Cómo los conflictos armados rompen la red meteorológica y ponen en riesgo al planeta
Una guerra también puede silenciar las estaciones que vigilan el tiempo meteorológico. Casos como Sudán y Yemen muestran cómo la pérdida de datos debilita los pronósticos y las alertas que protegen vidas.

En medio de una guerra, el silencio de un termómetro o un pluviómetro parece pequeño frente a la violencia. Pero puede dejar a comunidades enteras con menos tiempo para prepararse ante una inundación. Y lo que deja de medirse hoy tampoco podrá recuperarse mañana con la misma precisión.
Una estación meteorológica puede seguir en pie y, aun así, dejar de aportar datos. Basta un fallo en la electricidad, una interrupción en las comunicaciones o que el personal no pueda llegar a ella. En una zona de guerra, medir se convierte en una tarea aún más difícil de sostener. Y sin las observaciones circulando, aparece un punto ciego en una red que depende de la cooperación internacional.
Pronosticar entre conflictos
Un primer ejemplo lo constituye Sudán. En abril de 2023, el inicio del conflicto en Sudán volvió inaccesibles las instalaciones de su autoridad meteorológica en Jartum. Parte del personal tuvo que desplazarse. Para poder mantener el servicio, se organizaron equipos en Puerto Sudán, El Cairo y Nairobi, mientras las observaciones de 29 estaciones se recopilaban manualmente.

Y a pesar de las dificultades, los especialistas sudaneses consiguieron emitir una alerta por inundación mediante una plataforma digital y redes sociales. Un ejemplo que nos recuerda que un sistema de alerta no termina en los instrumentos. Necesita especialistas que revisen datos, elaboren pronósticos y comuniquen el riesgo a tiempo.
Cuando esas personas son desplazadas, toda la cadena se vuelve más frágil. El pronóstico puede continuar gracias a la cooperación regional. Pero mantenerlo requiere recursos, comunicaciones y personal disponible todos los días.
Cuando la guerra deja al campo sin alerta
En Yemen, la guerra destruyó subestaciones que recibían información de la agencia meteorológica en Saná. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) documentó daños en distritos como Dhamar, Mukalla, Lahj, Al Dhale'e y Taiz.
Con apoyo internacional, rehabilitó instalaciones y estableció otras nuevas para proporcionar avisos sobre lluvias intensas, inundaciones y heladas. Algunos agricultores reciben esa información por WhatsApp para decidir cuándo sembrar o proteger sus cultivos. Para ellos, un aviso oportuno puede significar la diferencia entre salvar una cosecha y perderla.
Una red sin fronteras
¿Por qué debería preocuparnos una estación que deja de reportar a miles de kilómetros? Porque la atmósfera no reconoce fronteras. Los modelos meteorológicos necesitan conocer sus condiciones iniciales en distintos puntos del planeta. Para construir esa imagen combinan mediciones de estaciones terrestres, globos, barcos, boyas, aviones y satélites que se comparten.
La pérdida aislada de una estación no significa que un pronóstico al otro lado del mundo vaya a fallar. Pero la acumulación de vacíos reduce la información disponible sobre determinadas regiones y puede afectar la precisión de los modelos. El problema es especialmente grave para aquellos que viven cerca de las estaciones que dejan de medir y dependen de alertas locales.
Más de lo que perdemos
Los satélites ayudan a vigilar grandes extensiones, incluso allí donde es imposible mantener una estación. Pero no sustituyen todas las mediciones hechas sobre el terreno. Y estas son las que permiten comprobar y ajustar los datos satelitales, además de captar condiciones locales que son importantes para anticipar algunos peligros.

La pérdida tampoco afecta únicamente al pronóstico de mañana. Una serie de temperatura o lluvia registrada durante décadas permite identificar cambios y evaluar riesgos. Si se interrumpe o desaparece su archivo, reconstruir lo ocurrido es más difícil, incluso una vez que termine la guerra.
Sudán y Yemen muestran que proteger la observación meteorológica también es proteger vidas. Mantener estaciones, respaldar registros, sostener a sus especialistas y asegurar que las alertas lleguen a quienes deben actuar es vital. En una red mundial, cada dato cuenta. Y en una emergencia, también cuenta cada minuto de anticipación.
Referencias de la noticia
OMM. (2026). Connecting the dots: bringing climate data together for action.
FAO Regional Office for Near East and North Africa. (2024). Early Warning System Protects Crops and Farmers in Yemen.
OMM. (2024). Sudan Meteorological Authority on the Climate Action Frontline.