La orquídea monja es un sensor natural del clima en México, que reacciona a los cambios atmosféricos
Las orquídeas son muy sensibles: en su hábitat natural dependen completamente del ambiente y no tienen suelo que amortigüe esos cambios. Aun así, valen totalmente el esfuerzo de cultivarlas.

De las 30 mil especies de orquídeas identificadas en el mundo, 1,200 se encuentran en México y más de 200 de estas especies están actualmente en peligro de extinción. Más de la mitad de las orquídeas en el país crecen en los bosques de niebla, un ecosistema que cubre sólo el 1 % de nuestro territorio.
La elegante orquídea monja blanca, se puede encontrar en el sur de México, en el estado de Chiapas, así como en Guatemala, Honduras y El Salvador, a altitudes entre 1,400 a 2,200 metros. Lamentablemente, su hábitat se ha restringido por las plantaciones de café, el cultivo de arroz y frijoles, el cambio climático y el desarrollo urbano.
Especialistas explican que la niebla, esencial para mantener la humedad que necesitan las orquídeas, está ascendiendo a zonas más altas debido al cambio climático y la deforestación; si esto fuera poco, el comercio ilegal también las amenaza.
Para conocer más sobre estas hermosas plantas hablamos con nuestro experto en Meteored, el ingeniero Eduardo Corella. Muchas personas desean tener alguna orquídea en su jardín; aunque existen lugares que las comercializan de manera sustentable, mantenerlas no es sencillo, por lo que consultamos al especialista.

Para empezar, explicó que muchas personas piensan que las orquídeas se cuidan como cualquier planta, pero no es así. No es que sean complicadas, pero debemos saber que no crecen en tierra común como la mayoría de plantas. Muchas orquídeas son epifitas, lo que significa que en la naturaleza viven sobre árboles y no en el suelo como las demás.
Sus raíces están hechas para absorber la humedad del aire, tener buena ventilación y, sobre todo no permanecer encharcadas. Por eso cuando las ponemos en maceta y las tratamos como cualquier otra planta común, se pudren y ahí muere nuestra orquídea.
El especialista recomienda la luz indirecta, cerca de una ventana con resolana y no sol directo, buena ventilación y riegos moderados solo para humedecer el sustrato o las raíces. Esto puede realizarse con un atomizador y utilizando sustratos especiales, los cuales normalmente son corteza de árbol y no tierra común.
Delicadeza de las orquídeas
Las orquídeas pertenecen a un género diferente y florecen en temporadas específicas, reaccionando con mayor sensibilidad a los cambios de humedad y temperatura. Existen diversos tipos de estas plantas, entre los géneros como más conocidos están las Phalaenopsis, que son las más comerciales y son más estables.
Tienen la capacidad de reaccionar a los cambios de humedad, temperatura y luz. Se adaptan a estas condiciones; por ejemplo, cuando se acercan las lluvias generan más brotes, aumenta la inducción floral y se observa mayor crecimiento de raíces. De esta manera se preparan y no “sufren” cuando llegan las lluvias porque ya están adaptadas.

Según el Servicio de Información sobre Investigación y Desarrollo Comunitario (CORDIS), las orquídeas dispersan semillas muy pequeñas que pueden ser atrapadas por corrientes de aire y transportadas a grandes distancias, aunque la mayoría caen cerca de la planta madre.
Mientras que otros tipos de semillas contienen reservas de nutrientes que permiten a la planta producir su alimento en sus primeras etapas, las semillas de orquídeas se parecen más al polvo: el embrión contiene entre cincuenta y cien células rodeadas por una cubierta, según explicó el coordinador del proyecto FORECAST, Mike Fay, del Real Jardín Botánico de Kew, Reino Unido.
Para conocer esta asombrosa simbiosis, en la Unión Europea se desarrolla el proyecto FORECAST, que busca examinar la relación entre orquídeas y hongos, así como evaluar el posible impacto del cambio climático en zonas de clima mediterráneo.
Según el coordinador del proyecto, las orquídeas no pueden sobrevivir sin hongos. Si la orquídea se adapta al cambio climático de manera diferente al hongo, la planta podría enfrentar serios problemas.