La nueva tecnología que filtra y purifica el agua de microplásticos y superbacterias

Hoy sabemos que los microplásticos están en todas partes, pero eso no es todo, han descubierto que estas micropartículas no viajan solas, sino que actúan como caballos de Troya biológicas para transportar patógenos y genes de resistencia a los antibióticos.

Los científicos explican que la plastisfera son las comunidades microbianas que colonizan la superficie de los microplásticos.
Los científicos explican que la plastisfera son las comunidades microbianas que colonizan la superficie de los microplásticos.

En los últimos 30 años se han encendido las alertas al detectar no sólo en lugares comunes rastros de plásticos como en las montañas o en el mar, sino en productos inimaginables como en los cultivos y hasta en partes de nuestro cuerpo.

Hoy sabemos que los microplásticos (partículas de menos de 5 milímetros) están en todas partes, sin embargo, la ciencia ha hecho un nuevo descubrimiento. Estas micropartículas no viajan solas, sino que actúan como caballos de Troya biológicas para transportar patógenos y genes de resistencia a los antibióticos, creando un ecosistema flotante conocido como la plastisfera.

Los científicos explican que la plastisfera son las comunidades microbianas que colonizan la superficie de los microplásticos. A diferencia de los materiales naturales, el plástico ofrece un andamiaje sólido y persistente que permite a los microorganismos sobrevivir en condiciones extremas y viajar largas distancias.

Ante esta crisis de la que pocos están hablando, la Unión Europea aprobó recientemente la Directiva (UE) 2024/3019 sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas. Esta norma es considerada de avanzada ya que actualiza leyes que tenían más de 30 años que se adapta a las nuevas amenazas ambientales como la plastisfera y la resistencia antimicrobiana.

Tratamiento de agua por microplásticos

En una investigación realizada y publicada en ScienceDirect este mismo año explican la tecnología de membranas, específicamente los biorreactores de membrana (MBR, por sus siglas en inglés), que se posiciona como la herramienta clave para cumplir con los estándares de la Unión Europea.

La nueva ley reconoce que los actuales procesos de "purificación" no fueron diseñados para eliminar estas partículas diminutas ni la carga genética que transportan. Por esta razón la nueva norma es obligatoria para que las industrias implementen tratamientos más avanzados y rigurosos de forma progresiva hasta el año 2045.

En el estudio realizado se constató que desde una perspectiva operativa, éste método respalda la idoneidad de la tecnología MBR para aplicaciones avanzadas de tratamiento de aguas residuales que requieren una alta calidad constante del afluente, incluyendo la reutilización del agua.

La nueva ley reconoce que los actuales procesos de "purificación" no fueron diseñados para eliminar estas partículas diminutas ni la carga genética que transportan.
La nueva ley reconoce que los actuales procesos de "purificación" no fueron diseñados para eliminar estas partículas diminutas ni la carga genética que transportan.

Según los investigadores, los tratamientos de agua residual convencional, los MBR combinan el tratamiento biológico con una barrera física de filtración muy fina. Las membranas de ultrafiltración poseen poros tan diminutos que pueden interceptar no solo los micro nanoplásticos y las bacterias resistentes, sino incluso fragmentos de ADN libre que contienen genes de resistencia.

En el estudio, evaluaron la capacidad de los sistemas MBR para eliminar mezclas complejas de micro y nanoplásticos, con resultados que confirman su alta eficacia.

Estos sistemas han demostrado ser capaces de eliminar hasta el 99.99 por ciento de estas partículas, reduciendo los microplásticos a niveles casi indetectables y dejando los nanoplásticos todavía más pequeños y difíciles de retener únicamente en trazas mínimas.

Nanoplásticos en los alimentos

Científicos británicos demostraron por primera vez que hay nanoplásticos en las partes comestibles de las verduras que consumimos, según revelaron en un estudio realizado por investigadores en Plymouth, Reino Unido. Para llegar a esta conclusión, los científicos decidieron estudiar los rábanos, que representan alrededor del 2 por ciento de la producción mundial total de las hortalizas.

Los investigadores cultivaron rábanos en el laboratorio y descubrieron que las plantas retenían los nanoplásticos a los que estaban expuestas. De este 5 por ciento de nanoplásticos, una cuarta parte se identificó en la raíz comestible del vegetal y el 10 por ciento en las hojas.

Nanoplásticos en el organismo

Por primera vez en el mundo investigadores de la UNAM lograron correlacionar la presencia de bisfenoles y ftalatos, sustancias químicas que se encuentran en la gran mayoría de plásticos, en pacientes mexicanos con cáncer de mama, según investigaron y publicaron en La Gaceta de la Universidad Autónoma de México, UNAM.

Otro resultado significativo fue que pacientes de la Ciudad de México, una de las más contaminadas en su aire y suelo, tenían más ftalatos en sangre que las de una paciente de otra ciudad cercana que es Toluca. Estas observaciones fueron el principal indicativo de la correlación de los niveles de estos contaminantes con la enfermedad del cáncer.