Cómo los huracanes ponen en riesgo la salud pública y qué hacer para evitarlo

Los desastres antropogénicos, pueden provocar brotes de enfermedades infecciosas cuando provocan un desplazamiento poblacional sustancial y agravan los factores de riesgo.

Los huracanes son desastres naturales devastadores que causan numerosas muertes y destruyen propiedades e infraestructuras.
Los huracanes son desastres naturales devastadores que causan numerosas muertes y destruyen propiedades e infraestructuras.

Los huracanes son desastres naturales devastadores que modifican drásticamente el paisaje físico y alteran las características socio físicas y bioquímicas del medio ambiente, exponiendo así a las comunidades afectadas a nuevos factores de estrés ambiental que persisten durante semanas o meses después de un huracán.

En un artículo publicado en National Library of Medicine explica que el objetivo del texto es primeramente conceptualizar los efectos directos e indirectos de los huracanes en la salud y ofrece una visión general de los factores que exacerban dichas secuelas.

Los hallazgos encontrados demuestran que los huracanes causan y exacerban múltiples enfermedades, y la mayoría de los impactos adversos en la salud alcanzan su punto máximo dentro de los seis meses posteriores al huracán.

Sin embargo, no hay que descartar que las enfermedades crónicas, incluidas las enfermedades cardiovasculares y los trastornos mentales, continúan presentándose meses y hasta años después del impacto del huracán.

América Latina, zona vulnerable ante fenómenos climáticos

Las Américas son particularmente vulnerables a las emergencias sanitarias, impulsadas en gran medida por brotes de enfermedades infecciosas y desastres relacionados con el clima, según la Organización Panamericana de la Salud.

La urbanización, el crecimiento poblacional, el cambio climático y la migración contribuyen al aumento en la frecuencia, gravedad y magnitud de estas emergencias, afectando significativamente la salud y el bienestar de sus poblaciones.

La mayoría de los impactos indirectos de los huracanes en la salud pueden atribuirse a los nuevos o modificados factores de estrés ambiental.
La mayoría de los impactos indirectos de los huracanes en la salud pueden atribuirse a los nuevos o modificados factores de estrés ambiental.

Los huracanes son desastres naturales devastadores que causan numerosas muertes y destruyen propiedades e infraestructuras. El impacto de un huracán en el ámbito económico y de infraestructura sanitaria es incuantificable y dependen en gran medida de su tamaño e intensidad, así como de su ubicación en términos de densidad de población y proximidad a la costa.

Por ejemplo, el huracán Katrina fue uno de los huracanes más mortíferos y costosos que han azotado Estados Unidos, causando alrededor de mil 200 muertes y daños catastróficos, estimados en 170 mil millones de dólares estadounidenses.

Aunque las pérdidas económicas directas y la pérdida de vidas si se pueden contabilizar, la realidad es que hay otros efectos que son imposible de cuantificar como lo son los efectos indirectos de los huracanes en la salud y su persistencia a lo largo del tiempo que sin duda se han convertido en todo un desafío.

Estos fenómenos modifican directamente el paisaje físico y alteran drásticamente las condiciones ambientales sociofísicas, y estas condiciones se deterioran durante días o semanas (por ejemplo, inundaciones, contaminación del agua, aumento de la contaminación del aire).

Después de la tormenta, llega la calma

Después del paso del huracán, es decir, cuando toca tierra antes de que comiencen a mejorar, exponiendo así a las comunidades afectadas y a las personas desplazadas (por ejemplo, en refugios) a nuevos factores de estrés ambiental que pueden persistir durante semanas o meses después del huracán.

Los efectos a corto plazo en la salud derivados de estos cambios en las condiciones ambientales suelen ser visibles en cuestión de días o semanas, por ejemplo, víctimas de lesiones no intencionadas, ahogamientos, estrés térmico y brotes de enfermedades infecciosas por exposición a alimentos, agua contaminados y por vectores como el mosquito del dengue, entre otras.

Y a largo plazo pueden aparecer síntomas de enfermedades mentales o síndromes como el post traumático, o la depresión al perderlo todo o si perdieron a algún familiar entre muchos problemas más. Por eso las autoridades internacionales sanitarias como la OPS hace un llamado a las naciones para prevenir en la medida de lo posible estas catástrofes en el después.

Acciones inmediatas y de mediano plazo para proteger la salud pública antes, durante y después de un huracán:

  • Desinfección de agua: Hervir el agua durante al menos tres minutos o aplicar dos gotas de cloro comercial por litro antes de su consumo o uso para higiene.
  • Control de alimentos: Desechar por completo cualquier alimento fresco o perecedero que haya perdido refrigeración por más de cuatro horas o que haya entrado en contacto directo con agua de inundación.
  • Almacenamiento seguro: Mantener las reservas de agua en recipientes limpios, tapados y alejados del suelo.
  • Prevención de enfermedades transmitidas por vectores (dengue, zika, chikungunya)
  • Eliminación de criaderos: Vector, vaciar o voltear recipientes, llantas, cubetas y cualquier objeto que acumule agua estancada tras las lluvias.
  • Protección personal: Aplicar repelente de insectos con DEET, colocar mosquiteros en puertas o ventanas y utilizar ropa de manga larga.

Control de infecciones y prevención de leptospirosis.

  • Manejo de inundaciones: Evitar caminar, nadar o ingresar a zonas anegadas. En caso de ser inevitable, usar botas de goma y guantes impermeables.
  • Cuidado de heridas: Lavar de inmediato con agua segura y jabón cualquier cortadura o laceración expuesta, y mantenerla cubierta con vendajes limpios e impermeables para evitar infecciones bacterianas graves.
  • Tratamientos para enfermedades crónicas
  • Resguardo de medicamentos: Proteger insumos médicos (insulina, antihipertensivos, anticonvulsivos) en recipientes herméticos o bolsas con sello hermético.
  • Plan de contingencia para electrodependientes: Identificar previamente refugios o centros de salud con plantas de luz operativas para pacientes con requerimientos de oxígeno o diálisis.

Gestión de refugios y prevención de brotes en albergues

  • Filtros sanitarios: Establecer monitoreos diarios en los albergues temporales para detectar de forma temprana cuadros diarreicos, fiebres o infecciones respiratorias.
  • Higiene de manos: Colocar estaciones de lavado con agua, jabón y gel antibacterial al 70 por ciento de alcohol en las zonas de comedor y sanitarios.

Referencia de la noticia

Samantha L Waddell, Dushyantha T Jayaweera, Mehdi Mirsaeidi, John C Beier, Naresh Kumar.. (2021). Perspectivas sobre los efectos de los huracanes en la salud: una revisión y desafíos..
OPS. (2025). Emergencias en Salud.