Guía contra el dolor invernal: 5 hábitos clave para proteger tus articulaciones y músculos del frío extremo
Algunos estudios asocian el dolor articular con cambios en la temperatura. Estos cambios pueden desencadenar que los tendones, los músculos y el tejido circundante se expandan y causen una disminución de la movilidad, la rigidez y el dolor.

El frío extremo del invierno provoca vasoconstricción, mayor rigidez muscular y un incremento en el dolor articular. El descenso de las temperaturas provoca una menor lubricación articular y por lo tanto, mayor rigidez. Por lo que especialistas llaman a la población a que con la llegada de las bajas temperaturas tomen medidas específicas que en este artículo te daremos.
En temperaturas más frías con baja presión barométrica, el líquido sinovial se expande y espesa, aumentando la inflamación y haciendo que las articulaciones sean menos móviles. El cuerpo tiene que trabajar más duro para mantenerse caliente en el invierno, y tiene una receta para las articulaciones rígidas y doloridas.
Las personas que viven con dolor en las articulaciones relacionados con afecciones, como: artritis, artritis reumatoide, lupus o fibromialgia, a menudo sienten inmediatamente cuando las temperaturas bajan, su dolor en las articulaciones actúa.
Es cierto, el clima frío hace que los músculos se tensen, lo que puede conducir a una menor movilidad y flexibilidad en las articulaciones. Algunos estudios también asocian el dolor articular con cambios en la temperatura. Estos cambios pueden desencadenar que los tendones, los músculos y el tejido circundante se expandan y causen una disminución de la movilidad, la rigidez y el dolor.
¿Cómo proteger las articulaciones del frío para evitar lesiones?
Para proteger las articulaciones del frío no basta con abrigarse más. De hecho, esta es solo una de las recomendaciones a las que deben sumarse algunos ejercicios para mantener la movilidad y una buena hidratación y dieta saludable. Toma nota de nuestros consejos y evita las lesiones.
- Hacer movimientos articulares, de cuello, hombros, cadera, rodillas y tobillos.
- Ropa adecuada y protección localizada (usar capas térmicas y cubrir especialmente rodillas, codos y manos). Los tejidos más recomendados son la lana y los que sean térmicos y compresivos.
- Mantener los pies calientes (plantillas térmicas y calcetines gruesos).
- Buena hidratación y nutrición en invierno. Especialmente de alimentos antiinflamatorios como la cúrcuma, el jengibre, el pescado azul y los frutos secos.
- Uso de calor local suave en articulaciones rígidas y estiramientos estáticos ligeros después de la actividad son otras de las recomendaciones.

Comer una dieta más saludable de alimentos enteros sin procesar, como en la dieta mediterránea, ayuda a reducir la inflamación al equilibrar las proteínas, ácidos, vitaminas y nutrientes en nuestro cuerpo para controlar la respuesta a la inflamación.
Es decir, elegir frutas coloridas, verduras, granos, pescado, carnes magras y grasas saludables como nueces y aguacates.
Tratamientos
Ciertos procedimientos, como los bloqueos nerviosos, proporcionan un alivio selectivo a quienes padecen dolor crónico. Estos tratamientos mínimamente invasivos consisten en inyecciones que bloquean las señales de dolor de nervios concretos, ofreciendo un alivio casi instantáneo para diversas afecciones.
Las más comunes son como el dolor lumbar y las molestias articulares, el Médico paliativista es quien debe diagnosticar y dar tratamiento.
Referencias de la noticia
Joseph L Rabe, M.D.. (2023). 5 Ways to Reduce Joint Pain and Stiffness This Winter Season.
Kathleen Keely Boyle, M.D.. (2026). Why joint pain is worse in cold weather, and 4 proven ways to manage it.