Cansancio, irritabilidad y antojos: experto Kevin Arellano explica cómo el otoño puede afectar tu cuerpo

Los días más cortos y la menor exposición a la luz solar durante el otoño suelen detonar episodios de cansancio, desánimo y falta de motivación, advierte especialista.

Algunas personas son más sensibles a estos cambios y se ven afectadas sufriendo alteraciones como el sueño y la forma de comer.
Algunas personas son más sensibles a estos cambios y se ven afectadas sufriendo alteraciones como el sueño y la forma de comer.

Con la llegada del otoño, es común escuchar que las personas se sienten más cansadas, sensibles emocionalmente o con un deseo extra de consumir alimentos dulces y ricos en carbohidratos. Ante esta creencia popular, vale la pena preguntarnos: ¿qué hay de cierto en esto y qué dice la evidencia científica sobre cómo responde nuestro organismo a los cambios de estación?

Para esto, platicamos con el médico internista Kevin Arellano Arteaga quien explica que nuestro organismo funciona mediante ritmos circadianos que son ciclos de aproximadamente 24 horas encargados de regular el sueño, el estado de alerta, el metabolismo y las diversas funciones de algunas hormonas.

Uno de los principales mecanismos que sincroniza todo esto es la exposición a la luz natural, entonces durante el otoño, durante estas fechas los días se acortan de forma progresiva y esta reducción de las horas de luz evidentemente puede modificar la sincronización de nuestro reloj biológico.

Algunas personas son más sensibles a estos cambios y se ven afectadas sufriendo cambios por ejemplo en el sueño, en la energía y hasta en el estado de ánimo. En estos procesos participan sustancias como la melatonina que participan en la regulación del ciclo del sueño y del sueño vigilia.

Durante estas fechas los días se acortan de forma progresiva y esta reducción de las horas de luz modifica la sincronización de nuestro reloj biológico.
Durante estas fechas los días se acortan de forma progresiva y esta reducción de las horas de luz modifica la sincronización de nuestro reloj biológico.

También influye en la serotonina que es otra sustancia que está relacionada con la regulación del estado de ánimo. Sin embargo, el especialista aclaró un punto fundamental: «los mecanismos que explican estos cambios estacionales todavía no se conocen por completo».

¿Qué pasa con los antojos y el apetito?

Los estudios científicos han documentado que algunas personas, particularmente aquellas con predisposición a la depresión de patrón estacional, pueden experimentar un aumento del apetito y una preferencia marcada por alimentos ricos en carbohidratos o azúcares durante los meses más fríos.

Existe una condición reconocida en la medicina como trastorno afectivo estacional (o depresión con patrón estacional), la cual se caracteriza por episodios depresivos recurrentes asociados a determinadas épocas del año, principalmente el otoño y el invierno.

No obstante, el doctor Arellano llama a la prudencia: «debemos ser muy claros, no todas las personas experimentan estos cambios», ni significa que sentir cansancio o tener más hambre en esta época sea una consecuencia atribuible a la estación.

En un país como México, las variaciones estacionales respecto a las horas de luz solar son mucho menores en comparación con países del norte de Europa.
En un país como México, las variaciones estacionales respecto a las horas de luz solar son mucho menores en comparación con países del norte de Europa.

De hecho, diversas investigaciones poblacionales no han demostrado de manera consistente que los síntomas depresivos generales aumenten en otoño o invierno, como se creía tradicionalmente.

La influencia de los cambios estacionales varía radicalmente según la región geográfica. En un país como México, las variaciones estacionales respecto a las horas de luz solar son mucho menores en comparación con países del norte de Europa (como Noruega, Suecia o Finlandia) o ciertas regiones de Canadá, en donde la luz natural tiene temporadas muy cortas.

Por esta razón, el médico internista insiste en que «debemos ser muy cuidadosos al extrapolar los resultados de las investigaciones que se hacen en este tipo de población», ya que el impacto lumínico y ambiental en nuestro entorno es notablemente distinto.

Para aminorar el impacto de este periodo, el doctor Kevin Arellano sugiere adoptar hábitos sencillos para cuidar la salud física y mental.

  • Mantener horarios regulares de sueño: Acostarse y levantarse a la misma hora ayuda a estabilizar el reloj biológico.
  • Procurar la exposición a la luz natural: Salir al aire libre durante las horas del día fortalece la sincronización circadiana.
  • Realizar actividad física: El ejercicio estimula la energía y mejora el estado anímico.
  • Conservar hábitos de alimentación saludables: Evitar el exceso de azúcares procesados previene descompensaciones metabólicas.

Cuándo buscar ayuda médica

Si el cansancio es persistente, aparecen cambios profundos en el estado de ánimo o estos síntomas comienzan a interferir de manera significativa con las actividades de la vida diaria, el internista enfatiza la necesidad de acudir a una valoración médica.

No todo cansancio se explica obviamente por el cambio de estación, advierte el doctor Arellano, señalando que detrás de un síntoma aparentemente sencillo pueden esconderse problemas del sueño, trastornos metabólicos como alteraciones en la glucosa, anemia o incluso cuadros de depresión que requieren diagnóstico formal.