La huella de un impacto colosal: por qué la cara oculta de la Luna es tan distinta

Científicos estudiaron el polvo lunar de la misión Chang'e-6 y hallaron una asimetría extraña. Un impacto masivo evaporó elementos ligeros, generando la disparidad geológica que vemos en nuestro satélite natural.

Los períodos de traslación y rotación de la Luna están sincronizados en algo que se llama acoplamiento de marea.
Los períodos de traslación y rotación de la Luna están sincronizados en algo que se llama acoplamiento de marea.

La Luna nos muestra siempre el mismo rostro, pero su lado oculto revela una historia geológica profundamente distinta. Mientras el lado visible presenta extensas llanuras basálticas oscuras, el reverso está saturado de cráteres y posee una corteza considerablemente más gruesa.

Durante décadas, esto desconcertó a los científicos, que buscaron respuestas más allá de la superficie lunar. Finalmente, la misión china Chang'e-6 logró recuperar muestras clave de la cuenca Polo Sur-Aitken, permitiendo estudiar la composición química profunda del manto lunar.

El equipo encabezado por el geólogo Heng-Ci Tian, analizó isótopos de potasio y hierro presentes en basaltos lunares. Al compararlos con registros de las misiones Apolo, identificaron que el hemisferio oculto exhibe una firma isotópica sistemáticamente más pesada que la cara visible.

Esta diferencia no constituye una simple anomalía, sino la huella de un acontecimiento extremo. Los investigadores proponen que un impacto colosal, probablemente provocado por un asteroide de gran tamaño, alteró la estructura interna lunar hace miles de millones de años.

Según estudios recientes, un gran impacto redistribuyó los materiales en el manto lunar, cambiando la geología de cada hemisferio.
Según estudios recientes, un gran impacto redistribuyó los materiales en el manto lunar, cambiando la geología de cada hemisferio.

El choque liberó un calor tan intenso que vaporizó materiales en regiones profundas del satélite, proceso que favoreció la pérdida de elementos ligeros, dejando una pequeña concentración de isótopos pesados que hoy distingue a la cuenca más profunda del satélite natural.

El impacto masivo que lo cambió todo

Las muestras recientemente analizadas de la cuenca Polo Sur-Aitken, el cráter más antiguo y extenso de la Luna, indican que el potasio experimentó una evaporación significativa debido a la enorme energía térmica liberada, modificando de manera duradera la composición química del manto lunar profundo.

Los científicos compararon estos isótopos con los medidos en regiones cercanas del hemisferio visible. Detectaron que el potasio del lado oculto es más pesado, confirmando que el impacto no sólo dejó huellas superficiales, sino que transformó profundamente la geología interna.

De acuerdo con el estudio, el calor generado por el impacto pudo alcanzar temperaturas cercanas a 2,800 Kelvin. Esa energía bastó para vaporizar potasio en el vacío lunar, permitiendo que los vapores escaparan y enriquecieran el manto restante en isótopos pesados.

Este resultado es clave para explicar por qué ambos hemisferios lunares difieren de forma tan marcada. El impacto inyectó suficiente energía térmica para inducir convección global en el manto, redistribuyendo materiales y estableciendo la asimetría observada actualmente.

Isótopos: los testigos silenciosos del pasado

En el análisis realizado por la Academia China de Ciencias, se emplearon técnicas avanzadas capaces de detectar variaciones extremadamente sutiles en los isótopos de hierro y potasio, descartando que el desequilibrio lunar se deba a procesos volcánicos convencionales.

Aunque el hierro también presenta variaciones, son los isótopos de potasio los que conservan la señal más reveladora. Al ser elementos volátiles, reaccionan con gran sensibilidad al calor extremo, alterando de forma permanente la firma química del suelo lunar.

Debido al acoplamiento de marea, la Luna siempre nos muestra una misma cara. La cara oculta es profundamente distinta a la visible.
Debido al acoplamiento de marea, la Luna siempre nos muestra una misma cara. La cara oculta es profundamente distinta a la visible.

Los investigadores descartaron que la contaminación meteórica o la radiación cósmica expliquen las mediciones obtenidas. Modelos matemáticos demostraron que sólo una pérdida moderada de potasio por evaporación concuerda plenamente con los datos observados, constituyendo evidencia física del impacto.

Este gran impacto no sólo creó la cuenca más profunda, sino que definió el destino geológico lunar creando cicatrices que explican el desequilibrio que observamos hoy en día. Sin esa colisión, el manto probablemente sería homogéneo.

Un nuevo horizonte para la ciencia lunar

El éxito de la misión Chang'e-6 subraya la importancia de recuperar muestras que regresen a la Tierra, ya que los análisis de laboratorio alcanzan una precisión inalcanzable para instrumentos remotos; resolviendo un enigma que intrigó a la ciencia planetaria durante décadas.

Ahora, los científicos amplían la mirada hacia otros mundos, considerando que impactos semejantes pudieron moldear planetas completos. El estudio del potasio lunar ofrece un marco para identificar colisiones antiguas en el sistema solar, donde cada átomo conserva memoria de la violencia cósmica.

Comprender la evolución del satélite es esencial para futuras misiones tripuladas, ya que al conocer la composición del manto y la historia de impactos podremos planificar asentamientos más seguros, sobre todo ahora que la exploración espacial retoma una etapa activa.

La Luna ya no es sólo una roca silenciosa que acompaña nuestras noches. Es un archivo geológico que demuestra cómo eventos catastróficos pueden generar diferencias estructurales, renovando los ojos con que vemos a nuestra eterna compañera.

Referencia de la noticia

Isotopic evidence for volatile loss driven by South Pole-Aitken basin–forming impact. 12 de enero, 2026. Heng-Ci Tian, Chi Zhang, Wen-Jun Li, Fu-Yuan Wu.