7 bulbos de flores de invierno que puedes plantar ahora para obtener flores tempranas
Cuando el invierno todavía parece largo, algunos bulbos ya empiezan a prepararse para la nueva temporada: fáciles de cultivar y generosos en su floración, son la mejor manera de anticipar la primavera en balcones y en el jardín.

Entre finales de invierno y principios de primavera, cuando el frío aún no ha amainado del todo, algunas plantas aún encuentran la fuerza para florecer. En la naturaleza, es frecuente encontrar azafranes silvestres (Crocus spp.) salpicando prados y bordes de caminos, campanillas de invierno (Galanthus nivalis) emergiendo en los límites de los bosques y anémonas silvestres (Anemone spp.) iluminando claros y sotobosques. Incluso en entornos urbanos, no es raro verlas brotar en parques y jardines mal cuidados, donde se han naturalizado con el tiempo.
Además de especies silvestres, los viveros y centros de jardinería ofrecen numerosos bulbos ornamentales selectos que florecen muy temprano en la temporada. Plantarlos ahora garantiza, en pocas semanas o, como máximo, a principios de primavera, toques de color que pueden romper la monotonía del invierno.
Bulbos: un cultivo sencillo y asequible
Plantar bulbos es una de las tareas de jardinería más sencillas y gratificantes. Requiere pocas herramientas, poca experiencia y rara vez falla. Se pueden cultivar en macetas, balcones y terrazas, o en parterres, creando grupos más o menos densos para un efecto natural.
El proceso es esencial: elegir un suelo con buen drenaje, plantar los bulbos a una profundidad de aproximadamente dos o tres veces su altura, con la punta hacia arriba, y regar ligeramente. Para plantas más bajas, es posible mantener el bulbo en la superficie para facilitar el crecimiento de la parte aérea. Es fundamental evitar el encharcamiento, especialmente durante los meses más fríos.
Para florecer, los bulbos deben pasar por un período de vernalización, o exposición al frío. Los que se venden ya están maduros, pero es importante dejarlos al aire libre durante unas semanas después de plantarlos: el frío invernal es precisamente la señal que activa los mecanismos de floración.
1) Azafrán (Crocus vernus)
Los azafranes son de los primeros en florecer, a menudo cuando el suelo aún está helado.

Florecen entre finales de invierno y principios de primavera, con flores en forma de copa en tonos morados, amarillos y blancos, con vetas bicolores. Prefieren lugares soleados o ligeramente sombreados y suelos bien drenados. Son ideales tanto en macetas como en parterres, donde tienden a naturalizarse fácilmente. Tenga cuidado de no confundirlas con el azafrán (Corcus sativus), ya que, a diferencia de este último, no son comestibles.
2) Campanilla de febrero (Galanthus nivalis)
Símbolo por excelencia del fin del invierno, la campanilla de invierno también florece en enero o febrero.

Sus pequeñas, delicadas pero resistentes flores blancas prefieren suelo fresco y sombra parcial. Es una especie resistente, perfecta para jardines de aspecto natural o para dejarla crecer libremente bajo árboles y arbustos.
3) Narcisos enanos (Narcissus spp.)
Los narcisos enanos preceden a las variedades más grandes y ofrecen flores compactas y muy brillantes, que van del amarillo al crema.

Florecen entre finales de invierno y principios de primavera y requieren pocos cuidados: sol o semisombra y suelo bien drenado. Son especialmente adecuadas para cultivar en macetas, incluso en arreglos mixtos.
4) Jacintos (Hyacinthus spp.)
Los jacintos combinan una floración temprana con un aroma intenso e inconfundible.

Generalmente florecen de febrero a marzo, con espigas compactas de colores brillantes. Prefieren lugares luminosos y suelos fértiles y bien drenados. En macetas, ofrecen resultados inmediatos y muy decorativos.
5) Tulipanes enanos (Tulipa kaufmanniana)
En comparación con los tulipanes tradicionales, las variedades enanas florecen antes y son más resistentes.

Florecen entre finales de invierno y principios de primavera, con flores proporcionadas y colores brillantes. Requieren lugares soleados y son ideales para borduras bajas y macetas.
6) Anémonas (Anemone spp.)
La anémona blanda es una de las especies más tempranas del género. Florece entre febrero y marzo con flores en forma de margarita en tonos azules, rosas y blancos.

Prefiere suelos ligeros y lugares luminosos, pero no demasiado calurosos. Excelente para parterres naturalistas. La anémona coronaria también es muy apreciada en jardinería ornamental y entre floristas.
7) Iris (Iris spp.)
El iris reticulata florece muy temprano, a menudo incluso a finales del invierno. Sus elegantes y fragantes flores suelen ser azules o moradas con manchas amarillas.

Les encanta el sol y los suelos secos, incluso pedregosos, y se adaptan bien al cultivo en macetas.
Una forma sencilla de dar la bienvenida a la primavera
La cuenta atrás para la primavera ya ha comenzado. Para los amantes de la jardinería, este es el momento de prepararse para la floración más abundante del año.
Mientras tanto, hacer espacio para los bulbos de invierno significa acompañar discretamente la transición del invierno a la nueva estación, dejándose sorprender por las flores que anuncian la primavera cuando aún parece lejana.