¿Por qué comeremos peor en el futuro si no salvamos a los polinizadores hoy?
En América del Sur, la región más vulnerable, los cultivos fertilizados por insectos son esenciales para el suministro regional de alimentos y el comercio internacional en el continente.

Seguro que ya habías escuchado que si las abejas dejan de existir, la humanidad también. Pero te preguntarás por qué, pues bien. Asociaciones civiles que fomentan el cuidado e importancia de las abejas para la vida, Alianza Maya por las Abejas estima que en la última década se han perdido más de 301 mil colonias en el país, sin un registro oficial consolidado.
Informaron también que según las investigaciones realizadas han detectado hasta nueve agroquímicos distintos en abejas muertas, muchos de ellos neurotóxicos. El fipronil y los neonicotinoides (imidacloprid, thiamethoxam) destacan como los principales responsables.
Y para sorpresa de nadie, estas sustancias están prohibidas en la Unión Europea, pero se aplican ampliamente en México en cultivos de soya, maíz y cítricos. Otro factor que está contribuyendo con la aniquilación de las abejas es la deforestación acelerada, sobre todo en la península de Yucatán.
Sí, hay más polinizadores que ayudan a diseminar la vida, y no sólo son las abejas, también hay otros insectos, como aves y mamíferos que transportan polen entre flores, permitiendo la reproducción de más del 80 por ciento de las plantas terrestres.
Los principales tipos además de las abejas, son las mariposas, polillas, colibríes, murciélagos, escarabajos y avispas, siendo fundamentales para la biodiversidad y la producción de alimentos.
Más del 85 por ciento de los cultivos nacionales dependen de polinizadores. El servicio que brindan las abejas a la agricultura según datos de la Secretaría de Agricultura (Sader), equivale a 79.441 millones de pesos anuales, casi una quinta parte de la producción agrícola nacional.
¿Por qué la humanidad está en peligro si los polinizadores se extinguen?
Las abejas y otros polinizadores se encuentran amenazados y de su existencia dependen cultivos clave para decenas de productos como el jitomate, chile, tomate, frijoles, calabazas, cacao, aguacate, café, guayaba, ciruelas, papaya, durazno, manzana, pera, pimiento, sandía, melón, pepino, fresa, zarzamora, tejocote, higo, nuez de la india, mango, naranja, entre otros.

¿Te imaginas sin poder comer nada de estos productos? Además muchas flores dependen también de los polinizadores, como las orquídeas.
La gran variedad de polinizadores y sistemas de polinización es realmente sorprendente, incluso hay algunos vertebrados, como los murciélagos, mamíferos no voladores como varias especies de roedores, los lémures, las ardillas comunes, los olingos y los kinkajúes y aves colibríes, y algunas especies de loros, según se explica en la página de la Organización de las Naciones Unidas.
Un planeta sin polinizadores supondría un mundo sin diversidad alimentaria, sin arándanos, café, chocolate, pepinos ni muchos otros alimentos. Además su presencia nos alertar sobre los nuevos riesgos ambientales, indicando la salud de los ecosistemas locales, advierte el organismo internacional.

Los polinizadores, como los colibríes o las mismas abejas han sido fuentes de inspiración para el arte, la música, la literatura y la tecnología desde siempre. Sin duda estamos en medio de una crisis de extinción de especies.
Por lo tanto, la pérdida de biodiversidad se considera un riesgo global para los humanos, porque no solo pone en peligro la seguridad alimentaria, sino también el valor estético y cultural de nuestro planeta, en la gastronomía mexicana la catástrofe en este sentido sería tremenda.