se está desarrollando.

El hallazgo fue realizado por el satélite Sentinel-6 Michael Freilich, el cual descubrió que el nivel del mar cerca de Perú ha subido más de 15 centímetros por encima del promedio. Este aumento en la altura del agua es un indicador directo de que las temperaturas bajo la superficie oceánica están aumentando de forma inusual.

El motor de este calentamiento son las llamadas ondas Kelvin, enormes olas submarinas que viajan de oeste a este a lo largo del océano Pacífico ecuatorial. Estas se forman cuando los vientos habituales cambian de dirección o se debilitan, permitiendo que el agua caliente tropical se desplace hacia las costas de Colombia, Ecuador y Perú.

Científicos de la NASA, explican en uno de sus mas recientes reportes que, aunque el evento de este año comenzó un poco más tarde en comparación con los históricos episodios de 1997 y 2015, ya está empezando a igualar su fuerza.

Remembranza del ENOS

La historia de este fenómeno se remonta al siglo XVII, cuando los pescadores sudamericanos notaron que el agua del mar se calentaba de forma extrema y la pesca escaseaba. Como este evento solía coincidir con las festividades de diciembre, decidieron bautizarlo como "El Niño", en referencia al nacimiento del Niño Jesús.

Desde entonces, la ciencia ha intentado comprender mejor esta oscilación donde se calienta la superficie marítima, junto a su contraparte fría llamada La Niña, estas fases suelen alterar las lluvias y temperaturas a nivel mundial.

Impacto en la condiciones meteorológicas y climáticas a nivel global

A medida que estas aguas cálidas se acumulan en el Pacífico central y oriental, alteran por completo la circulación de la atmósfera y modifican la corriente en chorro, que es la encargada de dirigir las tormentas en todo el planeta.

Esta variabilidad climática desencadenará efectos que impactarán en las condiciones meteorológicas y climáticas de todo el mundo, en los próximos meses. Mientras se espera que algunas regiones experimenten lluvias torrenciales, otras sufrirán sequías y olas de calor extremas.

Cabe mencionar que, el alcance de los daños depende directamente de la intensidad que alcance el fenómeno del ENOS. Mientras que los eventos moderados solo provocan afectaciones en los países cercanos al Pacífico tropical, los episodios más intensos tienen consecuencias globales, siendo capaces de provocar sequías severas en África o inundaciones catastróficas en zonas como California.

Durante El Niño, algunas regiones pueden experimentar lluvias o nevadas más intensas, mientras que otras registran condiciones inusualmente cálidas y secas. Crédito: NOAA.
Durante El Niño, algunas regiones pueden experimentar lluvias o nevadas más intensas, mientras que otras registran condiciones inusualmente cálidas y secas. Crédito: NOAA.

Esto debido a que El Niño suele alcanzar su punto máximo entre noviembre y enero; aún faltan varios meses antes de conocer la verdadera magnitud de sus impactos económicos y ambientales a nivel mundial.

Vigilando el Océano Pacífico desde el espacio

Para vigilar estos gigantescos cambios, la NASA y la ESA, utilizan tecnología espacial de alta precisión capaz de medir la superficie del mar en fracciones de pulgada cada diez días. El monitoreo de los océanos no es nuevo, sino que forma parte de un registro histórico ininterrumpido que comenzó en 1992 con el satélite TOPEX/Poseidon.

Esta vigilancia satelital permite a los científicos anticipar el comportamiento de las ondas Kelvin, optimizar los pronósticos del tiempo y ayudar a las comunidades costeras a prepararse ante posibles desastres.

El nivel del mar medido por el satélite Sentinel-6 Michael Freilich: áreas rojas representan regiones donde el nivel del mar es superior al normal, y las azules donde es inferior al normal. Crédito: Observatorio Terrestre de la NASA.
El nivel del mar medido por el satélite Sentinel-6 Michael Freilich: áreas rojas representan regiones donde el nivel del mar es superior al normal, y las azules donde es inferior al normal. Crédito: Observatorio Terrestre de la NASA.

El satélite actual forma parte del programa de observación de la Tierra de la Unión Europea y es operado mediante una colaboración internacional entre la ESA, NASA, NOAA y otras organizaciones técnicas.

Para garantizar que la recopilación de datos nunca se detenga, un nuevo satélite gemelo fue lanzado al espacio a finales de 2025 y se espera que asuma el control total de la misión a finales de este año, asegurando el futuro de las predicciones climáticas globales.

Los últimos mapas satelitales confirman que el calentamiento en el Pacífico tropical se ha intensificado rápidamente durante las primeras semanas de junio.

Cada evento de El Niño es completamente diferente, pero casi todos se traducen en un año notablemente más caluroso para el planeta y en alteraciones drásticas para la agricultura, el transporte y el suministro de agua en diversas partes del mundo.

Referencia de la noticia

NASA Science. (18 de junio del 2026). El Niño Is Underway.
ESA Observing the Earth. (15 de junio del 2026). Pacific warming signals El Niño has stirred.