El pueblo de Guanajuato famoso por sus enormes panes artesanales: una tradición que atrae visitantes desde generaciones
Este estado se distingue porque en él muchas de las historias relevantes del país han ocurrido. Y esta peculiar población no es la excepción, han desarrollado y mantienen una importante tradición panadera

Esta población es considerada como la más antigua del estado de Guanajuato; fundado oficialmente el 19 de septiembre de 1526 bajo el nombre de San Francisco de Acámbaro. Está localizado en el extremo sureste del estado, en las orillas del río Lerma.
Se ubica a una altitud entre los 1,860 a los 1,945 metros sobre el nivel del mar y posee un clima templado subhúmedo. En sus orígenes prehispánicos, fue un importante asentamiento de la cultura Chupícuaro hacia el año 1200 antes de Cristo. Su nombre proviene del purépecha Ak’amparhu, que significa “en el maguey”.
Además de ser famoso por contar con una amplia variedad de museos, como el del ferrocarril o el que resguarda las reliquias de culturas mesoamericanas y arte colonial, la locación es famosa a nivel nacional por su tradición panadera, con piezas populares como las acambaritas, el pan de huevo, pan de leche y el famosísimo pan de muerto.
De calles coloniales y templos antiguos
Acámbaro es reconocido por su importante tradición panadera que conquista hasta el más exigente paladar desde el primer bocado; aunque también por sus templos antiguos, sus calles coloniales. Para muchos amantes del pan tradicional mexicano, llegar aquí es una parada obligada.

El aroma a trigo recién horneado forma parte del ambiente y paisaje cotidiano. Encontrarse ahí implica caminar por su tradicional centro histórico y, muy seguramente terminar dentro de alguna de las muchas panaderías, disfrutando de alguna de sus especialidades.
Raíces que se remontan al siglo XVI
La tradición del pan en Acámbaro, tiene sus raíces que se remontan al siglo XVI, cuando llegó el trigo a la región y la receta fue impulsada por la presencia de los primeros franciscanos. Este insumo se combinó con la habilidad de los habitantes artesanales de la región. El resultado ha sido, este delicioso alimento cuyas recetas se han heredado de generación en generación.
Como se dijo antes, uno de los productos más representativos son las denominadas acambaritas, las cuales son unas piezas de corteza dura por fuera y migajón suave en su interior; tiene distintas versiones, como: el tallado, el especial, el ranchero de leche, el de huevo o los que son de figuras con forma de animales.
Algunas variantes con frutas secas
En años recientes se han incorporado algunas variantes en donde se han incorporado frutas secas, sin olvidar conservar el método tradicional. Si algo distingue a este pan respecto al resto del país es su sabor profundo, ligeramente tostado y su capacidad para mantenerse fresco durante más tiempo.

Es común ver a varios visitantes llevar varias bolsas de pan, además de incluir varias piezas adicionales para disfrutar durante el camino. Las panaderías forman parte importante de la identidad del pueblo.
Pan horneado de forma artesanal
Muchas familias conservan los hornos y las tradiciones que han sido heredadas de generación en generación y permaneciendo prácticamente intactas. El proceso de elaboración de este pan sigue siendo artesanal en la mayoría de los establecimientos de Acámbaro.
Las piezas de pan suelen hornearse en lotes pequeños, por lo que es normal encontrar pan caliente y recién horneado varias veces al día. Probar una pieza recién horneada, cambia por completo la experiencia del día.
Su corteza cruje desde la primera mordida y en su interior se conserva la suavidad y consistencia esponjosa y “airosa”, que combina perfectamente con una bebida caliente, como chocolate o café. Pero además de este alimento de trigo, en el municipio también se preparan dulces tradicionales, como: jamoncillos, ates o duraznos cubiertos.
La tradicional Lluvia de Pan
En Acámbaro se vive una de las experiencias más singulares y forma parte de la Feria de la Panificación y ocurre año con año durante el mes de julio; se trata de la ya tradicional “lluvia de pan”. Este evento, consiste en lanzar miles de piezas de pan desde carros alegóricos o durante una peregrinación por las calles del centro histórico.
De esta forma, todos los asistentes tienen la oportunidad de atrapar alguna pieza y disfrutarla. Esta tradición inició hace aproximadamente 50 años, cuando un panadero regaló piezas de pan durante una peregrinación en agradecimiento por las bendiciones recibidas. Con el tiempo, otros panaderos se sumaron a esta gentileza y la costumbre creció hasta convertirse en una tradición.
Hoy en día, por lo menos una decena de panaderías locales participan y lanzan por los aires entre 150 mil y 200 mil piezas de pan, para quienes recorren los casi 2 kilómetros; acompañados de música, colores y un ambiente de gran fiesta. Este acto es una forma de agradecer a la Virgen del Refugio, patrona del pueblo, el trabajo y la prosperidad para los panaderos y sus familias.