Seguridad al nadar en ríos y lagos: conoce la calidad del agua, los riesgos y cómo protegerte este verano
Casi todos piensan en consultar las condiciones del tiempo antes de visitar un río o un lago durante las vacaciones, pero ¿y la calidad del agua? Esto es lo que debes saber.

Te has puesto a pensar, ¿qué podría hacer que te detengas a meterte al agua a darte un buen chapuzón si estás de vacaciones cerca de un río o un lago? Para muchos, podría ser no tener el atuendo adecuado, mientras que para otros, la forma en la que luce el agua e incluso su color serían razón suficiente.
Sin embargo, más allá de las razones más comunes que podrían determinar meterse o no a un cuerpo de agua, considerar los aspectos de seguridad que tendrían que ser la prioridad para todos. Con esto, casi siempre pensamos en la temperatura del agua, la presencia del viento o la corriente presente en el momento, pero, la seguridad va más allá de eso.
Se trata también de considerar qué más puede haber en el agua, además de peces o plantas y sin importar factores tan obvios, como el color que la tiñe. Al día de hoy, la mala calidad del agua en todos los cuerpos de agua en general es una problemática creciente y que no debemos tomar a la ligera.
Entonces, ¿qué tan seguro es realmente nadar hoy en día en aguas abiertas? ¿Es algo que deberíamos dejar de hacer? Para estas y muchas otras preguntas qué seguro te surgieron, existen respuestas y recomendaciones ya que no se trata de dejar de nadar, sino de hacerlo con seguridad considerando todos los factores de riesgo.
De aguas residuales hasta las tormentas: el lío actual de la contaminación de cuerpos de agua
Ya sea por motivo recreacional o deportivo, entrar al agua puede ser una actividad muy benéfica y hasta recomendada para mantener un estilo de vida saludable física y mentalmente. Especialmente, cuándo se trata de una actividad en medio de una salida vacacional.

Pero casi siempre al tratarse de un cuerpo de agua natural, los factores de riesgo que podrían resultar en éxito o fracaso de esta hazaña cambian literalmente todos los días.
Porque sí, los fenómenos meteorológicos juegan un papel importante no sólo porque pueden alterar sus condiciones, sino también porque pueden mantener el equilibrio necesario para ser un ecosistema vivo y “saludable” a largo plazo.
El problema es que, el mundo ha cambiado a un ritmo en el que la naturaleza no puede correr para mantener el equilibrio apto para todos los que habitan sus ecosistemas. Y si a esto le sumamos que, la humanidad incrementa sus residuos al ritmo de las nuevas tendencias de consumo y estilo de vida, el panorama cambia por completo, hasta para tomarse unas buenas vacaciones.
Calentamiento global y contaminación fecal
Los monitoreos de las últimas dos décadas de varios países muestran una tendencia preocupante: las aguas residuales de las ciudades están llegando cada vez más a ríos y lagos que alguna vez se consideraron seguros. ¿El mayor riesgo de esto? Sin duda la contaminación fecal.
Las razones son múltiples: sistemas de alcantarillado y de aguas residuales antiguos o sin mantenimiento, crecimiento desmedido de la urbanización, desbordamiento de sistemas de desagüe durante lluvias torrenciales e inundaciones, descarga de aguas residuales en cuerpos de agua, entre muchos otros.
Si a esto le sumamos que el calentamiento global ha aumentado las temperaturas de manera progresiva en las últimas décadas, estos espacios contaminados se vuelven el ambiente perfecto para la proliferación de bacterias y la floración exacerbada de cianobacterias (capaces de producir toxinas que afectan la función de órganos al consumirse en aguas contaminadas).
¿Cómo saber si un río o un lago es seguro en su calidad de agua?
No podemos evitar con toda certeza adentrarnos a un río o lago que no esté contaminado, pero como en todo, mantenerse informado con las herramientas que sí contamos es nuestra mejor opción. Las recomendaciones son:
- Infórmate de las posibles condiciones locales de la región. Puedes hacerlo por medio de los sitios oficiales de los gobiernos locales y fuentes de información verificables en la web o redes sociales. Si recientemente hubo una expansión urbana, construcción relevante o inundación importante, es muy posible que exista contaminación por aguas residuales en sus cuerpos de agua cercanos.
- Consulta los últimos reportes de calidad del agua del río o lago al que planeas ingresar por medio de monitoreos oficiales.
- Consulta el pronóstico del tiempo los días previos a tu viaje o posible ingreso a un río o lago.
- Evita nadar y adentrarte a cuerpos de agua después de lluvias fuertes (el incremento de bacterias fecales puede extenderse hasta 72 horas después de un evento pluvial muy intenso).
- Respeta avisos de cierre por calidad del agua.
- No entrar al agua si tiene una tonalidad inusual, con manchas verdes, turbia, con espuma espesa, o con mal olor.
- Procurar cubrir zonas vulnerables, heridas abiertas, no tragar agua y evitar contacto con las mucosas. Ducharse lo más pronto posible después de la actividad acuática.
- Mantener a niños y mascotas lejos de cualquier cuerpo de agua con floración de algas.
Varias de estas recomendaciones son aplicables también en otros espacios acuáticos recreativos artificiales. Con esto puedes evitar desde infecciones y enfermedades gastrointestinales, hasta infecciones de la piel que podrían tornarse graves.