Tormentas severas en México

Año con año se presentan en nuestro país tormentas severas que ocasionan lluvias y vientos fuertes, granizadas y hasta tornados. El crecimiento de las ciudades y la población nos ha vuelto más vulnerables a ellas.

Juan Antonio Palma Juan Antonio Palma 30 Mar 2018 - 20:47 UTC
Tormenta
La afectación de tormentas en México es común cada año, sobre todo en temporada de calor.

Desde hace algunos días se están presentando fenómenos meteorológicos severos en nuestro país, muchos se preguntan qué está pasando con la atmósfera e incluso hay quienes los relacionan con el calentamiento global. Sin embargo, este tipo de fenómenos meteorológicos son normales para esta época del año, pues lo que les da la energía es el calor.

Además de la afectación de los ciclones tropicales que, como bien sabemos, se forman en los océanos, en México se han registrado en muchas ocasiones tormentas severas acompañadas con fuertes vientos que, a veces, generan turbonadas, así como granizo e incluso se ha registrado la formación de tornados.

Últimamente se han notado más daños por tormentas severas en nuestro país, pero al parecer está relacionado con el crecimiento urbano y la infraestructura. Por ejemplo, en una ciudad, cada vez que pega una tormenta severa la destrucción es mucho mayor que antes, no sólo porque las tormentas sean más intensas, sino porque en la ciudad hay cada vez más anuncios espectaculares, más estructuras vulnerables, más árboles jóvenes, más lámparas de alumbrado, etc.

Año con año los fenómenos tormentosos traen vientos intensos. Normalmente, una ráfaga de viento de tormenta alcanza en promedio hasta 60 km/h pero, dependiendo de la intensidad de las corrientes descendentes, se ha llegado hasta los 100 km/h o incluso más allá de ese valor. De igual manera, aparece el granizo y algunos tornados dejando daños de consideración.


Daños
Las tormentas severas causan daños importantes en nuestro país.

¿Porqué se dan las tormentas severas?

Todo se está concentrando en el calor y la humedad. En efecto, cada año se superan registros de temperaturas máximas extremas en algunos puntos del país, o bien se establecen periodos mucho más extensos con temperaturas muy calurosas, lo que, por ende, genera un suministro de energía poderoso para las tormentas.

Una vez que ocurren las condiciones de inestabilidad en la atmósfera y de entrada de humedad, sólo falta jalar el gatillo y de eso se encarga la energía térmica que aporta el intenso calor vespertino. En consecuencia, la formación de nubes tipo cumulunimbus es más extensa y poderosa, lo que hace que sus efectos sean más intensos.

Debido a esto, es importante que la población no sólo tome precauciones cuando se acerque un huracán, ya que una tormenta severa de primavera con sus ráfagas de viento, granizo y posible formación de tornados, nos vuelve igual de vulnerables.

Por eso es recomendable seguir alimentando una cultura de prevención ante cualquier fenómeno meteorológico y no menospreciar la fuerza de la naturaleza, que como muchos ya constataron, es algo que sencillamente nos supera.

Publicidad