La ONU alerta: El Niño podría ser el más intenso en 75 años, así afectó a México el último gran episodio

El Niño podría alcanzar una intensidad récord este invierno 2026-2027. Pero, a meses de la máxima intensidad esperada, ¿qué significa esto para México? Los episodios anteriores muestran cómo sus consecuencias cambian entre estados y temporadas.

La franja roja del Pacífico ecuatorial muestra aguas más cálidas de lo habitual, una señal de El Niño. Crédito: NOAA Coral Reef Watch, 12 de octubre de 2026.
La franja roja del Pacífico ecuatorial muestra aguas más cálidas de lo habitual, una señal de El Niño. Crédito: NOAA Coral Reef Watch, 12 de octubre de 2026.

Un El Niño excepcionalmente intenso puede alterar las lluvias y las temperaturas, pero sus consecuencias cambian entre regiones y episodios. México lo ha vivido. Mientras algunas entidades enfrentaban escasez de lluvia, otras registraban acumulados históricos. Y no, la intensidad del fenómeno en el océano no determina, por sí sola, la intensidad de sus efectos en cada estado.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), advirtió el 8 de octubre que El Niño seguirá fortaleciéndose. Sus pronósticos apuntan a una anomalía media de temperatura superficial del mar de aproximadamente 3.7 °C sobre lo normal en la región Niño 3.4 durante octubre–diciembre de 2026, con un máximo alrededor de diciembre.

De cumplirse las predicciones, el evento actual superaría el récord de calentamiento de 2.6 °C alcanzado entre noviembre de 2015–enero de 2016. Aunque, por ahora, se trata de una previsión, se sigue monitoreando. Además, se estima una probabilidad cercana al 100 % de que el episodio persista hasta febrero de 2027, cifra que corresponde a su continuidad, no a la intensidad.

El Niño 2015-2016

Para entender qué puede significar para México, vamos a mirar dos antecedentes: el extraordinario episodio de 2015–2016 y el más reciente de 2023–2024. En la serie histórica del índice oceánico ONI de la NOAA, alcanzaron máximos trimestrales de 2.6 y 2.0 °C, respectivamente. Sin embargo, la diferencia de intensidad no se tradujo en consecuencias proporcionales.

En noviembre de 2015, el calentamiento del Pacífico ecuatorial mostraba la señal característica de El Niño. Crédito: NASA Earth Observatory/Michala Garrison. Datos del proyecto MUR SST.
En noviembre de 2015, el calentamiento del Pacífico ecuatorial mostraba la señal característica de El Niño. Crédito: NASA Earth Observatory/Michala Garrison. Datos del proyecto MUR SST.

En 2015, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) registró una temperatura media nacional de 22.1 °C, 1.1 °C por encima del promedio 1981–2010. Ese año empató con 2014 como el más cálido del registro disponible hasta entonces. Las lluvias, en cambio, dibujaron un panorama desigual.

El índice ONI mide cuánto se aparta de lo normal la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial, en la región Niño 3.4, mediante promedios de tres meses. Cuanto mayor es la anomalía positiva, más intenso es el calentamiento asociado con El Niño.

Oaxaca terminó con su segundo año más seco del registro 1941–2015, mientras Aguascalientes y Colima tuvieron su año más lluvioso. Aunque el acumulado nacional superó el promedio histórico definido por el SMN, julio y agosto registraron déficits de lluvia de 21.5 % y 22.5 %. El balance anual nacional podía ocultar escasez de agua en determinados meses y estados.

Las afectaciones también llegaron al mar. Un estudio publicado en 2021 mostró respuestas contrastantes en cinco arrecifes del Pacífico mexicano durante El Niño 2015–2016. Algunos sufrieron blanqueamiento y mortalidad importantes; en dos, la falta de recuperación y el predominio de algas sobre corales muertos todavía eran evidentes en enero de 2018.

El Niño 2023-2024

El episodio de 2023–2024 ofrece otro contraste. Aunque su máximo oceánico fue menor, coincidió con una sequía extensa. Conagua informó que, al 31 de mayo de 2024, aproximadamente el 76 % del territorio mexicano presentaba sequía de moderada a excepcional. Pero OJO, esta coincidencia no significa que El Niño explique por sí solo toda la afectación.

Al 31 de mayo de 2024, el 75.96 % de México presentaba sequía de moderada a excepcional.
Al 31 de mayo de 2024, el 75.96 % de México presentaba sequía de moderada a excepcional.

Mientras, un análisis del Banco de México publicado en junio de 2026 destaca precisamente que los niveles nacionales de sequía fueron relativamente bajos en 2015–2016, pese a su gran intensidad. Señala que la relación entre ENOS y sequía no es lineal y que también importan las condiciones de precipitación previas.

En 2023, además, México registró su año más cálido hasta entonces respecto al promedio 1991–2020. En 2024 volvió a superar el récord, con 22.9 °C de temperatura media nacional, 1.5 °C por encima del mismo promedio. Así que sí, El Niño contribuyó al calor, pero estos extremos deben entenderse en conjunto con el cambio climático y las condiciones atmosféricas de cada episodio.

Distintos episodios, consecuencias diferentes

La estación del año también cambia la respuesta. Históricamente, El Niño se relaciona con menos lluvia durante la temporada cálida al sur de 22° N, mientras durante el invierno predomina una relación con mayores precipitaciones.

Por ello, la alerta actual exige seguimiento regional. Los antecedentes ayudan a reconocer riesgos, pero anticipar las consecuencias requiere observar cómo evoluciona el fenómeno y qué condiciones encuentra en cada parte del país.

Referencias de la noticia

Servicio Meteorológico Nacional. (2015). Reporte anual del clima en México.
Servicio Meteorológico Nacional. (2024). Reporte anual del clima en México.
Organización Meteorológica Mundial. (2026). Sea-surface temperatures reflect strengthening El Niño.