Especialistas analizan los retos médicos de la nueva era espacial
La NASA y el Hospital Houston Methodist, analizaron casi dos décadas de expedientes médicos de astronautas que han estado a bordo de la Estación Espacial Internacional.

¿Te habías preguntado cómo los astronautas enfrentan las enfermedades o malestares en el espacio? Luego que cuatro astronautas de la Estación Espacial Internacional regresaron antes de tiempo por una causa médica que uno de ellos presentó en el espacio, es un buen momento para hablar sobre las enfermedades que estos profesionales enfrentan por el efecto de la gravedad cero.
Aunque no se ha informado que condición médica presentó el astronauta, es importante saber que las investigaciones de salud en el espacio están abarcando los síntomas de congestión nasal (síntomas sinonasales), ya que pueden impactar negativamente las misiones.
Pero a qué nos referimos con los síntomas sinonasales, se trata de molestias, sensaciones o cambios físicos derivados de la inflamación, infección o bloqueo de la nariz y los senos paranasales (cavidades óseas alrededor de la nariz). A menudo indican condiciones como sinusitis (aguda o crónica), rinitis alérgica o la presencia de pólipos nasales.

La NASA y el Hospital Houston Methodist analizaron casi dos décadas de expedientes médicos de astronautas que han estado a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), y encontró que los síntomas sinonasales, en especial la congestión nasal, se encuentran entre los problemas de salud más comunes en órbita.
Se analizaron 754 eventos médicos documentados en 71 astronautas entre los años 2000 y 2019 y se encontró que el 85 por ciento de los astronautas presentó al menos un problema sinonasal, y la congestión nasal afectó a tres de cada cuatro.
Microgravedad y cambios de presión
El jefe del Departamento de Otorrinolaringología – Cirugía de Cabeza y Cuello del Hospital Houston Methodist, Mas Takashima, explicó que los astronautas suelen ser de las personas más sanas y en mejor condición física del planeta, y aun así este estudio muestra que incluso ellos presentan molestias sinonasales importantes en el espacio.
El especialista indicó que resulta interesante pensar qué podría ocurrir cuando civiles con condiciones preexistentes comiencen a viajar al espacio. Este estudio fue publicado en la revista Laryngoscope Investigative Otolaryngology.
La causa principal de los problemas sinonasales fuera de la Tierra parece estar relacionada con la reacción del cuerpo a la microgravedad. Sin gravedad que haga descender los fluidos corporales, ocurre un desplazamiento de líquidos hacia la cabeza: aumenta el volumen de sangre y fluidos en la zona craneofacial, lo que provoca hinchazón facial y congestión nasal.
Aunque también encontraron casos que persistían más allá de los seis meses en el espacio, lo que sugiere que hay otros factores involucrados.
Otro hallazgo que encontraron es que los cambios de presión durante las actividades extravehiculares (EVA), o caminatas espaciales, también podrían agravar el problema, ya que los tejidos de los senos paranasales y del oído medio pueden expandirse, generando congestión y disfunción de la trompa de Eustaquio del oído.
El estudio encontró que los astronautas que participaban en EVA tuvieron un promedio de nueve eventos médicos sinonasales adicionales en comparación con quienes no realizaban estas actividades.
Uso de medicamentos y sus limitaciones
Te preguntarás, ¿pueden tomar medicamentos? ¿Pueden ponerse gotas en la nariz, hacerse lavados nasales? Para controlar los síntomas, los astronautas suelen recurrir a descongestionantes de venta libre. La pseudoefedrina y la oximetazolina fueron los medicamentos más utilizados, a menudo antes de una EVA. Sin embargo, su eficacia a largo plazo en microgravedad sigue siendo incierta.
Otras medicinas que consumen son los antihistamínicos que también se utilizaron para tratar reacciones que se asumían como alérgicas, posiblemente desencadenadas por partículas en el aire que permanecen flotando más tiempo en microgravedad.
Los filtros HEPA ayudan a reducir este riesgo, pero los astronautas siguen expuestos a irritación nasal por actividades cotidianas como afeitarse o comer.
El estudio sugiere que medidas preventivas, como evaluar condiciones sinusales y considerar procedimientos otorrinolaringológicos menores —por ejemplo, la reducción de cornetes— podrían ayudar a reducir el riesgo de congestión en el espacio.