El primer Día de Muertos tras perder a un ser querido: así se celebra la tradición de la Primera Cera en México
Este tradicional momento proviene de la veladora que familiares, amigos y conocidos entregan a la familia de la persona fallecida, para iluminar el camino de su alma de vuelta a casa

Cuando un ser querido se ausenta, se abre un importante vacío entre familiares, amigos y seres queridos que compartían momentos con el finado. A ese primer encuentro en donde se reúnen los dolientes en nuestro país, se le conoce bajo el nombre de Primera Cera.
Este encuentro reúne a quienes perdieron a un ser querido. En México tenemos una cultura muy rica y llena de diversas tradiciones. El Día de Muertos es una fecha muy especial, en donde se le dedica un tiempo especial para recordar a ese ser querido que ya está gozando del descanso eterno.
Esta celebración viene de muchos años atrás y tiene características muy particulares que pueden variar, dependiendo de la región o el lugar del país en donde nos encontremos. Lo que todas tiene en común, es el deseo de hacer oración y recordar a las personas que fueron llamadas a la regresar a la casa del Padre.
Diversos elementos forman parte de esta tradición
Existe una importante cantidad de elementos que forman parte de una de las fechas más importantes dentro de las tradiciones mexicanas. Una de ellas es visitar a los familiares difuntos al panteón y rezar por ellos. Otra, es ofrecer una Santa Misa por ellos y la más conocida es el altar de muertos.

Para quienes realizan este altar por primera vez por ese ser querido que recientemente partió, tanto familiares como amigos depositan una veladora. También se coloca una fotografía del difunto y se adorna con papel picado de colores, se colocan flores, objetos y los alimentos que le gustaban para recordarle.
El recuerdo de los fieles difuntos
En el caso del Día de Muertos, es importante que se sepa distinguir lo que es el recuerdo de los fieles difuntos y lo que se va desvirtuando en cultos y “modas” que hacen perder el sentido tradicional de nuestras ancestrales costumbres mexicanas.
El Día de Muertos es una de las tradiciones culturales que reúne a las familias en torno a la memoria de ese ser querido ausente del plano terrenal. Se caracteriza por los colores que invaden las calles y casas; el papel picado con diversos diseños no puede faltar; el pan de dulce y las tradicionales calaveritas de azúcar también complementan el momento.
Importante distinguir entre tradiciones y culto
Los mexicanos tenemos expresiones muy hermosas de nuestra cultura hacia nuestros seres queridos: colocar una fotografía, preparar esa comida que le gustaba, visitar el panteón o la cripta y reunirnos para contar anécdotas, hablan de ese afecto y tener presente a la persona ausente.
Las veladoras que familiares y amigos colocan en el altar de muertos, simboliza la Luz de Cristo, la fe, la esperanza y el camino espiritual hacia la Vida Eterna; busca disipar las tinieblas de la muerte y el pecado; recuerda la presencia de Dios y la promesa de la resurrección.
Vínculo de Comunión
La luz manifiesta demás, el vínculo de comunión que permanece entre los vivos y los que han partido, manteniendo vivo su recuerdo a través de la oración. A veces se coloca un número específico de velas, para recordar la cantidad de personas recordadas.
En la práctica popular, el color de la vela le incluye un matiz adicional: el blanco, simboliza la pureza, la paz e inocencia: se emplea para encomendar el alma del difunto a la misericordia de Dios. El amarillo representa la luz radiante del Sol.
El periodo incluye los últimos días de octubre y los primeros de noviembre
El morado significa duelo, penitencia y luto; recuerda especialmente a quienes han partido en circunstancias trágicas o difíciles. El rojo simboliza el amor al familiar y la Pasión de Cristo. La cera representa también un símbolo de reciprocidad y la compañía espiritual al finado.

Genera un sentimiento de tranquilidad entre los dolientes, confiando en recibirlo cuando toque partir. El periodo que incluye los festejos, inicia el 28 de octubre y concluye hacia el 2 de noviembre. El 1 de noviembre por la noche, se celebra el rezo del rosario.
Las velas sobrantes se funden
Este momento es dedicado a la persona fallecida y asisten amigos y vecinos. Al terminar, se sirven alimentos y se fortalecen los lazos de amistad. En diversas comunidades, las campanas repican durante el 1 de noviembre como parte del acompañamiento espiritual. A cambio de ese servicio, la población les comparte fruta, pan y cera a quienes se encargan de tocarlas.
La tradición señala que ese último día (2 de noviembre) a las 2 de la tarde, las familias cierran las puertas de sus casas y dejan de recibir visitas. Al concluir la celebración, las velas que no se consumieron se recolectan y se funden para fabricar cirios pascuales; o bien se guardan para encenderlas gradualmente durante todo el año.