Las lluvias de ciclones llegan más allá de las costas: el cambio climático puede agravar las inundaciones
¿Vivir lejos del mar te protege de un ciclón? Sus lluvias pueden mantener el peligro tierra adentro. Descubre cómo el calentamiento del océano y las montañas influyen en esta amenaza.

El mar puede quedar lejos y, aun así, un ciclón tropical puede transformar las calles en corrientes y los ríos en amenazas. Cuando estos sistemas se acercan los suficiente a tierra, sus efectos continúan más allá de la costa. Las lluvias pueden provocar inundaciones en comunidades del interior, incluso después de que los vientos hayan disminuido.
El cambio climático añade presión a este peligro. Una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, disponible para alimentar precipitaciones intensas. Comprender cómo se combinan esa humedad, la circulación de las tormentas y el relieve es fundamental para anticipar dónde puede concentrarse la lluvia.
Un experimento con el ciclón Shaheen
Una investigación publicada en Scientific Reports estudió a Shaheen, que afectó el norte de Omán en octubre de 2021. Mediante simulaciones con el modelo atmosférico ICON, a una resolución de 6.5 kilómetros, los investigadores modificaron la temperatura superficial del mar, la altura del terreno y la rugosidad de la superficie marina.

El cambio que produjo la respuesta más marcada fue aumentar 2 °C la temperatura superficial del océano. Bajo esa condición, el ciclón simulado se intensificó y generó más lluvia costera. Eso sí, este resultado permite examinar la respuesta del modelo ante un mar más cálido, pero no constituye por sí mismo una proyección climática.
Más humedad para alimentar las lluvias
Los ciclones tropicales encuentran en el océano una fuente de energía y humedad. En condiciones atmosféricas favorables, aguas más cálidas pueden contribuir a intensificarlos. A su vez, el aumento del vapor de agua disponible puede favorecer más precipitación cuando la humedad converge y se condensa dentro del sistema.
Para un escenario de calentamiento global de 2 °C, se estima un aumento promedio cercano al 14 % en las tasas de lluvia dentro de unos 100 kilómetros del centro de los ciclones. Es una estimación global de múltiples estudios, distinta del experimento con Shaheen. Una que tampoco implica que cada tormenta responderá de la misma manera.
Las montañas modifican el reparto del agua
El relieve también interviene. Cuando el aire húmedo encuentra una montaña, asciende, se enfría y puede producir más precipitación. En las simulaciones de Shaheen, reducir la altura del terreno modificó la trayectoria del ciclón y debilitó las lluvias reforzadas por las montañas. La cantidad acumulada depende además del tamaño y la velocidad de desplazamiento del sistema.
Los ciclones grandes y lentos suelen dejar mayores acumulados. Por eso, la categoría de un huracán no basta para estimar su peligro por lluvia. Sus vientos pueden debilitarse mientras las precipitaciones mantienen el riesgo de inundaciones.
Vivir lejos del mar no elimina el riesgo
En el interior, las pendientes concentran el agua hacia arroyos y ríos; en las ciudades, el pavimento favorece la escorrentía y puede sobrecargar el drenaje. Otros sistemas meteorológicos también pueden interactuar con un ciclón o sus remanentes y prolongar las lluvias sobre una misma región.
El estudio de Shaheen no demuestra que el cambio climático esté desplazando las inundaciones cada vez más lejos de la costa. La evidencia más amplia sí apunta a lluvias ciclónicas más intensas con el calentamiento. Para las comunidades del interior, esto refuerza la necesidad de vigilar la precipitación y los cauces, incluso cuando el ciclón pierde fuerza.
Referencias de la noticia
Al Mawali, B., Ali, I., Köhler, M. y colaboradores. (2026). Sensitivity of ICON ensemble simulations of tropical cyclone Shaheen to sea surface temperature and terrain-height changes.
Sultan Qaboos University. (2026). Could warmer waters bring heavier coastal rain? Insights from Cyclone Shaheen simulations.