El “aire acondicionado colonial” de Guanajuato: así refrescan sus calles estrechas sin tecnología moderna
Por las características de sus calles y su orografía, Guanajuato, no solamente es un espacio romántico sino perfectamente diseñado para mantener un agradable ambiente la mayor parte del año.

Este romántico destino, escondido en el corazón de Guanajuato, es uno de los espacios más emblemáticos del estado, reconocido tanto a nivel nacional como internacional. Su arquitectura y proximidad de las fachadas, dieron lugar a diversas leyendas y espacios románticos como el Callejón del Beso.
Las calles estrechas y las casonas de esta ingeniería arquitectónica colonial, con sus techumbres altas, gruesos muros de cantera o adobe y sus patios centrales impresionantes, crean un sistema de ventilación cruzada y efecto de chimenea.
Esta particularidad que data de la época virreinal, permite que los edificios (incluidas las casas y los locales comerciales) se mantengan a una temperatura agradable. Es una forma de imitar a los sistemas de aire acondicionado modernos.

Entre sus calles, se forman corrientes de aire aceleradas que se presentan naturalmente al interior de esta compleja y entramada red. La diferencia de temperaturas, de menor valor en la temperatura entre sus calles y más elevada en el aire expuesto a los rayos directos del Sol, incrementa este movimiento.
Red de calles de más de 8 kilómetros
Estas vías fueron construidas originalmente con la intención de desviar las corrientes de agua del río, y de esta forma, prevenir la ocurrencia de inundaciones en los túneles de Guanajuato. La estructura de este laberinto colonial es principalmente basada en muros de piedras.
La falta de salidas directas en diversos tramos de estas vialidades y la importante diferencia de presiones (por altura y cambios de temperatura), así como la forma en que se canaliza el aire a través de estos pasajes, crea corrientes fuertes y frescas de viento, dando la sensación de estar dentro de un túnel de viento.
Ambiciosa obra que inició en el año de 1963
La construcción de este impresionante sistema subterráneo de calles, inició en el año de 1963. El ambicioso proyecto pretendía entubar el río y pavimentar las calles para mejorar la infraestructura urbana. Mediante este esfuerzo, se buscó resolver el problema recurrente de inundaciones.

En todo el recorrido, los visitantes y lugareños admiran sus gruesos arcos de cantera que, a pesar del paso del tiempo, se encuentran perfectamente preservados y se han convertido en uno más de los atractivos principales de la bella urbe. Estos arcos cuentan parte de la historia de la ingeniería y arquitectura de Guanajuato.
Historia, aventura y cultura en sus calles
Al explorar las calles de Guanajuato, el visitante tiene la oportunidad de vivir una experiencia que combina un toque de aventura, con historia y cultura. Caminar por estos paisajes hace parecer que el tiempo se hubiera detenido y se trasladara a otro momento de la historia.
Es un singular espacio, en donde se puede disfrutar de un ambiente fresco, explorando lo auténtico de la ciudad y lejos de lo agitado de la vida que se presenta en las amplias y grandes vialidades. Si existe la ocasión, es buena oportunidad de incluir este destino en las próximas vacaciones o para escaparse un fin de semana.