¿Qué medidas de prevención deben tomar las comunidades costeras ante el inicio de la temporada de ciclones?

Más allá de los vientos huracanados, el verdadero peligro de los ciclones radica en la fuerza del agua: marejadas ciclónicas, inundaciones repentinas y deslaves mortales representan la mayor amenaza para la vida humana.

Puede que la tormenta haya pasado, pero eso no significa que el peligro se haya terminado.
Puede que la tormenta haya pasado, pero eso no significa que el peligro se haya terminado.

En este artículo, hablaremos de las medidas de prevención para evitar tragedias en la medida de lo posible, ya que la seguridad comunitaria es prioritaria ante estos fenómenos climáticos, lo primero y más importante es estar al pendiente de los pronósticos del equipo de expertos de Meteored México que le informará con precisión y una explicación clara lo que sucederá en su localidad.

Aquí el objetivo no es entender cómo se forman los huracanes, sino dimensionar mejor su comportamiento. Para que estos sistemas se desarrollen, deben coincidir diversas condiciones oceánicas y atmosféricas.

Las lluvias intensas pueden provocar inundaciones, desbordamientos de ríos y afectaciones incluso en zonas alejadas del punto de impacto. Las poblaciones cercanas a las presas también son un riesgo o las que se encuentran a la orilla. En regiones montañosas existe el riesgo de deslaves, lo que incrementa la vulnerabilidad de muchas comunidades.

Otro fenómeno peligroso en las costas es la marea de tormenta: una elevación anormal del nivel del mar acompañada de oleaje que puede penetrar tierra adentro con gran capacidad destructiva.

A esto se suma que la intensidad de un huracán no siempre determina el nivel de daño, ya que factores como su velocidad de desplazamiento pueden amplificar sus efectos.

La propia ONU ha advertido que en años recientes se han identificado en varios estudios cambios en el comportamiento de los ciclones tropicales a nivel global.
La propia ONU ha advertido que en años recientes se han identificado en varios estudios cambios en el comportamiento de los ciclones tropicales a nivel global.

En los estudios ha destacado el aumento en la proporción de huracanes de gran intensidad, categorías 4 y 5, así como una mayor frecuencia de intensificación rápida, procesos en los que los sistemas ganan fuerza en periodos muy cortos.

Uno de estos estudios, el Global increase in major tropical cyclone exceedance probability over the past four decades, documentó un incremento significativo en la probabilidad de que los ciclones tropicales alcancen categorías mayores en distintas regiones del mundo.

Desde el punto de vista social, la temporada de huracanes revela la urgencia de fortalecer la cultura de prevención en México, sobre todo la población que vive en zonas costeras se mantener informada y debe comprender los diferentes niveles de alerta, ya que muchos no consultan pronósticos meteorológicos ni conocen los sistemas de alerta temprana.

El peligro de los ciclones tropicales no se limita sólo a la fuerza de sus vientos, sino también a los efectos destructivos asociados al agua.
El peligro de los ciclones tropicales no se limita sólo a la fuerza de sus vientos, sino también a los efectos destructivos asociados al agua.

Afortunadamente el monitoreo de ciclones ha avanzado gracias al uso de satélites, redes de boyas, estaciones terrestres y herramientas como los aviones cazahuracanes, que permiten obtener mediciones directas dentro de estos sistemas, como ya te hemos contado que nuestra especialista de Meteored México, Úrsula Pamela García participó hace unos años en un proyecto caza huracanes.

Ahora detallemos lo que debemos hacer antes, durante y después de un huracán, sobre todo para proteger a los más vulnerables del hogar, los bebés, niños, adultos mayores y las mascotas, animales de granja y de corral que muchas veces pasan a segundo término para ser salvados, sin embargo, son parte importante de la familia y hasta de la economía familiar.

Antes de el huracán

Tenga a la mano los siguientes artículos en caso de emergencia:

  • Botiquín de primeros auxilios.
  • Radio y linterna de pilas con los repuestos necesarios.
  • Agua purificada o contar con plata coloidal en envases con tapa, así como alimentos enlatados.
  • Documentos personales como actas de nacimiento, matrimonio, cartilla, papeles agrarios, identificaciones, CURP, y demás papeles importantes que deben estar guardados en bolsas de plástico y dentro de una mochila o morral que le deje libres brazos y manos.
  • Localizar un lugar alto de la casa o zona donde pueda resguardar a los animales de corral o granja para poder mantenerlos a salvo y a sus mascotas mantenerlos siempre cerca de usted y de ser posible contar con un rebozo o mochila donde lo pueda colocar en caso de salir rápido del hogar.

Durante el huracán

En el huracán, la prioridad es mantener la calma y permanecer en un lugar seguro, no estar al intemperie.

  • Cierre puertas y ventanas, manténgase alejado de ellas, y refúgiate en una habitación interior pequeña o pasillo. Desconecta servicios de energía, gas y agua, y evita el uso de velas.
  • Puede que la tormenta haya pasado, pero eso no significa que el peligro también haya pasado.
  • Mantenga a sus seres queridos seguros.
  • Respete siempre las advertencias sobre los caminos inundados.
  • No maneje por áreas que estén inundadas.
  • La corriente de agua tiene la capacidad de detener o arrastrar a un auto o otro vehículo.
  • Lávese las manos con agua y jabón si estuvo en el agua de inundación.
  • Si no tiene agua y jabón, use toallitas húmedas o desinfectante a base de alcohol.

El agua de una inundación puede contener muchas cosas que pueden dañar la salud, como microbios, sustancias químicas peligrosas, excrementos humanos y de animales, animales salvajes o callejeros, y otros contaminantes que pueden enfermar.

Y sin duda una recomendación importante debes mantenerte informado a través de las redes oficiales gubernamentales para saber dónde se encuentran los albergues o las zonas donde estará la autoridad entregando apoyos de desinfección y de comida que no estuvo en contacto con el agua de la inundación.