El impactante experimento que demuestra cómo los elefantes lograron superar una compleja prueba humana

Una nueva investigación con 16 elefantes asiáticos ha puesto a prueba su capacidad para frenar respuestas automáticas en una acción y cambiar una estrategia aprendida; abriendo nuevos horizontes para la psicología comparada.

La flexibilidad cognitiva y la respuesta ante una acción previamente aprendida, ha sido uno de los hallazgos recientes en el estudio de elefantes asiáticos publicado en 2026.
La flexibilidad cognitiva y la respuesta ante una acción previamente aprendida, ha sido uno de los hallazgos recientes en el estudio de elefantes asiáticos publicado en 2026.

¿Qué relación hay entre los humanos, los elefantes y la psicología? Una pregunta que seguramente no te habías hecho antes y que, en realidad, es muy interesante de responder. Más allá de las habilidades cognitivas y las diferencias entre una especie y otra, están sus similitudes.

Gracias a un nuevo estudio, hoy podemos entenderlas desde otro punto de vista. Pero… ¿cómo comienza esto? Prácticamente todos hemos experimentado alguna vez esa curiosa contradicción en la que tenemos en mente algo qué debemos hacer y por alguna razón, terminamos haciendo exactamente lo contrario.

Un nuevo estudio publicado en la revista científica PLOS ONE encontró nueva evidencia de que los elefantes asiáticos (Elephas maximus) pueden inhibir la respuesta a una acción previamente aprendida, para después modificar rápidamente su comportamiento cuando una estrategia deja de funcionar.

Sabemos que debemos esperar, pensar quizá un poco más una decisión, pero insistimos muchas veces en continuar con la primera idea que se nos vino a la cabeza. Pues bien, esa capacidad de detener una respuesta automática está relacionada con algo conocido como control inhibitorio.

Contar con la capacidad mental para detener una respuesta impulsiva, y cambiar el razonamiento en la toma de decisiones o acciones según la situación a la que enfrentamos, es parte de la flexibilidad cognitiva que si bien, no es algo único de los humanos, hasta el día de hoy no se conocía qué tanto podría ser similar en otras especies.

Un elefante y una caja: la inesperada respuesta que debía ser contenida

Entender las motivaciones y los patrones que conllevan a una acción en los seres humanos, ha sido motivo de estudio en las últimas décadas. Sin embargo ¿qué podría pasar cuando ponemos a un animal bajo una prueba de toma de decisiones? Casi nadie esperaría que, su accionar sería tan parecido al de nosotros.

Pues bien, esta nueva investigación eligió a uno de los animales más fascinantes, que brilla por sus increíbles habilidades, y que se considera uno de los más inteligentes del mundo, con un raciocinio comparable al de los primates y algunos cetáceos: los elefantes.

Los elefantes se enfrentaron a distintas pruebas mediante una caja con un premio dentro. Imagen tomada de PLOS ONE, investigación: Asian elephants (Elephas maximus) demonstrate inhibitory control in a detour task.
Los elefantes se enfrentaron a distintas pruebas mediante una caja con un premio dentro. Imagen tomada de PLOS ONE, investigación: Asian elephants (Elephas maximus) demonstrate inhibitory control in a detour task.

Según los datos presentados por un equipo de científicos del Hunter College y el CUNY Graduate Center de Nueva York, en colaboración con el National Elephant Institute de Lampang, en Tailandia, estos paquidermos tienen una capacidad de autorregulación y flexibilidad mental digna de análisis más alta de lo que se pensaba.

Con un cerebro de más de 4 kilos, y billones de neuronas (de las cuales más del 90 % se concentra en el cerebelo para coordinar su enorme cuerpo y el manejo de su trompa), el elefante posee el cerebro más grande de los mamíferos terrestres, con una sorprendente memoria, desarrollo de empatía y complejas capacidades cognitivas.

El experimento se llevó a cabo con 16 elefantes asiáticos, ocho machos y ocho hembras, de entre 4 y 60 años, utilizando una adaptación del célebre "paradigma del desvío" o de reacción social, que ayuda a comprender mejor el control inhibitorio; implementando una caja con un pequeño premio a alcanzar.

La práctica hace al maestro, y al elefante un experto

Frente al elefante, se colocó una primera caja opaca de aproximadamente 40 centímetros por lado, con una sola abertura. Dentro de esta había alimento, que para ser alcanzado, los elefantes debían rodear la caja con la trompa para encontrar la entrada. Hasta aquí, nada demasiado complicado.

Pero después, la prueba avanzaba hacia una segunda caja. Esta vez era transparente y tenía pequeños orificios en la parte frontal, permitiendo que los animales vieran y olieran el alimento directamente desde el frente; activando sus sentidos para motivarlos ha alcanzar su objetivo.

Esta prueba ahora consistía en medir si los animales en lugar de intentar alcanzar directamente la comida visible, podían recordar la estrategia anterior y rodear nuevamente la caja hasta encontrar la abertura. ¿El resultado? Los elefantes mantuvieron un desempeño similar tanto frente a la caja opaca como frente a la transparente.

En la fase final cambiaban las reglas para crear el verdadero desafío cognitivo: Los investigadores modificaron la orientación de la caja, cambiando la posición de la abertura. De esta manera, una estrategia que había funcionado anteriormente para el elefante dejaba de ser útil.

Los elefantes tienen una alta inteligencia y habilidades cogntivas que los ayudan a adaptarse a su entorno y mantener relaciones sociales en sus manadas.
Los elefantes tienen una alta inteligencia y habilidades cogntivas que los ayudan a adaptarse a su entorno y mantener relaciones sociales en sus manadas.

Si el animal había aprendido a buscar la entrada en determinada dirección, ahora debía inhibir esa respuesta aprendida y encontrar una nueva ruta para llegar al premio. Y aquí es cuándo se puso a prueba todo lo antes conocido: los elefantes lograron hacerlo, después de varios intentos y mejorando en cada uno de estos.

Cada vez que los investigadores cambiaban la orientación de la caja, los elefantes tardaban más en encontrar la abertura. Este incremento en el tiempo de respuesta indicaba que los animales sí estaban siendo afectados por una respuesta previamente aprendida; pero a través de cada intento, su desempeño mejoraba rápidamente.

Nuevos horizontes para la psicología comparada

Este experimento que en sí podría parecer sencillo, ha logrado darnos un atisbo de hasta dónde llega la flexibilidad cognitiva de estos enormes mamíferos, ya que la prueba no sólo mide el control, sino también puede dar información de la personalidad, aprendizajes previos o motivaciones que impulsan una decisión en el sujeto de estudio.

Comprender que el control inhibitorio también puede ser parte esencial en el desarrollo cognitivo en esta especie, nos ayuda a comprender qué tanto puede ser crucial para este animal en su método de adaptación a su entorno según las circunstancias, y la forma en que se desenvuelve en sus manadas en las que tienen una relación social de forma fundamental.

Por supuesto, aún quedan muchas preguntas respecto al umbral cognitivo de esta y otras maravillosas especies; y aunque las respuestas todavía están lejos de ser completas, cada nuevo hallazgo nos deja ver que la inteligencia animal y sus habilidades sintientes son mucho más diversas y extensas de lo que consideramos.

Referencia de la noticia

Sydney F. Hope, Sarah L. Jacobson, Sangpa Dittakul, Gillian Schmitt, Mananya Pla-ard, Marnoch Yindee, Taweepoke Angkawanish, Joshua M. Plotnik. (2026). Asian elephants (Elephas maximus) demonstrate inhibitory control in a detour task.