El tiempo en México favorecerá observación de la lluvia de meteoros Táuridas del Norte durante el mes de noviembre
Una lluvia de estrellas poco conocida podría regalarnos bólidos de fuego sobre cielos mexicanos. En Meteored te decimos dónde y cuándo buscar y cómo la Luna ayudará a su disfrute.

Imagina mirar al cielo y descubrir una luz que atraviesa el cielo estrellado como una gran chispa. Ese es el espectáculo que podrían ofrecer las Táuridas del Norte, una lluvia de meteoros cuyo momento más chido llegará durante la noche del 11 al 12 de noviembre.
Su nombre quizá no resulte tan familiar como el de las Perseidas, pero tienen un atractivo especial y es que ocasionalmente producen bolas de fuego, destellos mucho más brillantes que las estrellas fugaces habituales, aunque su tasa es baja, por lo que no esperes un cielo lleno de "chispas".
Origen de las luces
¿De dónde salen esas luces? Todo comienza con el cometa Encke, un viajero helado que gira alrededor del Sol cada 3.3 años. En sus recorridos deja pequeñas partículas, básicamente basura cósmica, las migajas de los compañeros del sistema que seguimos ilusionados con alcanzarlos algún día.

Cuando la Tierra atraviesa esa ruta, algunos fragmentos se queman en nuestra atmósfera a unos 29 kilómetros por segundo. La interacción con el aire de la atmósfera crea un rastro luminoso que dura unos instantes: lo que popularmente llamamos una estrella fugaz.
Aunque suene alarmante, calma, relaja la raja, estas luces no anuncian un peligro para quienes salen a observarlas. La gran mayoría de los fragmentos se desintegra a gran altura. Lo fascinante es poder ver, desde el suelo, un fenómeno que ocurre muy por encima de nuestras cabezas.
Las Táuridas son famosas porque entre sus partículas existen fragmentos capaces de generar destellos extraordinarios. Un bólido (de fuego) puede parecer más brillante que Venus y, en casos excepcionales, iluminar parte del paisaje.
¿En qué horario inicia este espectáculo?
Lo primero es mirar hacia su radiante, ya que sus meteoros parecen surgir de la constelación de Tauro, reconocible por Aldebarán, una estrella de tono anaranjado, y las Pléyades, ese pequeño grupo de estrellas que parece un racimo de luces.
Desde México, Tauro va ganando altura a medida que avanza la noche. Las horas cercanas a la medianoche suelen ofrecer buenas oportunidades, aunque no es necesario mirar fijamente hacia la constelación; las trazas pueden aparecer en distintas zonas del cielo.

No cargues, ¡deja el telescopio en casa! Para esta experiencia, tus ojos son la mejor herramienta al abarcar una franja amplia del firmamento y captar mejor los destellos inesperados. Elige un sitio seguro, alejado de farolas, con una vista abierta y sin edificios alrededor.
Un consejo sencillo puede cambiarlo todo; deja el celular y permite que tus ojos se acostumbren a la oscuridad durante unos 31 minutos. Lleva una silla reclinable, abrigo y paciencia; el espectáculo valdrá la pena.
La Luna ayudará, pero el clima podría cambiar los planes en México
¿Será una noche inolvidable? Posiblemente, pero conviene ajustar las expectativas. Las Táuridas del Norte no tienen una actividad comparable con las grandes lluvias de diciembre o agosto, y su encanto reside en la sorpresa, ya que un sólo destello intenso puede justificar la espera.
Además, coinciden con el tramo final de las Táuridas del Sur, dos ramas de una misma familia de partículas. Si las nubes arruinan el máximo, habrá oportunidades en días cercanos, porque afortunadamente no se concentra en una sola noche.
En sus perspectivas para la primera quincena de noviembre, José Martín Cortés, nuestro compa de Meteored, advirtió sobre cambios atmosféricos y la posible llegada de un frente frío entre el 9 y el 13, con nubosidad y lluvias en algunas regiones.
Por eso, antes de salir el 11 o 12 de noviembre, conviene consultar el pronóstico de tu localidad y buscar cielos despejados. Si las condiciones acompañan, bastará con mirar hacia arriba y esperar, quizá algo inesperado haga memorable esa noche.