Pronóstico agrometeorológico del 30 de marzo al 5 de abril: calor y lluvias irregulares presionan al sector agropecuario

Durante esta semana, el campo mexicano enfrentará calor intenso en el Norte y lluvias irregulares en el Sur, complicando siembras y aumentando el estrés en cultivos y ganado.
El agua no llegará donde más se necesita y el calor ya empezó a presionar los cultivos desde la siembra. El inicio del ciclo primavera-verano 2026 pinta complicado para el campo mexicano. Mientras algunas regiones comienzan a recibir humedad en el suelo, otras siguen teniendo días con altas temperaturas y sin lluvias suficientes.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, se prevén tormentas con acumulados de 25 a 75 mm en el Golfo y el Sur, mientras que en el Bajío, el Altiplano y el Norte dominarán temperaturas de 35 a 45 °C, acompañadas de rachas de viento que aceleran la pérdida de humedad en el suelo.
Este contraste define por completo el comportamiento del campo. La lluvia no necesariamente significa disponibilidad de agua para todos, y el calor además de elevar la temperatura, tambien reduce de manera notoria la humedad disponible en el suelo justo cuando los cultivos más la necesitan para germinar y establecerse.

Aunque marzo registró precipitaciones cercanas o ligeramente por arriba del promedio mensual, el acumulado en lo que va del año sigue por debajo de lo normal, lo que indica que muchos suelos agrícolas aún no han recuperado niveles óptimos de humedad para arrancar el ciclo con certeza.
Impacto en el campo: siembras irregulares, exceso de humedad y estrés en el ganado
En el Bajío y el Altiplano, donde ya se empieza a mover la tierra para sembrar maíz, sorgo y forrajes, la lluvia llegará, pero no como se necesita. Los chubascos de 5 a 25 mm pueden mojar la superficie, pero no siempre alcanzan a humedecer el suelo a profundidad.
Condición que provoca que las semillas germinen de manera irregular, las plantas nazcan débiles y los productores tengan que resembrar o asumir pérdidas desde el arranque.
Más al Norte, en estados como Chihuahua, Coahuila, Durango y Nuevo León, el problema es otro. El calor no da tregua, con temperaturas cercanas a 40 °C, y cuando se combinan con rachas de viento de 60 a 70 km/h, el suelo pierde humedad en cuestión de horas. Esto complica la preparación de las parcelas y el crecimiento de pastos.
En el Golfo de México y el Sureste, el panorama cambia por completo. En estados como Veracruz, Tabasco, Chiapas y Oaxaca, las tormentas pueden dejar acumulados de 25 a 75 mm, lo que sí ayuda a recuperar humedad en el suelo para cultivos como caña de azúcar, café, cacao y cítricos.

Sin embargo, cuando las lluvias se concentran en pocos días, deja de ayudar y empieza a complicar el campo: el suelo se encharca, las raíces reciben menos oxígeno y aumentan los hongos en hojas y frutos.
La ganadería también se ve afectada, con corrales húmedos, más enfermedades en patas, y forrajes que se echan a perder, además de caminos dañados que dificultan sacar productos como caña, café o ganado.
En el Occidente y Centro, en estados como Jalisco, Michoacán, Puebla y el Valle de México, el riesgo viene con las tormentas más intensas. Aquí no solo importa cuánto llueve, sino cómo. La posible caída de granizo y las rachas de viento pueden pegar directamente en cultivos de alto valor como berries, aguacate, hortalizas y frutales.
En las costas del Pacífico y el Golfo, el aumento del oleaje y el viento puede frenar la pesca ribereña por varios días. En acuacultura, sobre todo en granjas de tilapia o camarón, los cambios en temperatura y oxigenación del agua pueden generar estrés en las especies, afectando su crecimiento y aumentando el riesgo de mortalidad.
Lo que conviene hacer en el campo durante esta semana
Las decisiones en campo deben basarse más en lo que realmente está pasando en el suelo que en el calendario. No todas las parcelas tendrán la misma humedad, por lo que será clave esperar el momento adecuado antes de sembrar y aprovechar mejor cada lluvia que se presente.
En zonas de temporal, conviene retrasar la siembra hasta asegurar que el suelo tenga suficiente humedad para una buena germinación. Donde haya riego, lo ideal será aplicarlo en horas de menor evaporación, como temprano por la mañana o por la noche.

También será importante monitorear los cultivos que permanezcan varios días con humedad, así como revisar el drenaje para evitar encharcamientos que afecten las raíces.
En regiones con calor intenso, el ganado necesitará agua constante y espacios con sombra para reducir el estrés térmico. Al mismo tiempo, las rachas de viento obligan a asegurar invernaderos, mallas y estructuras ligeras que puedan dañarse fácilmente.
El arranque del ciclo primavera-verano no será igual en todo el país. Mientras algunas zonas podrán avanzar con buenas condiciones de humedad, otras tendrán que enfrentar problemas por falta de agua. En los próximos días, más que esperar lluvia o calor, el reto será entender cómo el tiempo impacta directamente en el cultivo.