Expertos en longevidad: el envejecimiento saludable depende más del estilo de vida que de los genes
La longevidad se ha vuelto popular: incluso el noticiero matutino de ARD la menciona. Nuevas investigaciones demuestran cómo la nutrición, el ejercicio y los procesos celulares determinan si envejecemos saludablemente.

Vivir más tiempo ya no es una excepción. La esperanza de vida se ha más que duplicado desde principios del siglo XX. Sin embargo, muchas personas pasan sus últimos años con enfermedades crónicas, movilidad limitada o deterioro cognitivo. Aquí es precisamente donde entra en juego el concepto de longevidad: no se trata principalmente de maximizar la esperanza de vida, sino de prolongar la vida saludable.
Las investigaciones actuales demuestran que los procesos de envejecimiento son medibles y modificables. Un estudio del Clúster de Excelencia CECAD en Colonia y la Universidad de Gotinga (Nature, 2023), demostró que los genes se transcriben con mayor rapidez, pero con menor precisión, con la edad.
Sorprendentemente, estos procesos pueden influirse mediante la reducción de calorías e intervenciones específicas en el metabolismo, prolongando la esperanza de vida en sistemas modelo.
Paralelamente, una investigación de la Universidad de Basilea muestra que ciertas moléculas de ARN presentes en la dieta de los nematodos activan mecanismos de control de proteínas y, por lo tanto, ralentizan el envejecimiento celular. Estos estudios subrayan que el envejecimiento saludable no está determinado únicamente por los genes, sino que está fuertemente influenciado por el estilo de vida y los procesos celulares.
¿Qué significa realmente la longevidad?
La longevidad a menudo se equipara con la longevidad, pero significa más que simplemente envejecer. En esencia, se trata de la llamada longevidad saludable: los años en que las personas se mantienen física y mentalmente capaces.
La medicina de la longevidad ya no considera el envejecimiento exclusivamente como un proceso inmutable, sino como un fenómeno biológico sobre el que se puede influir. La experta Selma Yavuz lo expresa concisamente: "La longevidad no significa prolongar artificialmente la vida, sino mantener la función física y mental durante el mayor tiempo posible".
Por qué se sobreestiman los genes
Durante mucho tiempo, se asumió que la longevidad estaba determinada principalmente por la genética. Si bien existen genes asociados con una mayor esperanza de vida, su influencia es limitada.
La mayor parte depende del estilo de vida y de factores ambientales. Por lo tanto, la longevidad es menos una cuestión de destino que de elección personal, una constatación que también adquiere cada vez mayor relevancia clínica.
Lo que tienen en común las personas en las Zonas Azules
Las regiones donde un número notablemente alto de personas vive hasta una edad muy avanzada y se mantiene saludable durante mucho tiempo están recibiendo especial atención: las llamadas Zonas Azules en Okinawa, Cerdeña e Icaria.
A pesar de las diferencias culturales, los estilos de vida son similares: dietas predominantemente basadas en plantas, ejercicio regular en la vida diaria, fuertes vínculos sociales, consumo moderado de alcohol y casi ningún hábito de fumar. La gestión consciente del estrés y del sueño también es sorprendente.
Nutrición, ejercicio, sueño: factores subestimados
La evidencia científica de los factores preventivos clásicos es sólida. Una dieta de influencia mediterránea reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y trastornos metabólicos.
La actividad física regular reduce considerablemente la mortalidad general; incluso el ejercicio moderado muestra efectos.
El sueño también cobra cada vez más importancia: quienes duermen menos de seis horas de forma constante aumentan significativamente su riesgo de padecer enfermedades crónicas.
Esperanzas médicas y sus limitaciones
Junto con los cambios en el estilo de vida, la investigación sobre enfoques farmacológicos está en auge. Sustancias como la metformina o la rapamicina prolongan la esperanza de vida en modelos animales. Los llamados senolíticos, diseñados para eliminar selectivamente las células envejecidas, también se consideran prometedores.
Investigaciones del Instituto Max Planck demuestran que estos fármacos activan específicamente mecanismos moleculares que también intervienen en la restricción calórica, como la autofagia y la regeneración celular.
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— Longevity Technology (@LongevityTech) February 6, 2026
La rapamicina inhibe la vía de señalización TOR, mientras que la metformina influye en los procesos metabólicos e inflamatorios; sin embargo, aún no se dispone de evidencia clínica de su eficacia en humanos.
La Dra. Elif Edemir, destacada experta en longevidad, enfatiza:
Continúa su desarrollo profesional internacionalmente en congresos especializados y aplica los hallazgos de investigación actuales a la práctica clínica.
Selma Yavuz, experta en medicina de la longevidad, contextualiza este enfoque:
Asesora a sus pacientes de forma individualizada, enfatiza la importancia de incorporar continuamente nuevos hallazgos de investigación y avances científicos al tratamiento, y critica el hecho de que la atención preventiva a menudo se descuida en el sistema sanitario tradicional alemán. Para ellos, los tratamientos preventivos son esenciales: sólo una sociedad sana es productiva, lo que a su vez beneficia a todos.
Referencia de la noticia
Aging-associated changes in transcriptional elongation influence metazoan longevity, Nature, April 2023; Universität zu Köln, Exzellenzcluster CECAD, Debès et al.
Longevity-Forschung: Gesünder im Alter durch Stress, Universität Basel, Oktober 2025, Bühler, K., Spang, A., Kyriakakis, E.