El viaje a la cueva de Morelos que los astrónomos prehispánicos usaban para 'capturar' el paso del Sol por el cenit
En Xochicalco, una cueva serv��a como observatorio astronómico y permitía medir el paso cenital del Sol. El fenómeno ilumina el fondo dos veces al año generando un espectáculo único para visitantes.

Xochicalco fue una ciudad estratégica del Epiclásico en el centro de México (siglos VII–X), construida sobre cerros con presencia de elementos rituales, comerciales y astronómicos integrados a su diseño.
El sitio incluye plazas, templos y un observatorio en caverna que revela cuánto valoraban los antiguos el cielo como guía del tiempo y la vida. El toponímico Xochicalco significa “en el lugar de la casa de las flores”, nombre que evoca tanto belleza natural como simbolismos culturales.
Su emplazamiento en colinas permitió que los astrónomos prehispánicos observaran movimientos celestes con precisión, contribuyendo a su calendario ceremonial y agrícola. Entre los espacios destacados está la Gruta del Sol u Observatorio, un recinto subterráneo acondicionado para seguir eventos celestes.
La cuidadosa construcción de su chimenea indica que no fue casual, sino una obra deliberada para captar la luz del Sol en momentos astronómicos clave. Las alineaciones solares ayudaban a planificar ceremonias y ciclos agrícolas, mostrando que la astronomía era conocimiento central en su forma de vivir y sentir el mundo.

Hoy la Zona Arqueológica y un museo de sitio es administrada por el INAH. En ella se contextualiza la importancia científica y cultural de estos espacios tanto para los antiguos habitantes, quienes relacionaban el cielo con la tierra, como para el visitante moderno, quien puede admirar la relacion entre arquitectura y geoetría.
El Sol en Mesoamérica
El paso cenital del Sol es un fenómeno astronómico que ocurre cuando se sitúa directamente sobre un punto geográfico, de manera que sus rayos caen perpendiculares al suelo y no proyectan sombra lateral al mediodía. Este evento sólo ocurre en regiones entre los trópicos de Cáncer y Capricornio.
En Xochicalco, ubicado al sur del Trópico de Cáncer, este fenómeno ocurre dos veces al año, típicamente a mediados de mayo y a finales de julio. Durante estos días, al mediodía, los rayos solares pueden bajar verticalmente y entrar por la chimenea del observatorio hasta el interior de la cueva.
Para los astrónomos prehispánicos, el paso cenital no fue solamente un efecto visual extraordinario, sino que servía para marcar el tiempo, permitiendo ajustar calendarios y ceremonias con una precisión que ayudaba a sincronizar ciclos agrícolas con los movimientos celestes.
Astronómicamente, el hecho de ubicar estructuras que aprovechan estos eventos revela que las culturas mesoamericanas poseían comprensión empírica avanzada de los movimientos del Sol, integrándolos en su vida cotidiana con sofisticación técnica y simbólica.
La visita a la Cueva de los Astrónomos
Al recorrer la zona arqueológica de Xochicalco, después de subir caminando por las plataformas y estructuras principales, se llega al sector norte donde está la Gruta del Sol (observatorio). La entrada original al observatorio, usada por los antiguos, conectaba con un pasillo escalonado que descendía y llevaba al interior de la cueva.
Hoy los visitantes acceden por una apertura actual que permite ver la cámara donde se efectuaban las observaciones. Dentro de la Cámara de los Astrónomos, el techo de piedra conserva el tiro vertical que fue diseñado cuidadosamente.

Esta cámara de unos seis metros de diámetro servía para recibir la luz solar directa durante el paso cenital, generando un espectáculo óptico que impresionaba tanto por su precisión como por su simbolismo.
Durante los días cercanos a los eventos cenitales, el haz de luz desciende por la chimenea y proyecta un punto o figura luminosa sobre el fondo, evolucionando con el movimiento del Sol en el cielo. Aunque el acceso para vivir este evento depende del calendario y la planificación, la experiencia real en el sitio arqueológico sigue siendo impactante para quien consulta las fechas y asiste.
Conexión entre astronomía, ritual y patrimonio
El observatorio prehispánico de Xochicalco no fue un caso aislado, en varias regiones mesoamericanas se construyeron espacios para seguir eventos astronómicos, integrando la observación del Sol en calendarios ceremoniales, agrícolas y cívicos.
En Xochicalco, la relación entre cielo y tierra también se manifiesta en otros alineamientos arquitectónicos, como templos orientados para equinoccios y solsticios, reflejando una comprensión holística de los cielos que servía a múltiples propósitos sociales y rituales.
Para el visitante moderno, conocer la ciencia detrás de estos espacios multiplica la apreciación del sitio, ya no solo se observa arquitectura antigua, sino la evidencia tangible de una astronomía práctica y espiritual integrada a la vida cotidiana de sus constructores.
Reconocer este patrimonio contribuye a su preservación y a valorar el pasado como una fuente de conocimientos astronómicos que sigue inspirando a observadores contemporáneos y visitantes, amantes de las cultras prehispánicas.