Nubes con mammatus: el fenómeno que transforma el cielo antes o después de una tormenta y son fáciles de identificar

Las mammatus son una de las formaciones más sorprendentes del cielo. A diferencia de la mayoría de las estructuras nubosas, se forman por movimientos descendentes, un proceso poco común en la formación de las nubes.

Las mammatus indican alta inestabilidad atmosférica y a menudo aparecen después de tormentas eléctricas muy severas.
Las mammatus indican alta inestabilidad atmosférica y a menudo aparecen después de tormentas eléctricas muy severas.

Existen diferentes tipos de nubes. Unas anuncian lluvia, otras buen tiempo, y luego están aquellas que desarrollan rasgos que parecen sacados de una pintura surrealista. Y entre estas últimas están las mammatus, espectaculares formaciones que parecen colgar del cielo, como burbujas enormes que revelan la intensa dinámica que puede alcanzar la atmósfera durante una tormenta.

"Mammatus" proviene del latín mamma, que significa mama o ubre, en referencia a la forma redondeada de las bolsas que cuelgan de la nube.

Las mammatus no son un tipo de nube, sino un rasgo suplementario que puede desarrollarse en la parte inferior de ciertas nubes. Y aunque su aspecto puede resultar inquietante, su aparición no significa necesariamente que un fenómeno extremo esté ocurriendo justo sobre el lugar donde se observan. Aunque sí son una señal de que una tormenta muy desarrollada está o estuvo "cerca".

¿Cómo se forman?

Las mammatus son una forma muy peculiar que pueden adoptar algunas nubes, especialmente los grandes cumulonimbos. Todo comienza durante el crecimiento de estas nubes de tormenta, cuando las fuertes corrientes ascendentes elevan el aire cálido y húmedo hasta alcanzar la tropopausa, ese límite que separa la troposfera del aire más estable de la estratosfera.

Están compuestas principalmente por cristales de hielo densos y pesados, no por gotitas de agua líquida.
Están compuestas principalmente por cristales de hielo densos y pesados, no por gotitas de agua líquida.

Al llegar a esa barrera atmosférica, el aire ya no puede seguir elevándose y se extiende horizontalmente, formando lo que conocemos como yunque. Y es precisamente en la parte inferior de ese yunque donde pueden aparecer estas formas tan peculiares.

En la base del yunque, hay aire cargado de cristales de hielo, gotas de agua y precipitación. Parte de ese contenido se evapora o sublima, enfriando el aire. Y ese aire, ahora más frío y, por tanto, más denso que el que lo rodea, comienza a descender. Ese movimiento descendente es el que forma las características protuberancias o bolsas colgantes que identifican al rasgo mammatus.

Cada una de estas "bolsas" representa una zona donde el aire desciende antes de mezclarse nuevamente con el ambiente circundante. Este comportamiento es poco habitual en las nubes, que se forman gracias a movimientos ascendentes, por lo que las mammatus constituyen uno de los ejemplos más llamativos de movimientos descendentes visibles en la atmósfera.

Una atmósfera muy dinámica

Así que, la presencia de mammatus, indica que en esa región del cielo existen fuertes movimientos verticales del aire, tanto ascendentes como descendentes, y por tanto inestabilidad. Y por ello suelen aparecer junto a tormentas muy desarrolladas o severas, especialmente aquellas capaces de producir lluvias torrenciales, granizadas o descargas eléctricas.

Las mammatus pueden extenderse cientos de kilómetros siguiendo el yunque de la nube cumulonimbo, por lo que es posible observarlas estando incluso muy lejos del lugar donde se desarrolla el núcleo principal de la tormenta.

Pero lo cierto es que es más frecuente observarlas después de que la tormenta más intensa ya ha pasado, cuando el yunque continúa extendiéndose varios kilómetros de su núcleo. También pueden aparecer poco antes de que llegue la parte más activa de una tormenta, dependiendo de la posición del observador respecto al sistema.

Todo un espectáculo natural

Las nubes con mammatus son relativamente fáciles de identificar. En lugar de presentar una base plana, muestran numerosas bolsas redondeadas que cuelgan del yunque como si el cielo estuviera cubierto por racimos de algodón. Y suelen apreciarse mejor cuando el Sol está bajo en el horizonte, al amanecer y al atardecer, porque la iluminación lateral resalta su relieve.

Precisamente por esa apariencia tan inusual, son una de las nubes más fotografiadas por aficionados y meteorólogos. Una muestra fascinante de cómo los complejos movimientos del aire son capaces de esculpir algunas de las estructuras más sorprendentes de la atmósfera.

Referencia de la noticia

OMM. (2026). Atlas Internacional de Nubes.