Descubren un sistema solar que contradice lo que creíamos saber sobre el Universo
Científicos descubrieron, un sistema con cuatro planetas que desafían las reglas de formación estelar tradicionales. Un hallazgo que revela mundos rocosos nacidos sin gas, transformando nuestro conocimiento de formación planetaria

Apenas ayer platicábamos de los planetas errantes, mundos que, debido a eventos externos, salen expulsados de sus sistemas y están condenados a vagar solitarios por la galaxia. Y hoy, nos encontramos con un sistema que contradice lo que sabíamos hasta hoy acerca de la formación planetaria.
Y es que un equipo internacional identificó un sistema planetario fascinante llamado LHS 1903, situado a unos 35 pársecs de nosotros. Comandado por una enana roja, una estrella pequeña y fría que vive en, algo que los astrónomos llamamos, el disco grueso de la galaxia.
Lo que hace especial a este sistema es la presencia de 4 planetas con periodos orbitales bastante cortos, un descubrimiento que se realizó con los instrumentos de TESS y el satélite CHEOPS de la ESA, los cuales obtuvieron datos de los cuerpos con tamaños distintos orbitando muy cerca de su estrella.
Este sistema, desafía los modelos de migración planetaria que conocíamos hasta hoy, sobre todo al hacer el análisis espectroscópico y determinar las masas y densidad de cada integrante, pero sobre todo, la posición que ocupan con respecto a su estrella.

La verdadera anomalía, reside en que estos mundos parecen haberse formado en un entorno inusualmente carente de gas primigenio, algo raro para sistemas con estrellas rojas. Lo anterior contradice la creencia general de que estos tipos de sistemas estelares tienen mucho hidrógeno disponible para la evolución de sus planetas.
Una formación inusual
Normalmente, en órbitas tan cortas, encontramos subneptunos gaseosos, pero LHS 1903 presenta un escenario radicalmente distinto. Los cuatro mundos analizados muestran una carencia de envolturas gaseosas masivas, sugiriendo que nacieron en un disco ya vacío de hidrógeno y helio.
Los modelos actuales de formación nos dicen que los núcleos planetarios deberían atraer gas rápidamente antes de que el disco se disipe. Sin embargo, la ausencia de estas capas ligeras en este sistema sugiere que los planetas terminaron su crecimiento muy tarde.
Este fenómeno plantea preguntas profundas sobre la cronología del nacimiento planetario en estrellas de baja masa, donde el tiempo es un factor crucial. La formación tardía, ocurrida tras la dispersión del gas, produjo objetos rocosos densos en lugar de los gigantes gaseosos que solemos observar.
Al estudiar las densidades, se descubrió que el planeta más externo, LHS 1903 e, es sorprendentemente rocoso y frío y su ubicación por encima del llamado valle de densidad para enanas tipo M sugiere que no posee una cantidad significativa de agua o gases volátiles ligeros.
Composición y arquitectura
El sistema completo muestra una disposición compacta y estable, con periodos que van desde apenas 2 a 30 días. Mediante el uso de simulaciones numéricas, se confirmó que estas órbitas no presentan comportamientos caóticos destructivos durante, al menos, 100 millones de años.
Cada planeta posee una estructura interna diferenciada, compuesta por un núcleo de hierro y azufre envuelto en mantos de silicatos. Curiosamente, la fracción de gas atmosférico varía entre ellos, aumentando ligeramente hacia los integrantes internos pero disminuyendo en el planeta alejado.

Los datos obtenidos con el Observatorio de Las Cumbres, ayudaron a verificar que los tránsitos proceden directamente de la estrella LHS 1903 y se descartó la presencia de compañeros estelares cercanos o binarias eclipsantes que pudieran confundir las señales detectadas originalmente por los telescopios espaciales.
Además, se analizó la posible resonancia orbital entre los planetas d y e, encontrando que podrían estar cerca de una relación siete a tres. Aunque la estabilidad está garantizada, este acoplamiento dinámico sugiere interacciones gravitatorias complejas durante la infancia de este sistema solar tan particular.
Mucho trabajo por delante
El hallazgo de LHS 1903, es un hito porque demuestra que la formación de planetas rocosos puede ocurrir eficientemente sin necesidad de gas, algo que obliga a los teóricos a revisar cómo se distribuye el material sólido en los discos protoplanetarios alrededor de estrellas rojas.
Los datos sugieren que la pérdida de las atmósferas, debido a la irradiación estelar no fue la única responsable de la actual ausencia de la misma en los planetas. Mas bien, la falta inicial de material gaseoso parece ser la clave fundamental para explicar la naturaleza densa de estos cuatro planetas.
Este sistema solar, se convierte ahora en un laboratorio natural perfecto para probar nuevas teorías sobre la habitabilidad en estrellas enanas. La cercanía de LHS 1903 y su brillo relativo permiten que futuras misiones espaciales profundicen en el estudio de estas atmósferas rocosas tan inusuales.
El sistema LHS 1903 rompe con nuestros esquemas ya conocidos y nos hace replantearnos nuestra teoría previa. El universo sigue demostrando que su capacidad para crear mundos diversos y extraños supera con creces cualquier límite impuesto por nuestro escaso conocimiento del mismo.