Este animal mexicano puede pasar años bajo tierra y salir únicamente cuando llegan las lluvias
¿Pasar años bajo tierra esperando un aguacero? Para el sapo de espuelas es una estrategia de supervivencia. Descubre cómo resiste la sequía y cómo la lluvia pone su vida en marcha.

Hay quien esperan las lluvias para sacar el paraguas o quedarse en casa. Y hay animales que las esperan justo para salir. Aunque su casa esté bajo tierra y la espera pueda durar hasta dos años. Para ellos, un buen aguacero es la señal de que llegó el momento de comer, buscar pareja y aprovechar el agua mientras dure.
Se trata del sapo de espuelas de Couch (Scaphiopus couchii), una especie que habita en México y Estados Unidos. Este pequeño anfibio se habita en estados como Sonora, Chihuahua, Sinaloa y partes del Centro. Una presencia que demuestra que incluso los paisajes secos pueden albergar anfibios.
Experto en desaparecer bajo tierra
Su nombre viene de una herramienta que trae incorporada. Se trata de una estructura oscura y endurecida que tienen en cada pata trasera. Estas "espuelas", hechas de queratina, le permiten remover el suelo y enterrarse hacia atrás. Y así es como este anfibio lleva puesto su equipo de excavación.

Bajo tierra encuentra protección frente al calor y la sequedad. Puede permanecer oculto hasta 10 meses del año, y prolongar su estancia incluso hasta dos años. Esto último es una posibilidad, no una rutina que todos los ejemplares deban cumplir.
¿Cómo resiste tanto tiempo sin salir a comer? Entra en estivación, un estado de reposo que reduce su gasto energético durante los periodos secos. Su respiración y ritmo cardíaco disminuyen, mientras aprovecha principalmente sus reservas de grasa. Viene siendo algo parecido al "modo ahorro", pero mucho más eficaz que solo bajarle el brillo al celular.
Lo que pone en marcha su vida
¿Y quién les avisa que empezó a llover? Pues las notificaciones le llegan por vibración. Son los sonidos y las vibraciones de baja frecuencia asociados con la lluvia y los truenos los que pueden estimular su salida. Por eso, tras una tormenta, estos sapos parecen aparecer de pronto donde antes no se veía ninguno. En realidad ya estaban ahí, solo que fuera de nuestra vista.

Una vez fuera, aprovechan insectos como las termitas, que también emergen con las lluvias estivales. Alimentarse resulta crucial para recuperar sus reservas antes del siguiente periodo bajo tierra. Si las tormentas forman charcos suficientes, también comienza la reproducción.
Los machos atraen a las hembras con un canto parecido al balido de una oveja. Ellas pueden poner hasta 3,000 huevos que, con agua cercana a 30 °C, eclosionan en unas 15 horas. Pero las crías tienen el tiempo contado. Los renacuajos completan la metamorfosis entre nueve días y dos semanas. ¿El reto? Deben salir del agua antes de que la charca se seque.
Un primo también mexicano con costumbres parecidas
El sapo de espuelas mexicano (Spea multiplicata) es otra especie presente en México y el suroeste de Estados Unidos. También pasa gran parte del año enterrado y emerge durante unas pocas semanas para alimentarse y reproducirse en charcos formados por las lluvias.
Para estos animales, importa cuánto llueve y cuánto dura el agua acumulada. En años demasiado secos, el sapo de Couch puede no reproducirse. Cuando termina la temporada húmeda vuelve a su refugio, y así comienza la espera hasta el próximo aguacero.
Referencias de la noticia
Museo del Desierto Arizona-Sonora. (2026). Couch's Spadefoot.
Lemos Espinal, J.A. (2007). Informe final* del Proyecto CE002 Anfibios y reptiles de la porción oeste del estado de Coahuila.