"No es solo la piel": los expertos advierten que los ojos también sufren cuando suben las temperaturas
Durante las temporadas de calor, muchas personas experimentan molestias que van desde una irritación leve hasta problemas más complejos que interfieren con actividades cotidianas.

El aumento de las temperaturas afecta directamente a la salud ocular, puede provocar sequedad ocular, conjuntivitis alérgica y fatiga visual, advierten oftalmólogos de los Hospitales Civiles de Guadalajara.
Esto se debe a que el calor extremo provoca la rápida evaporación de la lágrima, lo que causa ojo seco, ardor y sensación de arenilla. Además, la deshidratación por el exceso de calor y el aire acondicionado disminuyen la calidad visual y aumentan el riesgo de conjuntivitis.
Este fenómeno puede provocar visión borrosa, mareos, dificultad de enfoque e incluso pérdida temporal de la visión periférica. También a mayor temperatura, mayor incidencia de rayos ultravioleta, lo que eleva el riesgo de sufrir quemaduras corneales (fotoqueratitis) y cataratas.
Ojo seco
Pero ahora desglosamos algunos de estos males. La lágrima no solo mantiene los ojos húmedos, sino que también cumple funciones esenciales: actúa como barrera protectora frente a polvo, microorganismos y partículas, aporta oxígeno y nutrientes a las estructuras oculares superficiales, y permite una lubricación adecuada que evita la fricción entre los párpados y la superficie.
La escasez de lágrimas no solo provoca ojo seco, sino que también afecta directamente a la córnea, la capa transparente que permite enfocar la luz. La evaporación constante de la lágrima puede causar un deterioro de las células superficiales de la córnea, generando síntomas como:
- Sensibilidad excesiva a la luz (fotofobia)
- Irritación o sensación de cuerpo extraño
- Lagrimeo constante
- Enrojecimiento ocular
- Dolor en casos severos

El calor también afecta a las glándulas de Meibomio estas son las responsables de producir la capa grasa de la lágrima que evita su evaporación excesiva. El calor, el sudor y ciertas condiciones externas pueden favorecer la obstrucción de estas glándulas, provocando meibomitis, con síntomas como la inflamación del borde del párpado, irritación ocular, alteración en la calidad de la lágrima y mayor evaporación lagrimal.
Si la obstrucción persiste, puede provocar en infecciones localizadas como orzuelo conocida también como perrilla u otra afección llamada chalazión, que son pequeñas protuberancias dolorosas en el párpado.
El sudor por el calor, aunque no es la causa principal de problemas, puede generar ardor y alterar el pH de la superficie ocular, afectando la microbiota natural del ojo y provocando irritaciones leves o infecciones.
Con el tiempo esta exposición a los UV puede contribuir al desarrollo de la catarata, una condición en la que el cristalino pierde transparencia y la visión se vuelve borrosa. La catarata es la principal causa de ceguera reversible en el mundo.
Recomendaciones
Algunas de las recomendaciones de los oftalmólogos del bicentenario Hospital Civil de Guadalajara, son usar lentes de sol con protección UV certificada, no solo plástico oscuro o tintado, también usar gorra o sombrero para reducir la exposición directa.
Mantener higiene ocular y evitar maquillaje o cremas que obstruyen las glándulas del párpado y evitar prestarlo o utilizar productos usados o de muestra. En caso de presentar molestias, como el ojo seco, conjuntivitis o alergias, se debe acudir con el especialista y sólo usar lo que ellos indiquen.
Referencia de la noticia
A.J. Bron, J.M. Tiffany, S.M. Gouveia, N. Yokoi, L.W. Voon,. (2004). Aspectos funcionales de la capa lipídica de la película lagrimal.