6EQUJ5: el día que recibimos un mensaje del espacio profundo y nunca más se repitió
La famosa señal Wow! que no habíamos podido explicar hasta el día de hoy. Qué nos dice la ciencia moderna. ¿Es en verdad una señal de una civilización alienígena?

Una de las películas, basada en una novela de uno de mis héroes personales, Carl Sagan y de la que hablábamos en el artículo de ayer acerca del rayo verde, es la de “Contacto”, en la que la doctora Ellie Arroway viaja a un planeta del sistema de la estrella Vega.
El tema principal y del cual era experto Sagan, es la búsqueda de vida extraterrestre y la forma en que podríamos comunicarnos con alguna civilización que se encuentre allá afuera. La forma más “adecuada” que han encontrado los astrónomos es usando lo que más abunda en el Universo: el Hidrógeno.
Como bien sabemos, más del 98 % del contenido del universo visible (o materia bariónica), es el Hidrógeno. Nuestro Sol y todas las estrellas en su etapa principal, funcionan a base de “quemar” este elemento y convertirlo en Helio. En astronomía las huellas características de este elemento aparecen en algo que llamamos “Hidrógeno Neutro”
El programa SETI, establecido desde hace más de sesenta años, justamente trata de detectar estas señales de distintos puntos de la galaxia. Algo que, aparentemente sucedió en 1977, encontrando algo que rompió con el patrón habitual de las cosas que se “observan/escuchan” habitualmente.

Fue tan distinta esta señal que el astrónomo encargado del radiotelescopio Big Ear de la Universidad Estatal de Ohio en 1977, Jerry Ehman, marcó un Wow! en las hojas de registro en la banda de los 1420 MHz, algo como escuchar reguetón en la estación de música clásica, sin duda rompió el patrón.
¿Qué significa 6EQUJ5?
Un 15 de agosto pero de 1977, una señal cruzó el campo de visión del radiotelescopio antes mencionado, generalmente el tiempo que le llevaba a cualquier objeto en el cielo atravesar la ventana de detección eran 72 segundos, es decir, no es que sólo hubiera durado ese tiempo, sino que eso fue lo que le llevó pasar por el área del telescopio.
En realidad esto se debía a que los telescopios se mantenían quietos y, gracias a la rotación terrestre, toda una franja del cielo iba pasando por donde observaba el perenne captador de luz. Lo que nos indicaba que la fuente, en efecto, provenía de algún lugar más lejano que la cochera de algún vecino que estuviera sintonizando La Qué Buena!
Pero la pregunta que da nombre a esta sección, no se refiere a ningún mensaje cifrado de alguna civilización extremadamente avanzada que nos estuviera pidiendo la receta para preparar la mejor salsa del mundo para gobernarnos a todos. Simplemente era la escala de intensidad de las señales recibidas.
Una secuencia de subidas y bajadas simétricas de un patrón que es exactamente el mismo que emitiría una fuente astronómica lejana entrando y saliendo del campo de visión del telescopio y que, hasta ahora, jamás se volvió a detectar a pesar del esfuerzo posterior de seguimiento.
¿Pero entonces qué rayos con la señal Wow!?
Las hipótesis serias principales, la atribuyen, precisamente, a lo que más genera ruido (señales) en hidrógeno neutro y que pudo ser un repentino brillo de nubes de hidrógeno frío que, aunque no lo creamos, para los telescopios antiguos, suelen ser particularmente brillantes.
También se pudo tratar de una fuente transitoria, como un magnetar, una estrella que debido a su campo magnético, alinea partículas que, al girar, emiten señales como si fueran el faro para atracar en un buen puerto. O incluso fuentes más potentes como lo son los Estallidos de Rayos Gamma (GRB’s en inglés).

El panorama es el mismo para los casos anteriores, fuentes que emiten sus “rayos” hacia alguna nube de hidrógeno neutro que está viviendo feliz en su viaje alrededor de la galaxia y ¡Pum! se excita (sí, esa es la palabra que se utiliza), y empieza a emitir pulsos de Radio intensos, los que casualmente estamos tratando de oír acá abajo.
La última teoría y que no, no tiene nada que ver con “hombrecillos verdes y cabezones”, es la de un cometa que iba viajando por el Sistema Solar y debido a la radiación tanto del Sol como de fuentes extrasolares se fue desintegrando y al mismo tiempo emitiendo su señal característica. Una idea descartada hasta hoy…
Santos cometas al rescate, Batman!
Tratando de desentrañar de una vez por todas el origen de la veterana señal que jamás se volvió a captar, desde 2017 y hasta 2020 se estudiaron 200 cometas, los cuales (no me lo van a creer), emiten naturalmente en la banda de los 1420 MHz. Y resulta que uno en particular, el 266P/Christensen emite su señal en los 1420.25 MHz.
¡Ey, ey, más despacio cerebrito! ¿Esto qué significa, acaso la señal Wow! se trató de un común y silvestre cometa del mismísimo Sistema Solar? La respuesta después de todas esas mediciones, análisis y descartes, parece indicar que así es, sólo fue un triste cometa.
De hecho, mencionamos al cometa 266P/Christiensen porque resulta y resalta que, haciendo las cuentas y echándolas a correr hacia atrás, este objeto iba pasando justamente por las coordenadas que estaba observando el Big Ear, así es, en la misma fecha y hora en que apareció la famosísima señal Wow!
Si bien ahora el cometa ya no emite tan fuerte como en ese entonces, se lo podemos atribuir a su desgaste debido al viento solar, en la cultura popular y sobre todo en la conspiranoica siempre han querido dar significados desde puntos de vista irracionales pero, gracias a la ciencia siempre podemos develar ¿la verdad?.