Científicos encuentran el esqueleto más antiguo y completo de Homo habilis en el corazón de Kenia
Un hallazgo excepcional en el norte de Kenia permite, por primera vez, observar el cuerpo casi completo de Homo habilis. Este esqueleto arroja nueva luz sobre nuestra evolución.

Hay hallazgos que no solo completan una página de la historia, sino que obligan a releer todo el capítulo. Durante décadas, Homo habilis fue una figura borrosa en el relato de la evolución humana, fragmentada. Décadas de encontrar restos aislados que proponían historias y, al mismo tiempo, dejaban demasiadas preguntas abiertas.
¿Caminaba como nosotros? ¿O trepaba? ¿Qué tan “humano” era su modo de habitar el mundo? Hasta ahora, Homo habilis era conocido principalmente por cráneos, mandíbulas y restos parciales, lo que había generado décadas de debate sobre su anatomía real y su posición evolutiva. Y durante ese tiempo, fue definido más por lo que faltaba que por lo que se conocía.
Sabíamos que fabricaba herramientas, que tenía un cerebro mayor que el de los australopitecos, que vivió en África oriental hace más de un millón de años. Pero su cuerpo — ese conjunto de proporciones, movimientos y posibilidades — seguía siendo una incógnita.
Hoy, esa imagen incompleta empieza a tomar forma. Un equipo internacional de científicos ha descrito el esqueleto más antiguo y completo conocido hasta la fecha de Homo habilis. El individuo fue hallado en el centro de Kenia, en un contexto clave para entender la evolución temprana del género Homo.

Un descubrimiento que no solo añade huesos al registro fósil, sino contexto, proporción y, sobre todo, cuerpo. Por primera vez, Homo habilis deja de ser una silueta fragmentada y empieza a revelarse como un todo, con proporciones reales, capacidades concretas y un lugar más claro, no por ello menos fascinante, en la larga historia de nuestra propia evolución.
De rompecabezas a retrato completo
Conocido principalmente por restos craneales y mandibulares, la anatomía postcraneal de Homo habilis, o sea, el resto del cuerpo, seguía siendo un misterio. ¿Era ya plenamente humano en su forma de moverse? ¿O conservaba un cuerpo más parecido a especies más primitivas como los australopitecos?
El nuevo fósil fue estudiado por investigadores de instituciones africanas, europeas y estadounidenses, con resultados publicados en enero de 2026 en la revista The Anatomical Record. Los huesos fueron descubiertos en 2012 durante una campaña dirigida por Meave Leakey en Ileret, una aldea ubicada al norte de Kenia, en la orilla este del lago Turkana.
El esqueleto descrito incluye una proporción excepcional de huesos conservados: ambas clavículas, fragmentos de escápula, huesos del brazo y antebrazo, partes de la pelvis y del sacro. Además, está asociado a un conjunto casi completo de dientes mandibulares, lo que permitió asignar con seguridad todos los huesos a un mismo individuo y a la especie Homo habilis.
Pero lejos de ofrecer una imagen ordenada y definitiva, el fósil revela una anatomía compleja, con rasgos que parecen mirar en direcciones distintas. Se necesitó más de una década para completar el análisis.
Según los investigadores, este fósil es el más completo y antiguo jamás atribuido con seguridad a Homo habilis. Y esto no es un detalle menor: en paleoantropología, un esqueleto casi completo es una rareza que puede redefinir especies enteras.
Ni tan simio, ni tan humano... todavía
Por primera vez, y con suficiente respaldo fósil, se pudieron describir las proporciones corporales de Homo habilis. Los análisis indican que Homo habilis medía alrededor de 160 centímetros y pesaba entre 30.7 y 32.7 kilogramos. A primera vista, cifras que podrían parecer sorprendentemente muy modernas; pero el verdadero mensaje está escondido en las proporciones.
Los brazos eran relativamente largos y robustos, con hombros que recuerdan a los de especies más primitivas como Australopithecus afarensis. Las piernas, en cambio, muestran adaptaciones claras a la bipedestación (caminar sobre dos piernas), aunque aun lejos de la eficiencia que caracterizaría a especies posteriores como Homo erectus.
¿El resultado? Un cuerpo híbrido: un caminante habitual del suelo que aún conservaba habilidades para trepar. Una anatomía intermedia que confirma que la evolución humana no avanzó en línea recta, sino por superposición de rasgos.
Y este mosaico anatómico dice mucho sobre la vida cotidiana de Homo habilis. La combinación de brazos largos y piernas relativamente cortas sugiere un entorno donde moverse entre el suelo y los árboles seguía siendo una ventaja. Caminar erguido permitía recorrer distancias mayores y liberar las manos. Trepar ofrecía refugio, acceso a alimento y protección.
Este esqueleto describe un cuerpo capaz de manipular objetos con precisión, pero aún condicionado por una anatomía primitiva. Es una especie de transición en el sentido más literal, atrapada entre dos formas de ser homínido.
Nuevas notas en la evolución humana
La descripción detallada del esqueleto, permitirá revisar modelos sobre la evolución del cuerpo humano, la transición entre australopitecos y especies posteriores de Homo y la relación entre anatomía, locomoción y uso de herramientas. Por primera vez, los científicos pueden estudiar a Homo habilis como un organismo completo, no como una colección dispersa de huesos.
Este esqueleto no es solo un fósil excepcional; es una invitación a mirar la evolución humana con más matices. Nos recuerda que no hubo un instante claro en el que dejamos de ser “primitivos” para volvernos “humanos”, sino una larga etapa de cuerpos intermedios, adaptaciones parciales y soluciones temporales.
En el corazón de Kenia, un conjunto de huesos ha esperado más de dos millones de años para contar esta historia. Hoy, por fin, Homo habilis deja de ser una sombra en los libros y se presenta como lo que siempre fue: un cuerpo en transición, caminando entre dos mundos evolutivos.
Referencias de la noticia
Descrito el esqueleto más antiguo y completo hasta la fecha de ‘Homo habilis’. 13 de enero de 2026. Publicación de Ciencia contada en español.
New partial skeleton of Homo habilis from the upper Burgi Member, Koobi Fora Formation, Ileret, Kenya. 13 de enero de 2026. Frederick E. Grine, Deming Yang, Ashley S. Hammond, William L. Jungers, Michael R. Lague, Carrie S. Mongle, Osbjorn M. Pearson, Meave G. Leakey y Louise N. Leakey. The Anatomical Record.