Matter of Trust: el proyecto que convierte cabello en una herramienta para cuidar agua y suelo
Lo que parece un simple residuo puede esconder una segunda vida. Matter of Trust transforma cabello desechado en filtros para limpiar agua y materiales que ayudan a conservar humedad y recuperar suelos.

Cada día, miles de mechones de cabello terminan barridos del suelo de peluquerías y salones de belleza. Para la mayoría, ahí acaba su historia. Para Matter of Trust, puede ser apenas el comienzo. Esta organización recupera cabello humano y pelo animal para convertirlos en filtros, acolchados agrícolas y otros materiales útiles frente a problemas ambientales.
Su visión parte de que el cabello es una fibra natural desaprovechada pese a sus propiedades. Pero Carenini también pone un límite: el cabello no sirve para resolver cualquier problema. Es una herramienta dentro de una visión más amplia de economía circular, donde los residuos pueden regresar a procesos productivos o ambientales.
¿Por qué el cabello?
El cabello no es solamente un residuo abundante. También es una fibra natural con propiedades muy particulares. Es resistente, se elonga, puede soportar hasta 10 veces su peso, atrae grasas y aceites y contiene 17 % de nitrógeno y 40 % de materia orgánica. Esa combinación permite aprovecharlo tanto en dispositivos para limpiar agua como en aplicaciones sobre el suelo.

Además, Matter of Trust lo compara con otras fibras naturales, como la lana o el algodón, pero señala que el cabello ha sido históricamente mucho menos aprovechado. Para la organización, ahí está precisamente la oportunidad: recuperar una fibra que normalmente termina en la basura y devolverla a otros procesos ambientales.
Uno de sus principales usos consiste en fabricar dispositivos capaces de retener contaminantes del agua. En México, buena parte del trabajo de esta comunidad se concentra en aguas grises, lo que implica retirar aceites vegetales, materia orgánica y contaminación fecal. Aunque la organización también ha trabajado en otros países con hidrocarburos, metales y otros compuestos.
Actualmente hay proyectos de limpieza de agua en la Ciudad de México (Xochimilco, Chapultepec), Monterrey, Chiapas y Tulum. En el Bosque de Chapultepec, mediciones antes y después del filtrado mostraron reducciones de alrededor de 75 % en aceites y grasas, 78 % en sólidos en suspensión y hasta 98 % en contaminación fecal.
Lo que viene después
Pero el proceso no termina cuando el filtro captura el contaminante. Y su destino depende de lo que haya retenido. Si se convierte en residuo peligroso, debe manejarse conforme a la legislación y mediante gestores autorizados. Carenini señaló que, en esos casos, una de las alternativas más utilizadas es la incineración controlada.

Esto significa que no todo el cabello utilizado puede compostarse después, sino únicamente cuando los residuos retenidos no están clasificados como peligrosos. En México, mientras el trabajo se realiza con aguas grises, se pueden tratar esos filtros y reutilizarlos posteriormente en agricultura o procesos de regeneración del suelo.
Menos evaporación, pero también más vida en el suelo
El cabello también ha encontrado un lugar lejos del agua, alrededor de los cultivos. Utilizado como acolchado sobre el suelo, funciona como una barrera que dificulta la pérdida directa de humedad. Durante sus experiencias en Chile, esta cobertura consiguió reducir alrededor de 71 % la evaporación directa y permitió disminuir el riego hasta 48 %.
Pero ese no es necesariamente el efecto más interesante. Al degradarse lentamente, el cabello aporta nitrógeno y materia orgánica. Además, han observado un mayor desarrollo de micorrizas y otros microorganismos beneficiosos, que facilitan a las plantas el acceso a agua y nutrientes y favorecen un suelo más activo, con mayor capacidad para enfrentar periodos secos.
¿Cuánto cabello puede recuperarse?
La materia prima no parece ser el mayor problema. En lo que va de 2026, Matter of Trust Latam ha recuperado en México 348 kilogramos de cabello humano y 164 kilogramos de pelo de perro. Además, 45 salones participan en la red de recuperación, la mayoría ubicados en Ciudad de México, aunque el proyecto comienza a extenderse hacia otros puntos del país.

El reto para crecer está en otro lugar. Sí, existe interés de comunidades, autoridades y operadores de agua. Pero el financiamiento sigue siendo un obstáculo importante para ampliar los proyectos. Se necesitan empresas con programas de responsabilidad social dispuestas a aportar recursos para implementar estas soluciones en las comunidades donde operan.
Que algún día las comunidades ya no los necesiten
Aunque Matter of Trust busca crecer en México, su meta no es solo llegar a más estados, sino lograr que las comunidades puedan operar y mantener los proyectos por sí mismas. La idea es que la organización quede después como articuladora y apoyo técnico cuando sea necesario.
En el fondo, la propuesta va mucho más allá del cabello. Carenini invita a mirar el bote de basura y preguntarse para qué podría servir aquello que estamos por desechar. Quizá entonces una cáscara, un plástico o un puñado de cabello deje de parecer simplemente basura y empiecen a verse como oportunidades.