Dilema cósmico, revelan por qué tener bebés en el espacio es una misión casi imposible para la humanidad

Un experimento orbital con células humanas revela que la microgravedad altera etapas tempranas de la reproducción humana, aunque todavía no demuestra que concebir o gestar en el espacio resulte imposible.

La concepción, gestación y nacimientos en el espacio aún se encuentran en etapas de estudio.
La concepción, gestación y nacimientos en el espacio aún se encuentran en etapas de estudio.

La posibilidad de establecer comunidades humanas en la Luna o Marte depende de mucho más que fabricar oxígeno, agua y alimentos. Una colonia permanente también necesitaría preservar la fertilidad y el desarrollo de nuevas generaciones bajo condiciones para las que nuestro organismo nunca evolucionó.

Un nuevo estudio examinó uno de los primeros pasos de la reproducción, la formación de las células que, tras un largo proceso de maduración, pueden originar óvulos y espermatozoides. Los resultados indicaron que el vuelo espacial interfiere con ese desarrollo antes incluso de la fecundación.

El estudio, dirigido por Ying Li de la Facultad de Medicina de la Universidad de Fuzhou, empleó células madre embrionarias humanas a bordo de las naves Tianzhou-1 y Tianzhou-6, para obtener muestras y realizar un análisis posterior.

El equipo generó modelos de células germinales primordiales, folículos ováricos y células madre espermatogoniales. En sí, no estudiaron embarazos, embriones en desarrollo ni personas expuestas en órbita, es decir, no fue una demostración directa de infertilidad espacial.

El trabajo aportó evidencia directa de que estar en órbita altera procesos celulares vinculados con la reproducción humana. La pregunta ya no es solamente si un embarazo podría prosperar lejos de la Tierra, sino si sus componentes biológicos iniciales podrían formarse.

Alteración de células reproductivas en microgravedad

Durante el vuelo espacial, el efecto más claro apareció en las células germinales primordiales, disminuyendo su eficiencia de formación cerca del 50 % respecto de los controles terrestres, una reducción considerable dentro de este modelo experimental celular.

Las células precursoras de espermatozoides y óvulos se ven afectadas en entornos distintos a los terrestres.
Las células precursoras de espermatozoides y óvulos se ven afectadas en entornos distintos a los terrestres.

Las células madre espermatogoniales inducidas, relacionadas con la producción de espermatozoides, también mostraron dificultades. Su proliferación se redujo alrededor de 26 %, lo que sugiere que el ambiente orbital puede limitar la aparición de precursores reproductivos como su capacidad para multiplicarse.

Los análisis de ARN y de las proteínas que las células intentaban fabricar tuvieron alteraciones según cada tipo celular. Las rutas más afectadas se relacionaban con la matriz extracelular, la dinámica de los microtúbulos y el metabolismo de los lípidos, funciones esenciales para organizar y sostener el desarrollo.

En microgravedad, las células reciben señales mecánicas distintas de las habituales en la Tierra. El citoesqueleto, que mantiene su forma y distribuye componentes internos, se reorganiza cambiando la comunicación con el entorno, modificando las instrucciones para diferenciarse de manera ordenada.

La radiación no fue el principal daño detectado

Si bien sigue siendo una preocupación seria porque las partículas energéticas pueden dañar el ADN y aumentar el riesgo de mutaciones. En estas misiones relativamente cortas, la secuenciación del exoma completo no encontró una pérdida de integridad genética en las células estudiadas.

El análisis de la metilación del ADN, un mecanismo que ayuda a regular qué genes permanecen activos o silenciados, tampoco mostró desestabilización. Esto no significa que la radiación no sea dañina, sino que los cambios observados aparecieron sin un deterioro genómico detectable.

Esquema del diseño experimental y el flujo de trabajo para las misiones tZ-1 y tZ-6. Crédito: Li et al.
Esquema del diseño experimental y el flujo de trabajo para las misiones tZ-1 y tZ-6. Crédito: Li et al.

La duración y la trayectoria de una misión son factores decisivos, en realidad viajar alrededor de la Tierra no reproduce la exposición acumulada que recibiría una tripulación rumbo a Marte, fuera de la protección magnética terrestre y sometida durante meses a rayos cósmicos y partículas solares.

Por esa razón, los resultados no permiten asegurar que las futuras generaciones estén libres de mutaciones hereditarias. El estudio demuestra estabilidad genómica durante exposiciones concretas y limitadas, mientras que los riesgos de dosis mayores y efectos acumulativos deberán examinarse en misiones de mayor duración.

Qué falta para pensar en nacimientos fuera de la Tierra

Antes de considerar la reproducción humana fuera de la Tierra, será necesario repetir los experimentos en periodos más largos y con sistemas biológicos más complejos. Si bien los cultivos celulares permiten identificar mecanismos, no reproducen las interacciones hormonales, inmunológicas y fisiológicas de un organismo ni de una gestación.

Entre las posibles medidas de protección se encuentran hábitats con gravedad artificial parcial, blindajes contra la radiación y sistemas de cultivo que reproduzcan mejor el entorno químico y mecánico terrestre. Así como la criopreservación de gametos y tejidos reproductivos.

Esta investigación podría beneficiar a la medicina terrestre al observar cómo se alteran el citoesqueleto, el metabolismo y la diferenciación de células germinales. Ayudando a estudiar mecanismos relacionados con la infertilidad, modelos de desarrollo humano y tecnologías de reproducción asistida.

Sin duda alguna, convertirnos en una especie multiplanetaria exigirá comprender la biología con el mismo detalle que los cohetes y los hábitats. Si bien reproducirse en el espacio no es imposible, las células que sostienen la continuidad humana dependen profundamente del ambiente terrestre.

Referencia de la noticia

Ying Li, et al. (2026). Spaceflight multi-omics reveals vulnerabilities of human germ cell development.