Narvales ayudan al entendimiento de la dinámica oceánica en Groenlandia
Estudios recientes muestran que numerosos glaciares que terminan en el mar en el noreste de Groenlandia y en el sureste de la isla han experimentado un incremento en la escorrentía y en la fusión submarina.

Es increíble pensar cómo la humanidad ha ido encontrando las herramientas para resolver problemas que en principio podían ser simples, enfocados en la supervivencia y que posteriormente se volvieron más complejos y en escalas mucho más grandes.
En esta ocasión una interrogante de carácter científico nos lleva a aguas frías al norte del planeta, específicamente a las costas de Groenlandia. La zona costera oriental central de esta isla recibe aportes significativos de agua dulce originada por el derretimiento de los glaciares, la escorrentía terrestre y el hielo marino.
La circulación oceánica de la región está dominada por aguas frías y relativamente dulces de origen polar, que se encuentran con aguas de origen atlántico, más cálidas y salinas denominadas Corriente de Groenlandia Oriental y Corriente Costera de Groenlandia Oriental.
¿Por qué esta dinámica hídrica es tan importante?
Porque constituye los caminos principales para el transporte de agua dulce desde la plataforma de Groenlandia hacia el Atlántico Norte subpolar, en los que la interacción entre las aguas polares y las aguas de origen atlántico modifica la temperatura, la salinidad y la estructura de la columna de agua, y esto, a su vez, tienen implicaciones para la circulación oceánica, los ecosistemas marinos y el intercambio de calor con los glaciares, sin olvidar su papel en el clima del Atlántico Norte.

El interés en los cambios en la circulación oceánica, la temperatura, la salinidad y el restringido acceso asociado a las condiciones del hielo marino motivó que este año se publicara un estudio realizado por un grupo de investigadores de instituciones de Dinamarca, con el objetivo de caracterizar las condiciones oceanográficas de las aguas costeras y los fiordos del este de Groenlandia y evaluar la penetración de aguas de origen atlántico en la región.
Gracias a los narvales se lograron obtener datos en aguas océanicas de difícil acceso para los humanos
Lo sorprendente fue que utilizaron narvales, que son mamíferos marinos conocidos por su largo colmillo en espiral que sobresale de su cabeza, a los cuales les colocaron instrumentos oceanográficos que no solo rastrearon la profundidad de inmersión, sino que también registraron y transmitieron datos in situ sobre la temperatura y la salinidad del agua.
Los científicos ya habían probado anteriormente a utilizar otros mamíferos marinos, como focas, belugas y ballenas boreales, pero los narvales tienen una ventaja particular: regresan a los mismos lugares, algo muy valioso para obtener mediciones repetidas a lo largo del tiempo.
Uno de los grandes avances de esta investigación fue que los narvales lograron obtener mediciones de sitios en donde antes no se tenían. Con base en los resultados de las mediciones hechas a través de los narvales, así como los modelos y análisis estadísticos que incluían las bases de datos históricas, se caracterizaron las relaciones entre la temperatura, salinidad y profundidad.

Los resultados señalan que las aguas subsuperficiales de origen atlántico, con temperaturas y salinidades relativamente más altas, logran ingresar en el sistema de fiordos del este de Groenlandia y alcanzan zonas próximas a los frentes de glaciares que terminan en el mar, proporcionando una fuente de calor que puede favorecer la fusión submarina.
Además, estudios recientes muestran que numerosos glaciares que terminan en el mar en el noreste de Groenlandia y en el sureste de Groenlandia han experimentado un incremento en la escorrentía y en la fusión submarina. Este mecanismo de penetración de aguas atlánticas cálidas constituye un factor de gran importancia para la fusión submarina de los glaciares y puede contribuir a modificar las condiciones oceanográficas locales en el este de Groenlandia.
Asimismo, la evidencia muestra que la capa de agua atlántica se ha vuelto más gruesa con el tiempo, mientras que la capa superior de agua polar se ha reducido y que las temperaturas del océano por encima de los 500 m, particularmente en la cuenca de Blosseville, aumentaron alrededor de 0.047 °C por año entre 1960 y 2021, un ritmo de calentamiento que, si se considera en términos de la acumulación durante décadas, representa un cambio significativo.
Finalmente, es necesario resaltar que el valor de estos estudios no solo radica en los avances de la ciencia pura, sino en la forma en que pueden servir a la construcción de otras áreas del conocimiento. El entendimiento del deshielo glaciar constituye un elemento fundamental para la mejora de las estimaciones utilizadas en modelos que intentan predecir el cambio climático futuro.
Referencia de la noticia
Mads Peter Heide-Jørgensen et al.,. (2026). Narwhals document atlantification of East Greenland.