El increíble hallazgo del rastro más antiguo de un T. rex adulto, fue descubierto por un maestro

Una ruta más sencilla, una operación de rodilla, un maestro y la primera secuencia de huellas conocida de un T. rex adulto: la historia de 66.5 millones de años conservados en piedra.

Arriba, vista aérea del rastro; abajo, R2 y modelos tridimensionales con textura fotográfica y elevación representada por colores. Adaptado de Falkingham et al. (2026), CC BY 4.0.
Arriba, vista aérea del rastro; abajo, R2 y modelos tridimensionales con textura fotográfica y elevación representada por colores. Adaptado de Falkingham et al. (2026), CC BY 4.0.

Después de una operación de rodilla, Kent Hups no buscaba hacer historia. Bajo un calor intenso en Dakota del Norte, el profesor de ciencias intentaba encontrar una ruta menos difícil para salir de un estrecho valle rocoso. Entonces lo vio. Una formación extraña, irregular y triangular, sobresalía del suelo, distinta a todas las rocas que la rodeaban.

El descubrimiento publicado en Journal of Vertebrate Paleontology describe cuatro huellas tridáctilas reconocibles —dos izquierdas (L1 y L2) y dos derechas (R1 y R2)— distribuidas a lo largo de aproximadamente siete metros, en la formación Hell Creek, cerca de Marmarth, en el suroeste de Dakota del Norte.

Hups llevaba 30 años buscando huellas antiguas. Sabía identificarlas. Y aquella figura le recordó inmediatamente tres dedos gigantes. Estaba solo, gritó emocionado. Buscó señal y le escribió a su amigo, el paleontólogo Tyler Lyson: "¡Acabo de encontrar una huella de T. rex!". Lyson fue cauteloso y le pidió una fotografía. La mala cobertura le impidió enviarla hasta varias horas después.

Una caminata de hace 6.5 millones de años

Al día siguiente, Hups regresó acompañado. Quedaban dudas. No bastaba encontrar una roca con forma sugerente, necesitaban un patrón. Lyson indicó dónde debería aparecer otra pisada si realmente se trataba de un rastro.

Tyler Lyson junto a la huella R2 como referencia de escala; a la derecha, modelo tridimensional que muestra sus variaciones de elevación. Imagen adaptada de Falkingham et al. (2026), CC BY 4.0.
Tyler Lyson junto a la huella R2 como referencia de escala; a la derecha, modelo tridimensional que muestra sus variaciones de elevación. Imagen adaptada de Falkingham et al. (2026), CC BY 4.0.

Comenzaron a retirar sedimentos hasta que el golpe de una herramienta contra la piedra reveló otra huella. Luego surgieron otras, alineadas como los pasos de un animal atravesando el paisaje.

Su antiguedad fue estimada en 66.5 millones de años, cerca del final del Cretácico y apenas cientos de miles de años antes del impacto asociado con la extinción de los dinosaurios no avianos.

En conjunto, documentan un recorrido de unos siete metros formado por cuatro pisadas de tres dedos. Cada huella alcanza cerca de un metro de longitud, mientras que la zancada ronda los cuatro metros. Las dimensiones sugieren que su autor avanzaba entre 1.5 y 2 metros por segundo, aproximadamente entre 5.4 y 7.2 kilómetros por hora, semejante al paso rápido de una persona.

¿Por qué estas huellas son tan importantes?

Los huesos permiten reconstruir el tamaño y la anatomía de un dinosaurio. Las huellas conservan algo diferente: un instante de su comportamiento. Hasta ahora se habían atribuido algunas pisadas aisladas a ejemplares adultos de Tyrannosaurus rex, pero ninguna permitía seguir varios de sus pasos ni calcular directamente cómo se desplazaba.

Los investigadores identificaron al T. rex como el autor más probable por el enorme tamaño de las huellas, su forma estrecha y tridáctila y la abundancia de esqueletos y restos de esta especie encontrados en la región. Pero mantienen una cautela necesaria. Una huella no conserva suficientes características para determinar con absoluta certeza qué especie la produjo.

Preservando historia

La formación Hell Creek fue hace millones de años una llanura boscosa atravesada por ríos y pantanos. Y estos ambientes preservaron numerosos huesos a lo largo del tiempo. Aunque el movimiento del agua borraba fácilmente las pisadas.

El equipo documentó las huellas mediante escaneo 3D de alta resolución. Tres fueron protegidas para trasladarlas al Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver, donde serán conservadas y estudiadas.

Pero esta vez, las depresiones quedaron rellenas de arena y fueron endurecidas por carbonato de calcio hasta formar moldes más resistentes que la roca circundante. Y fue la erosión la que terminó revelándolos.

Para Hups, el hallazgo representa aquello que muchos buscadores de fósiles esperan durante toda su vida. Su rodilla lo obligó a elegir un camino más sencillo. La experiencia y la curiosidad hicieron que reconociera, entre miles de rocas, los pasos de un gigante. Y el resto, el resto ya es historia.

Referencia de la noticia

Renwick, D.. (2026). How an Unlikely Fossil Hunter Found a Tyrannosaurus Trail.
Falkingham, P.L., Hups, K.M., Tamez-Galvan, E.M., Bercovici, A.D. y Lyson, T.R. (2026). A large tridactyl trackway from the Upper Cretaceous Hell Creek Formation of North Dakota, likely attributable to an adult Tyrannosaurus rex.
Denver Museum of Nature and Science. (2026). Denver Museum of Nature & Science discovers first-ever adult T. rex trackway. Press Kit.