Del CO2 a las salas de urgencias hospitalarias: ¿Hasta dónde llegará el costo humano del calentamiento global?

El calor ya está matando a decenas de miles de personas cada año en el mundo. ¿Hasta dónde se extenderá su impacto en nuestros cuerpos y en nuestras sociedades?

El cambio climático está redibujando el mapa de las enfermedades.
El cambio climático está redibujando el mapa de las enfermedades.

En 2024, más de 62,000 muertes en Europa se atribuyeron al calor. Desde la década de 1990, casi todas las regiones europeas (99.6 %), han experimentado un aumento en la mortalidad vinculada a las temperaturas extremas.

Cuando el calor se vuelve mortal

¿Qué significa exactamente "morir a causa del calor"? Implica mucho más que un simple golpe de calor. Cuando el termómetro se dispara, el cuerpo lucha por mantener su equilibrio. Esto exacerba afecciones cardiovasculares, respiratorias o metabólicas.

El sueño se fragmenta, sobreviene el agotamiento y los cuerpos de los más vulnerables en particular, las personas mayores, los lactantes y los trabajadores expuestos, se vuelven cada vez más frágiles.

Este estrés térmico se ha intensificado de manera significativa. Entre 2015 y 2024, las alertas sanitarias relacionadas con el calor aumentaron un 318 %, mientras que la exposición de las poblaciones vulnerables a las olas de calor se disparó un 254 %, alcanzando los 2.300 millones de "días-persona" en 2024.

Otro indicador revelador: el número de horas durante las cuales la actividad física resulta peligrosa ha aumentado un 88 %, alcanzando las 182 horas anuales. En consecuencia, incluso caminar puede suponer un riesgo para la salud bajo ciertas condiciones.

Sociedades frágiles

El impacto del calentamiento global trasciende las salas de urgencias hospitalarias; se infiltra en nuestro suministro de alimentos y en nuestras condiciones de vida. En 2023, más de un millón de personas adicionales en Europa sufrieron inseguridad alimentaria, como resultado de los efectos combinados de las olas de calor y las sequías.

La inseguridad alimentaria hace referencia a la incapacidad de acceder a alimentos suficientes y de alta calidad. Esta situación va en aumento, especialmente entre los hogares de bajos ingresos, que se enfrentan a un riesgo de exposición 10.9 puntos porcentuales superior al de la población general.

Las perturbaciones climáticas reducen los rendimientos agrícolas, desestabilizan los mercados y disparan los precios, haciendo que el acceso a una alimentación saludable resulte cada vez más difícil.

El cambio climático actúa como un multiplicador de la vulnerabilidad.

Al mismo tiempo, la sequía se está intensificando en muchas regiones europeas, aumentando los riesgos no solo para los recursos hídricos y la agricultura, sino también para la salud mental y las enfermedades crónicas.

El regreso de las enfermedades relacionadas con el clima

El cambio climático también está reconfigurando el mapa de las enfermedades. En Europa, el potencial de transmisión del dengue ha aumentado un 297 % a lo largo de la última década. El responsable es la propagación del mosquito tigre —ahora establecido en regiones donde anteriormente no podía sobrevivir—, facilitada por el aumento de las temperaturas..

Este fenómeno ilustra la sensibilidad de las enfermedades ante el clima. Ciertas infecciones dependen directamente de las condiciones climáticas, tales como la temperatura, la humedad y las precipitaciones, para prosperar. A medida que estas condiciones cambian, las enfermedades siguen el mismo patrón.

Ciertas bacterias marinas, como el Vibrio, se están volviendo cada vez más prevalentes en las aguas costeras europeas incluidas las de la costa de Francia, una tendencia vinculada al calentamiento de los océanos.

A esto se suma el alargamiento de la temporada del polen: una o dos semanas adicionales no son un asunto menor. Esto intensifica las alergias respiratorias. Este fenómeno combinado con la contaminación atmosférica, que proviene en parte de las mismas fuentes que el CO₂, prolonga y exacerba la exposición a irritantes para millones de europeos.

Un coste económico y humano

El calentamiento global también afecta nuestra capacidad para vivir y trabajar. En Europa, el trabajador promedio perdió 24 horas de trabajo al año entre 2000 y 2023 debido al calor. Esta disminución de la productividad es particularmente pronunciada en sectores expuestos, como la agricultura y la construcción.

El cambio climático actúa, por tanto, como una presión sistémica que repercute tanto en la salud individual como en la estabilidad económica de las sociedades.

En ciertas regiones del sur de Europa, el impacto económico ya es cuantificable: el aumento de las temperaturas ha reducido el crecimiento del PIB en aproximadamente un 1 % en los últimos años. Menos trabajo significa menores ingresos, pero también mayor fatiga, más accidentes y una exposición intensificada a riesgos para la salud.

La paradoja de las políticas energéticas

El CO₂ que impulsa el calentamiento global proviene en gran medida de la combustión de combustibles fósiles, particularmente en el sector del transporte, que constituye la principal fuente de emisiones en Europa. Sin embargo, en 2023, los subsidios públicos destinados a estas fuentes de energía alcanzaron un máximo histórico de 444,000 millones de euros, a pesar de los compromisos climáticos existentes.

Al mismo tiempo, las emisiones de CO₂ derivadas de la combustión han comenzado a disminuir, y las fuentes renovables representan ya más del 21 % de la electricidad de Europa, un aumento significativo respecto a menos del 10 % registrado en 2016. Las inversiones en energías limpias se han disparado, lo que indica que la transición ya está en marcha. No obstante, esta transición sigue siendo demasiado lenta.

Mientras persistan las emisiones, los impactos en la salud seguirán empeorando.

El vínculo es directo: más CO₂ significa más calor y, por consiguiente, más enfermedades, más hospitalizaciones y más muertes. Por lo tanto, cada tonelada de CO₂ evitada representa una vida potencialmente protegida.

Referencia de la noticia

Reporterre. (2026, 22 avril). Le réchauffement climatique provoque toujours plus de morts en Europe.

Kriit, H. K., Chen-Xu, J., Semenza, J. C., Heiliger, H., Markandya, A., Dasandi, N., Jankin, S., van Daalen, K. R., Achebak, H., Alari, A., & al. (2026). The 2026 Europe report of the Lancet Countdown on health and climate change: Narrowing window for decisive health action. The Lancet Public Health.