¿Cómo se formó realmente la Tierra? Un nuevo estudio siembra dudas
Un nuevo estudio científico estima que la Tierra se formó principalmente a partir del reservorio interno de materiales del Sistema Solar temprano.

Un estudio reciente afirma que nuestro planeta se formó principalmente a partir de materiales procedentes del reservorio interno de nuestro Sistema Solar, en lugar de mediante un flujo masivo proveniente del reservorio externo, tal como los científicos habían creído anteriormente.
Dos grandes reservorios de materia
Según los estudios realizados sobre el tema particularmente aquellos basados en el análisis de meteoritos, el Sistema Solar primitivo no era homogéneo. De hecho, consistía en dos reservorios de materia distintos y en gran medida no mezclados: un reservorio interno, situado cerca del Sol, y un reservorio externo, ubicado más lejos y más rico en elementos volátiles (hidrógeno, carbono, gases nobles, halógenos y azufre).
Sin embargo, si estos dos reservorios tuvieron una interacción mínima entre sí, ¿es realmente precisa la teoría que sugiere que la Tierra se formó a partir de una mezcla de ambos reservorios mediante la "acreción de guijarros" tal como indican, de hecho, los modelos recientes? ¿Podría nuestro planeta haberse formado exclusivamente a partir del reservorio interno?
Un estudio minucioso
Para abordar esta interrogante, los científicos analizaron meteoritos primitivos (condritas), junto con muestras representativas de la composición de la Tierra. Se centraron específicamente en los isótopos de hierro uno de los componentes principales del núcleo terrestre, los cuales sirven como marcadores para distinguir entre los materiales procedentes de los reservorios interno y externo del Sistema Solar.
En efecto, los isótopos de un mismo elemento químico difieren en su masa (concretamente, en su número de neutrones); diferencias que hacen posible rastrear el origen de los materiales. Así, gracias a la espectrometría de masas de ultra alta precisión, los científicos lograron medir variaciones isotópicas minúsculas y, de este modo, determinar con exactitud el origen de los materiales bajo estudio, a diferencia de los métodos analíticos anteriores, que podían pasar por alto estas señales sutiles.
¡Resultados asombrosos!
Según los resultados del estudio, publicados recientemente en la revista Nature, la firma isotópica de la Tierra corresponde casi exclusivamente a la del reservorio interno del Sistema Solar primitivo. ¡Los investigadores no detectaron ningún rastro significativo de aporte de material proveniente del reservorio externo!
Homogeneous accretion of the Earth in the inner Solar System | Nature Astronomy https://t.co/R00GoL7U3L pic.twitter.com/WnK8xrF0hF
— Nirmata (@En_formare) March 30, 2026
Esto implica que la Tierra se formó de manera más local de lo que habíamos pensado anteriormente: dentro de un entorno relativamente aislado del resto del cosmos por la influencia gravitatoria de Júpiter.
En consecuencia, la inmensa mayoría de los elementos volátiles presentes en la Tierra (como el agua) podrían no haberse originado a partir de la contaminación por un reservorio externo, sino que, por el contrario, habrían estado presentes desde el mismo origen de nuestro planeta.
Estos hallazgos, por tanto, ponen en tela de juicio los mecanismos de formación de planetas terrestres actualmente aceptados por la comunidad científica, así como el papel del transporte de materia dentro de los discos protoplanetarios.
En un sentido más amplio, también cabe preguntarse si la Tierra es representativa de los planetas rocosos en general, o si constituye un caso único dentro del Universo debido a esta falta de interacción entre los dos reservorios de materia de nuestro Sistema Solar temprano.
Si logramos responder a esta pregunta, ¡sin duda obtendremos una comprensión más profunda de las condiciones necesarias para la formación de exoplanetas habitables!
Referencia de la noticia
Gaspard Salomon (07/04/2026). D’où vient vraiment la Terre ? Des chercheurs remontent à ses origines – et la réponse est tout près du Soleil, Futura-Sciences.