La especie invasora que amenaza los lagos de México y se reproduce con rapidez

Las flores violetas de esta especie parecen inofensivas, pero esta planta invasora se ha convertido en uno de los mayores desafíos para los ecosistemas acuáticos de México.

Aunque parece un enorme jardín de flores, debajo de todas estas plantas hay un lago que apenas se alcanza a ver.
Aunque parece un enorme jardín de flores, debajo de todas estas plantas hay un lago que apenas se alcanza a ver.

Imagina llegar a un lago y encontrarlo completamente cubierto por una alfombra de color verde. La primera impresión sería pensar en un hermoso jardín flotante, pero la realidad es que debajo de él existe un problema que no dimensionamos. Se trata del lirio acuático, una especie que llegó a México como planta ornamental y terminó invadiendo lagos, presas y canales.

Esta especie suele reproducirse con una velocidad sorprendente y puede llegar a cubrir por completo un cuerpo de agua en unas cuantas semanas.

El lirio acuático Pontederia crassipes es originario de Sudamérica y llegó a México a finales del siglo XIX como una planta ornamental. Incluso se cuenta que Carmen Romero Rubio, esposa de Porfirio Díaz, lo llevó a Xochimilco en 1897, aunque esta historia no está del todo comprobada.

Hoy lo encontramos en Xochimilco y en lagos como Chapala y Pátzcuaro, donde se ha convertido en un problema. Cuando crece demasiado, afecta la calidad del agua, dificulta la pesca y puede tapar canales de riego. Y mientras más nutrientes encuentra en el agua, más rápido se extiende.

¿Cómo una planta tan bonita puede causar tantos problemas?

La razón es que para multiplicarse ni siquiera necesita semillas. De sus tallos van saliendo nuevas plantas que, con suficiente calor y nutrientes, crecen de un día para otro. Y en condiciones ideales, puede duplicar su superficie en apenas dos o tres semanas, así que unas cuantas plantas pueden terminar cubriendo grandes partes de un lago.

Sus flores violetas son muy bonitas, pero esta planta puede multiplicarse rápidamente y convertirse en un problema.
Sus flores violetas son muy bonitas, pero esta planta puede multiplicarse rápidamente y convertirse en un problema.

La contaminación también favorece su crecimiento. Las aguas residuales y los fertilizantes que arrastra la lluvia llevan nutrientes que aprovecha para seguir creciendo. Por eso puede extenderse con mayor facilidad en lagos y canales que reciben este tipo de descargas.

Cuando se tienen demasiadas plantas, la luz del Sol ya no alcanza a llegar al fondo, lo que afecta a la vegetación que vive bajo el agua. Además, cuando las hojas y raíces mueren y comienzan a descomponerse, se consume parte del oxígeno que necesitan los peces para respirar. En casos graves, esto puede provocar la muerte de peces y otros animales acuáticos.

También afecta a quienes viven o trabajan cerca de estos sitios. Las acumulaciones pueden obstruir el paso de lanchas, complicar la pesca y obstruir canales de riego o bombas de agua. Incluso pueden favorecer la presencia de mosquitos. Para muchas comunidades, mantener despejadas estas zonas implica más trabajo y mayores gastos.

¿Y cómo se elimina una planta que crece tan rápido?

La primera opción suele ser retirarla con maquinaria o de manera manual. El problema es que sacarla una vez no significa que haya desaparecido. Basta con que queden plantas vivas para que vuelva a extenderse.

Cuando se acumula demasiado, el lirio puede bloquear el paso de las lanchas y complicar el trabajo de los pescadores.
Cuando se acumula demasiado, el lirio puede bloquear el paso de las lanchas y complicar el trabajo de los pescadores.

Otra forma de controlarlo es mediante pequeños escarabajos que se alimentan de esta planta. Se trata de dos especies, Neochetina eichhorniae y Neochetina bruchi, que dañan sus hojas y frenan su crecimiento.

En México ya se han utilizado en canales y distritos de riego. Aunque no acaban con el problema de inmediato, ayudan a reducir su crecimiento y mantenerlo bajo control.

También se buscan maneras de aprovechar las plantas que se retiran del agua, por ejemplo, para elaborar composta, producir biogás o fabricar papel. Sin embargo, hay que tener especial cuidado porque pueden absorber contaminantes del agua.

Antes de utilizarlas como abono o para otros fines, es importante comprobar que no contengan sustancias que puedan resultar dañinas.

Retirar las plantas ayuda, pero si los lagos siguen recibiendo aguas residuales y fertilizantes en exceso, el problema volverá. Por eso, la solución también está en evitar que sigamos contaminando el agua. Cuidar nuestros lagos y canales requiere acciones de las autoridades, pero también de las comunidades que los utilizan todos los días.