Revelaciones en el centro galáctico: hallazgo clave para descifrar la dinámica de los agujeros negros supermasivos

Por primera vez, fue posible vincular pruebas de erupciones causadas por el agujero negro situado en el centro de la Vía Láctea.

Las observaciones de Sagitario A* han revelado indicios de un episodio reciente de actividad, incluidos vientos energéticos que parecen haber sido emitidos desde el centro de la Vía Láctea. Crédito: EHT.
Las observaciones de Sagitario A* han revelado indicios de un episodio reciente de actividad, incluidos vientos energéticos que parecen haber sido emitidos desde el centro de la Vía Láctea. Crédito: EHT.

Sagitario A* (Sgr A*), el agujero negro supermasivo situado en el centro de la Vía Láctea, se considera un agujero negro tranquilo y prácticamente inactivo. Posee una masa de aproximadamente 4 millones de masas solares y, actualmente, se alimenta de una cantidad muy pequeña de materia.

En consecuencia, su emisión de radiación es baja en comparación con otros agujeros negros observados. Esto lleva a clasificar a Sgr A* como un núcleo galáctico quiescente; es decir, uno que se encuentra en un estado de baja actividad.

A pesar de ello, existen indicios de que Sgr A* fue más activo en el pasado. Un ejemplo destacado son las estructuras conocidas como «burbujas de Fermi», que se extienden a lo largo de miles de años luz.

Algunas observaciones como las relacionadas con las Nubes de Magallanes sugieren que el agujero negro pudo haber generado chorros relativistas en el pasado. Sin embargo, hasta ahora no se había observado directamente actividad alguna en tiempo real en las inmediaciones de Sgr A*.

Se ha publicado un nuevo estudio que presenta pruebas de que Sgr A* experimentó recientemente un episodio de actividad capaz de generar vientos procedentes del agujero negro.

Los investigadores analizaron la estructura de las nubes de gas en la región central de la Vía Láctea e identificaron estructuras compatibles con vientos expulsados desde las proximidades del agujero negro. Estos vientos son flujos de partículas que transportan energía y momento hacia el medio interestelar circundante.

Retroalimentación de los agujeros negros

Al pensar en la actividad de los agujeros negros, a menudo nos vienen a la mente los chorros relativistas. No obstante, existen diferentes tipos de retroalimentación que los agujeros negros pueden manifestar durante un episodio de actividad.

El término retroalimentación se refiere al conjunto de procesos mediante los cuales un agujero negro transfiere energía a su entorno mientras acreta materia. Esta transferencia se produce principalmente a través de chorros relativistas y vientos del agujero negro.

La retroalimentación desempeña un papel fundamental en la evolución de las galaxias, ya que afecta directamente a la tasa de formación estelar en el centro galáctico.

Los chorros son haces de partículas aceleradas a velocidades cercanas a la de la luz, que generalmente se emiten a lo largo de los polos. Por otro lado, los vientos consisten en flujos de gas y partículas expulsados desde la región cercana al agujero negro en diversas direcciones.

Ambos mecanismos transportan energía hacia el exterior desde el núcleo galáctico. Cuando los chorros y los vientos calientan o eliminan el gas interestelar, la tasa de formación estelar puede disminuir.

Actividad de Sgr A*

Dada su importancia en la evolución galáctica, los astrónomos llevan tiempo interesados en determinar si Sgr A* ha generado episodios de vientos o chorros. Sgr A* es el agujero negro supermasivo situado en el centro de la Vía Láctea, a unos 26.000 años luz de la Tierra. Con una masa aproximadamente 4 millones de veces superior a la del Sol, domina gravitacionalmente la región central de la galaxia. Sgr A* se considera un agujero negro casi inactivo, ya que acreta materia a un ritmo muy bajo.

Nuevas evidencias

Un nuevo estudio ha revelado indicios que sugieren que Sgr A* pudo haber experimentado un reciente aumento repentino de actividad, el primero jamás observado en tiempo real. Utilizando datos de ALMA, los investigadores estudiaron el gas molecular frío que rodea a Sgr A*.

La imagen reveló una enorme cavidad en forma de cono desprovista de gas. Este hallazgo llamó la atención porque la estructura apunta directamente hacia la ubicación del agujero negro en el centro galáctico.

Aunque los agujeros negros supermasivos pueden producir eventos extremadamente energéticos, la mayoría de ellos pasan gran parte de su existencia en un estado de quiescencia. Crédito: NASA.
Aunque los agujeros negros supermasivos pueden producir eventos extremadamente energéticos, la mayoría de ellos pasan gran parte de su existencia en un estado de quiescencia. Crédito: NASA.

Los investigadores interpretan que esta cavidad fue creada por un viento energético originado cerca de Sgr A*. Según el estudio, la energía necesaria para desplazar o calentar el gas supera la contribución de las estrellas presentes en la región.

Las imágenes de rayos X del telescopio Chandra revelaron emisiones en la misma zona donde ALMA detectó una ausencia de gas frío. En consecuencia, el estudio sugiere que Sgr A* ha experimentado un episodio reciente de actividad.

Sin motivo de preocupación

Aunque el descubrimiento de vientos asociados a Sgr A* es científicamente significativo, no supone ningún riesgo para el Sistema Solar. El centro de la Vía Láctea se encuentra a unos 26.000 años luz de la Tierra, una distancia enorme incluso para los estándares astronómicos.

Además, las observaciones indican que el viento identificado interactuó únicamente con el gas y que la energía transportada por el flujo se disipó; dicho de otro modo, el fenómeno no llega a las regiones lejanas de la galaxia.

Incluso en escenarios en los que Sgr A* pudiera producir vientos más energéticos, los efectos se limitarían a las regiones centrales de la galaxia. Factores como la densidad del medio interestelar, las pérdidas de energía durante la propagación y las inmensas distancias implicadas hacen que estos flujos se debiliten a medida que avanzan.

El Sistema Solar, situado en uno de los brazos espirales exteriores de la Vía Láctea, se encuentra mucho más allá de la región afectada directamente por estos procesos.

Referencia de la noticia

Gorski and Murchikova 2026 The Discovery of an Active Wind from the Milky Way’s Central Black Hole The Astrophysical Journal Letters