¿Hemos observado realmente una aceleración medible en el calentamiento global desde 2015?
Según un estudio publicado en marzo de 2026, el calentamiento global podría haberse acelerado desde 2015. Sin embargo, esta conclusión aparentemente evidente por sí misma, se sustenta en decisiones metodológicas que continúan dividiendo a los investigadores. Un análisis de una controversia.

Desde la década de 1970, el aumento de las temperaturas globales ha seguido una trayectoria más o menos clara, avanzando a una tasa promedio de aproximadamente +0.2 °C por década. Esta progresión ya de por sí rápida, fue considerada durante mucho tiempo como relativamente estable.
¿Una sensación de aceleración impulsada por los récords recientes?
Sin embargo, durante la última década aproximadamente, la sucesión de años excepcionalmente cálidos en particular 2023, 2024 y 2025 ha generado la sensación de que se ha alcanzado un punto de inflexión. Esta percepción se ve reflejada en un estudio publicado en 2026 en Geophysical Research Letters, el cual estima que la tasa de calentamiento ha alcanzado los +0.35 °C por década desde 2015.
Esta cifra significativamente superior a la de décadas anteriores, sugiere una marcada aceleración. Los autores del estudio incluso afirman tener un nivel de confianza superior al 98 %, lo cual, en el campo de la climatología, constituye un alto grado de certeza. Esta conclusión se sustenta en un método específico de interpretación de los datos; y es precisamente aquí donde surge la controversia.
Interpretar el clima: primero, elegir un método
El clima no se calienta de manera perfectamente uniforme. Está sujeto a una variabilidad natural, vinculada en particular a fenómenos como El Niño, las erupciones volcánicas o las fluctuaciones en la actividad solar. Estas influencias que pueden ser significativas a corto plazo, pueden enmascarar o amplificar temporalmente la tendencia subyacente.
Es en esta versión "ajustada" de las temperaturas donde la aceleración se hace evidente, con una ruptura en la tendencia en torno al periodo 2013-2015. Sin embargo, un punto crucial merece ser destacado: cuando se aplican a los datos brutos, estos mismos análisis no alcanzan el umbral clásico de certeza del 95 %.
En otras palabras, la aceleración se hace visible cuando se filtran ciertas variaciones, pero permanece incierta cuando el clima se observa directamente tal como se mide.
¿Una interpretación más rigurosa de los datos?
Otros investigadores emplean un enfoque diferente, basado en la detección de rupturas en las series temporales: una técnica conocida como "modelado de puntos de cambio" (changepoint modeling).
Aplicado a las temperaturas globales durante el periodo 1850-2023, este método conduce a una conclusión más cautelosa. A pesar de los recientes máximos históricos, existen pocas pruebas de una aceleración estadísticamente detectable más allá de la que comenzó en la década de 1970.
Este resultado no contradice las observaciones recientes, pero sirve como recordatorio de que una sucesión de años cálidos no basta para demostrar un cambio duradero en la tasa de calentamiento.
¿Por qué resulta tan difícil detectar una aceleración que, por lo demás, parece plausible?
La respuesta reside, en gran medida, en la propia naturaleza de los datos climáticos. Las temperaturas globales no fluctúan de manera aleatoria: presentan autocorrelación, lo que significa que los valores de un año determinado dependen, en parte, de los de los años anteriores. Esta estructura hace que los análisis estadísticos resulten mucho más complejos.
Los investigadores demuestran que algunos métodos pueden detectar una aceleración, siempre y cuando se basen en supuestos simplificadores, tales como considerar que los errores son independientes.
Cuando estos efectos se tienen debidamente en cuenta, el umbral para detectar una aceleración se vuelve muy elevado. Por ejemplo: la tasa de calentamiento tendría que aumentar al menos un 55 % para ser estadísticamente detectable hoy en día con un nivel de confianza del 95 %.
En el caso de un cambio reciente, alrededor de 2015, este requisito se vuelve aún más estricto: exigiría un aumento superior al 100 %, lo que representaría un incremento de aproximadamente 0.019 °C por año a más de 0.039 °C por año. Sin embargo, las estimaciones actuales que rondan los 0.029 °C anuales, se mantienen por debajo de este umbral.
¡Es, ante todo, una cuestión de tiempo!
A esta complejidad estadística se suma un factor crucial: el tiempo. Una supuesta aceleración desde 2015 se basa en menos de 10 años de datos, un periodo extremadamente breve en la escala temporal del clima. Las simulaciones muestran que un cambio de tendencia, incluso si fuera real puede permanecer indetectable durante varias décadas.
En algunos escenarios, una aceleración actual solo se haría estadísticamente visible entre los años 2035 y 2040. Esto significa que la ciencia podría enfrentarse a una situación paradójica: un fenómeno real, pero que resulta aún imposible de demostrar formalmente.
Sin embargo, todos los investigadores coinciden en que el calentamiento continúa a un ritmo acelerado. Si las tendencias recientes persisten, las consecuencias podrían ser rápidas. Según las estimaciones actuales, el umbral de +1.5 °C establecido por el Acuerdo de París podría superarse de forma permanente antes de 2030.
Referencia de la noticia
Beaulieu, C., Gallagher, C., Killick, R. et al. A recent surge in global warming is not detectable yet. Commun Earth Environ 5, 576 (2024).
Foster, G., & Rahmstorf, S. (2026). Global warming has accelerated significantly. Geophysical Research Letters, 53(5), e2025GL118804.