Video sorprendente: se registra una inundación extrema y granizo en Mecklenburg, Alemania

Violentas tormentas con lluvias torrenciales y granizo de hasta cinco centímetros provocaron inundaciones repentinas y graves daños en el norte de Alemania. ¿Qué ocurrió y por qué se favorecen estos fenómenos extremos en verano?

En cuestión de minutos, un intensa tormenta transformó calles del norte de Alemania en auténticos ríos de agua y hielo el pasado 13 de julio. La combinación de lluvias torrenciales y una granizada excepcional provocó inundaciones repentinas, daños materiales y escenas que quizás para algunos parecerían más propias del invierno, no de mediados de julio.

En algunos sectores se reportaron granizos de hasta 5 cm de diámetro y los servicios de emergencia atendieron alrededor de 170 incidentes en apenas unas horas.

Los impactos más severos se reportaron en la región de Westmecklenburg, especialmente en el distrito de Ludwigslust-Parchim, en localidades como Wittenburg, Hagenow y Zarrentin. Así, mientras el sur del país permanecía bajo una intensa ola de calor, el norte enfrentó tormentas capaces de descargar enormes cantidades de lluvias y granizo en muy poco tiempo.

De calles inundadas a paisajes de hielo

Las tormentas severas comenzaron durante la tarde del lunes 13 de julio y rápidamente se intensificaron sobre el norte de Alemania. Las lluvias torrenciales desbordaron el sistema de drenaje urbano, mientras el granizo cayó con tal fuerza y cantidad que muchas calles quedaron completamente cubiertas por una gruesa capa de hielo.

En algunas zonas el granizo alcanzó diámetros de hasta 5 cm, capaz de provocar daños en vehículos, ventanas y techos. Se necesitó maquinaria pesada para retirar después la gran cantidad de hielo que se acumuló en las vialidades.

Las lluvias también inundaron viviendas, sótanos y comercios, mientras numerosos árboles cayeron sobre carreteras y dañaron infraestructura local. Además, el temporal interrumpió el servicio ferroviario hacia Hamburgo y, a lo largo de una franja que se extendió desde Hagenow hasta Wittenburg, pasando por Zarrentin, numerosos cultivos quedaron destruidos.

¿Por qué la tormenta fue tan violenta?

Durante ese día el norte de Alemania se encontraba bajo la influencia de una perturbación en niveles altos de la atmósfera. Una configuración descrita por el Servicio Meteorológico Alemán (DWD) como una baja fría (Höhentief en alemán), que es una bolsa de aire relativamente frío en niveles altos. Cuando ese aire frío coincide con aire cálido en superficie aumenta la inestabilidad.

Justamente, sobre la superficie, dominaba una masa de aire muy cálida y húmeda. Ese fuerte contraste de temperaturas volvió a la atmósfera muy inestable. El aire cálido, al ser menos denso, comenzó a elevarse rápidamente. Y al hacerlo, el vapor de agua se condensó formando nubes de tormenta capaces de producir lluvias torrenciales, ráfagas de viento y granizo de gran tamaño.

Una atmósfera más cálida puede almacenar aproximadamente un 7 % más de vapor de agua por cada grado Celsius de aumento de temperatura, por lo que bajo condiciones adecuadas para formar tormentas, esa mayor disponibilidad de humedad puede favorecer precipitaciones más intensas.

Dentro de estas nubes, las intensas corrientes ascendentes mantienen suspendidos pequeños fragmentos de hielo que ascienden y descienden continuamente. En este movimiento incorporan nuevas capas de hielo. Y finalmente, cuando su peso supera la fuerza del aire que los sostiene, caen a la superficie.

En Alemania, las tormentas severas y las granizadas son más frecuentes entre abril y septiembre, siendo máxima la actividad durante el verano.
En Alemania, las tormentas severas y las granizadas son más frecuentes entre abril y septiembre, siendo máxima la actividad durante el verano.

Por eso, cuanto más cálida y húmeda esta la atmósfera en niveles cercanos a la superficie y más vigorosa es la tormenta, mayor puede ser el tamaño del granizo y la intensidad de las lluvias. Así, el mismo calor que dominaba buena parte de Alemania, fue el que proporcionó la energía necesaria para que las tormentas llegaran a intensificarse tanto.

Un riesgo que llega cada verano

Las tormentas severas forman parte del verano en Europa central. Durante esta época del año, el fuerte calentamiento de la superficie favorece el desarrollo de tormentas convectivas, especialmente cuando alguna perturbación en la altura incrementa la inestabilidad en la atmósfera.

Sin embargo, el crecimiento de las ciudades también ha aumentado la vulnerabilidad frente a estos fenómenos. El pavimento y el concreto impiden que el agua se infiltre en el suelo, y los sistemas de drenaje pueden colapsar si las lluvias son muy intensas. Si además el granizo bloquea alcantarillas y desagües, las inundaciones repentinas pueden desarrollarse en cuestión de minutos.