El fenómeno de El Niño es inminente: cuándo sabremos con certeza cuál será su intensidad, según los meteorólogos

El Niño cada vez más cerca de consolidarse, pero ¿podemos afirmar cuál será su intensidad? Descubre cuando dispondremos de previsiones más fiables.

La media de las previsiones de nueve modelos climáticos de instituciones de prestigio, que se inició en mayo, apunta a anomalías superiores a 2 °C ya en invierno. Pero, ¿se cumplirá esta previsión? Créditos: ECMWF.
La media de las previsiones de nueve modelos climáticos de instituciones de prestigio, que se inició en mayo, apunta a anomalías superiores a 2 °C ya en invierno. Pero, ¿se cumplirá esta previsión? Créditos: ECMWF.

El boletín de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos), publicado esta semana, muestra que la zona de seguimiento de El Niño, denominada Niño 3.4, sigue registrando una anomalía de +0.5 °C en la temperatura de la superficie del mar, valor que corresponde al umbral del fenómeno.

La tendencia apunta a que la interacción entre escalas, a través de la Oscilación Madden-Julian (MJO), favorezca aún más el calentamiento en los próximos días, lo que probablemente intensificará la anomalía positiva la próxima semana. Esto hace que el reconocimiento oficial del fenómeno esté cada vez más cerca, ya que el protocolo tradicional exige un mes con anomalías dentro del umbral, y no solo unas pocas semanas.

Aunque muchos modelos prevén que este será un superNiño —lo que en el ámbito científico se denomina un El Niño muy intenso—, aún existen incertidumbres en cuanto a su intensidad.

¿Cuándo sabremos qué intensidad tendrá el fenómeno El Niño de 2026/2027? A continuación, descubre lo que dice el boletín de la NOAA, cómo se prevé que la MJO intensifique el calentamiento y cuándo dispondremos de una previsión con menos incertidumbres.

¿Qué dice el boletín de la NOAA?

La región de seguimiento de El Niño se mantuvo dentro del umbral de +0.5 °C durante la semana que tuvo como fecha central el 27 de mayo, es decir, la que tiene en cuenta la temperatura media de la superficie del mar (TSM) entre los días 24 y 30.

En teoría, esta sería la tercera semana consecutiva dentro del umbral de El Niño; sin embargo, la NOAA parece haber corregido los datos correspondientes a la semana del 13 de mayo, reduciendo la anomalía de +0.5 °C a +0.4 °C.

Resumen del boletín de la NOAA del 1 de junio de 2026. Créditos: Elaborado por Meteored/Fuente: CPC/NOAA.
Resumen del boletín de la NOAA del 1 de junio de 2026. Créditos: Elaborado por Meteored/Fuente: CPC/NOAA.

A diferencia de la región Niño 3.4, que se ha mantenido con el mismo valor de anomalía, las regiones Niño 1+2 y Niño 3, situadas entre el centro del Pacífico y la costa sudamericana, siguen calentándose progresivamente. Una posible explicación es la aparición de una burbuja de agua fría en la capa subsuperficial (a 300 m de profundidad) desde la semana del 8 de mayo, lo que frenó el calentamiento en la región central y desplazó la burbuja de agua caliente hacia el este.

A pesar de ello, el boletín sigue indicando que se está produciendo un debilitamiento de los vientos alisios (vientos del este en la región ecuatorial) y un aumento de la convección en la región del Pacífico central, lo que constituye un indicio de una respuesta atmosférica al calentamiento del océano y de una interacción entre escalas con la MJO.

Anomalía del viento zonal en capas bajas (izquierda), anomalía de la radiación de onda larga (centro) y evolución observada de la MJO en los últimos 40 días (derecha). Créditos: Elaborado por Meteored/Fuente: CPC/NOAA.
Anomalía del viento zonal en capas bajas (izquierda), anomalía de la radiación de onda larga (centro) y evolución observada de la MJO en los últimos 40 días (derecha). Créditos: Elaborado por Meteored/Fuente: CPC/NOAA.

La MJO es un patrón natural de variabilidad de la atmósfera tropical que se desplaza de oeste a este a lo largo de la franja ecuatorial. Cuando su fase activa afecta al Pacífico occidental, puede debilitar los vientos alisios y favorecer la aparición de rachas de viento del oeste. Estos cambios suelen generar ondas oceánicas de Kelvin que transportan calor hacia el Pacífico central y oriental, lo que contribuye al calentamiento de la región Niño 3.4 y al desarrollo de El Niño.

¿Cuál será la intensidad del fenómeno?

Aunque la evolución constante de las previsiones de los modelos climáticos sobre El Niño y de las temperaturas del océano Pacífico indican, hasta el momento, que nos enfrentaremos a un superNiño, aún hay que tener en cuenta un aspecto importante: la "barrera de la previsibilidad".

La barrera de la previsibilidad se refiere al periodo comprendido entre marzo y mayo, que corresponde a la primavera en el hemisferio norte y al otoño en el hemisferio sur, en el que los modelos climáticos presentan una mayor incertidumbre en sus proyecciones.

Esto se debe a que la primavera y el otoño son estaciones de transición, en las que los océanos y la atmósfera experimentan cambios más rápidos que en otras épocas del año. Esta evolución del sistema climático dificulta la previsión de cómo evolucionarán las condiciones en el Pacífico tropical en los próximos meses.

Como resultado, pequeños errores en las condiciones iniciales de los modelos o cambios relativamente modestos en la atmósfera pueden dar lugar a diferencias significativas en las previsiones para el resto del año.

Última previsión climática disponible sobre El Niño, que comenzó en mayo. Créditos: Adaptado de IRI.
Última previsión climática disponible sobre El Niño, que comenzó en mayo. Créditos: Adaptado de IRI.

Las previsiones más recientes de las que disponemos se elaboraron en mayo, es decir, dentro del horizonte de previsibilidad. Apuntan a un fenómeno de El Niño muy intenso, con anomalías superiores a 2 °C durante un largo periodo de tiempo, entre el final del invierno y principios de 2027.

Según los meteorólogos, se podrá realizar un análisis más sólidos tras la publicación de las previsiones iniciadas en junio, que ya han superado la fase más crítica de la barrera de la previsibilidad. Entre ellas se encuentran la tradicional serie de modelos del IRI, cuya actualización está prevista para el 19 de junio, y la del ECMWF, que se publicará durante la primera quincena del mes.

Si las previsiones siguen indicando desviaciones superiores a 2 °C tras esta actualización, aumentará considerablemente la certeza de que el Pacífico se encamina hacia uno de los fenómenos más intensos jamás observados.