El día que la NASA sacrificó instrumentos de la Voyager 1 para mantener con vida a la sonda histórica

Para garantizar la supervivencia de la Voyager 1, los ingenieros se vieron obligados a poner fin a las mediciones de partículas cargadas de baja energía. De hecho, la energía de la sonda es cada vez menor.

La sonda Voyager 1 se encuentra actualmente a más de 25 mil millones de la Tierra. Es, con diferencia, el objeto más lejano enviado por el ser humano al espacio.
La sonda Voyager 1 se encuentra actualmente a más de 25 mil millones de la Tierra. Es, con diferencia, el objeto más lejano enviado por el ser humano al espacio.

Para preservar la Voyager 1 y evitar que se apague por completo, los científicos del Jet Propulsion Laboratory han tenido que desactivar uno de sus últimos instrumentos de medición que aún seguía en funcionamiento.

Un sacrificio necesario

La sonda Voyager 1 fue lanzada en septiembre de 1977 con el objetivo de estudiar los planetas exteriores del sistema solar, los cuales, hasta entonces, solo habían sido observados mediante telescopios.

No obstante, tras completar su misión, la sonda continuó su viaje por el medio interestelar, habiendo abandonado la heliosfera en agosto de 2012. Actualmente, se encuentra a unos 25 394 millones de kilómetros de nuestro planeta.

A tal distancia de la Tierra y también del Sol, la Voyager 1, lógicamente, no puede depender de la energía solar para seguir emitiendo señales, casi 50 años después de su lanzamiento. Por ello, se alimenta mediante generadores termoeléctricos de radioisótopos: "pilas nucleares" que convierten en electricidad el calor generado por la desintegración del plutonio-238.

Sin embargo, la potencia generada por estas pilas disminuye aproximadamente 4 vatios al año; esto significa que la Voyager 1 dispone de cada vez menos energía para funcionar correctamente y que su margen de maniobra también se reduce gradualmente.

De hecho, el pasado mes de febrero 2026, una sencilla maniobra rutinaria provocó una caída de tensión repentina e inesperada que estuvo a punto de poner fin a la actividad de la sonda más lejana enviada por el ser humano al espacio.

Por este motivo, desde hace ya varios años ha sido necesario desactivar los instrumentos de medición, uno tras otro, con el fin de preservar la escasa energía disponible para mantener un funcionamiento mínimo de esta sonda espacial.

Según el plan de reducción de carga establecido por los científicos, el LECP, un instrumento que mide partículas cargadas de baja energía, era el siguiente en la lista y, por tanto, ha sido desactivado recientemente.

Una última oportunidad para alcanzar los 50 años de servicio

Así pues, a día de hoy, a la Voyager 1 solo le quedan dos instrumentos de medición: el magnetómetro y el instrumento para medir ondas de plasma. Si todo sale bien, ambos podrán seguir realizando mediciones durante un año más, gracias al sacrificio del LECP.

No obstante, para garantizar que la Voyager 1 alcance los 50 años de servicio, los científicos han preparado una operación de último recurso, bautizada como "The Big Bang". Esta consiste en una reconfiguración completa de la gestión energética de la sonda, modificando su gestión térmica y buscando alternativas que consuman menos energía.

Si esta reconfiguración integral resulta un éxito (tras haber sido probada previamente en la Voyager 2), los ingenieros esperan incluso lograr reactivar temporalmente algunos instrumentos de medición. El objetivo es obtener los datos más lejanos jamás recopilados por el ser humano a más de 25 000 millones de kilómetros de la Tierra, lo que constituiría una auténtica mina de oro para la investigación científica.

De hecho, la Voyager 1 está a punto de cruzar un umbral simbólico, algo impensable en el momento de su lanzamiento hace ya casi 50 años. En efecto, dentro de unos meses, la sonda alcanzará una distancia tal que las ondas de radio tardarán un día entero en transmitirnos sus datos; ¡esto significa que la Voyager 1 se encontrará a una distancia de un día-luz de nuestro planeta!

Referencia de la noticia

Brice Hazizam, Les Numeriques. (2026). Voyager 1 en mode survie : la Nasa coupe un des derniers instruments de la sonde pour gagner quelques mois.