Sin electricidad, sin vecinos y sin una salida fácil: conoce el pueblo fantasma que esta en Portugal
Escondida en la Serra da Freita, Drave ha permanecido abandonada durante casi dos décadas, pero sigue atrayendo a aventureros. Algunos dicen que, es uno de los lugares más míticos de Portugal.

No hay carreteras, electricidad, agua corriente, saneamiento, gas ni siquiera servicio de correo. La cobertura de telefonía móvil puede ser escasa. ¿Y el acceso? Es cualquier cosa menos fácil. Situada en el municipio de Arouca, Drave es a menudo calificada como el pueblo más aislado de Portugal, y resulta fácil entender por qué.
Nadie ha vivido en este pueblo desde hace casi dos décadas. No existen ruidos de coches, ni vecinos, ni rastro alguno de la vida moderna. "Solo ruinas, silencio y las huellas de una comunidad que antaño floreció allí", señala el sitio web Idealista.
Un pueblo deshabitado desde hace casi 20 años
No se trata simplemente de un pueblo "escasamente poblado". Más bien, podría decirse que es un lugar completamente vacío; un lugar donde "el tiempo parece haberse detenido y donde el único sonido es el de la naturaleza reclamando el espacio dejado atrás por los seres humanos". Sin embargo, algunos insisten en que sigue siendo "uno de los lugares más míticos de Portugal".
"Drave estuvo habitado hasta principios de este siglo, aunque el servicio telefónico no llegó hasta 1993, tal como se indica en una placa fijada en la iglesia del pueblo. Hoy en día, Drave no cuenta con residentes permanentes. No obstante, su carácter único, su ubicación y su mística aseguran que el pueblo no caiga en el olvido; de hecho, un número creciente de visitantes está descubriendo Drave y cayendo bajo su hechizo. Quizás la vida esté regresando lentamente a Drave", observa el blog Viajando entre Viagens.
¿Cómo llegar a Drave?
Escondido en lo más profundo de la sierra de Freita, en el municipio de Arouca, el pueblo de Drave es un pueblo fantasma, deshabitado desde 2009. Al carecer de carreteras accesibles, electricidad o servicios básicos, solo es posible llegar a él a través de senderos de montaña.
"Si la aldea de esquisto es mágica, la ruta de senderismo para llegar a ella no lo es menos. El sendero de acceso a la aldea de Drave comienza en la vecina localidad de Regoufe y tiene una longitud aproximada de 4 km (8 km ida y vuelta)", relatan los autores del blog Vaga Mundos.

"Y, créame, llegar a Drave después de esta caminata es algo verdaderamente mágico. Resulta difícil describir la sensación que se experimenta al contemplar por primera vez el conjunto de casas de esquisto del pueblo, salpicado por su pequeña capilla blanca y al escuchar el sonido de las aguas cristalinas del arroyo Palhais".
En efecto, pues a pesar de la total ausencia de habitantes o de infraestructuras modernas, todavía es posible hallar vestigios de la vida que el pueblo albergó en el pasado. Entre ellos se encuentran las casas de esquisto, en diversos estados de ruina.
También hay "una pequeña capilla que se mantiene conservada", así como algunos "elementos tradicionales, tales como abrevaderos de piedra, muros, prensas de aceite y graneros"; por no mencionar "los increíbles senderos y las vistas que dominan el valle", añade Idealista.
¿Cómo se convirtió todo un pueblo en un pueblo fantasma?
Que no haya equívocos: este pueblo no se transformó en un pueblo fantasma de la noche a la mañana.
Al igual que muchos otros pueblos del interior, Drave fue perdiendo a su población de manera gradual. Los jóvenes emigraron, los ancianos fallecieron y las condiciones de vida se volvieron insostenibles.
Aun así, cabe afirmar que Drave no ha caído en el olvido por completo. "Grupos de scouts procedentes de diversas regiones utilizan el pueblo como campamento de actividades y han contribuido a mantener en pie algunas de sus estructuras".