México aprueba el primer biofungicida de ARN del mundo: así combate los hongos sin dejar residuos en el ambiente

México dio luz verde a una herramienta agrícola que puede silenciar temporalmente un gen esencial en algunos hongos. Aunque suena a ciencia ficción, esta tecnología ya está llegando al campo y promete revolucionar la sanidad vegetal.

El oídio puede desarrollarse sin que exista agua líquida sobre las hojas, a diferencia de muchos otros hongos agrícolas.
El oídio puede desarrollarse sin que exista agua líquida sobre las hojas, a diferencia de muchos otros hongos agrícolas.

México acaba de ocupar un lugar importante en la historia de la biotecnología agrícola. Hace apenas unos días, en agosto de 2026, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios autorizó el primer biofungicida comercial del mundo basado en ARN.

El producto fue desarrollado por GreenLight Biosciences y representa una nueva manera de controlar enfermedades sin depender solamente de fungicidas químicos convencionales.

La COFEPRIS presentó el registro como un avance para el campo y la protección del medio ambiente.

El producto se llama OIFIRAX y está diseñado principalmente para combatir el oídio de la vid, provocado por el hongo Erysiphe necator. Esta enfermedad forma una capa blanquecina parecida a la harina, y se acumula mayormente en las hojas, brotes y frutos, por lo que muchos agricultores también la conocen como cenicilla.

Si no se controla a tiempo, este hongo reduce la fotosíntesis, daña la calidad de las uvas y puede causar pérdidas significativas en los viñedos. Lo innovador no solo radica en el organismo que combate, sino en la precisión de su acción.

COFEPRIS, SENASICA y SEMARNAT evaluaron la autorización de manera conjunta. Según la información presentada durante el anuncio, el expediente completo tardó aproximadamente nueve meses en ser aprobado.

La empresa afirma que más de diez años de investigación y pruebas realizadas en México y otros países respaldan esta aprobación. Sin embargo, seguirán siendo necesarias evaluaciones independientes durante su uso comercial.

Este registro también representa una oportunidad económica para México. GreenLight Biosciences planea invertir entre 50 y 100 millones de dólares en una planta de producción en Ciudad de México, que generará más de 500 empleos especializados.

¿Cómo funciona este biofungicida en el cultivo?

OIFIRAX emplea moléculas de ARN de doble cadena (dsRNA) para bloquear temporalmente un gen esencial para el desarrollo del hongo. Es como enviarle una instrucción incorrecta exclusivamente al patógeno, permitiendo que la planta continúe con sus procesos normales.

Su aplicación no altera el ADN del cultivo, por lo que no lo convierte en un organismo genéticamente modificado.

Su principal ventaja es la selectividad. Diseñado para una secuencia genética específica, minimiza la exposición de abejas, mariposas, microorganismos del suelo y otros organismos que no son el objetivo.

Además, el ARN se degrada naturalmente por enzimas, radiación y procesos presentes en agua y suelo, lo que reduce la posibilidad de acumulación, a diferencia de ciertos plaguicidas convencionales.

Para utilizarlo correctamente, deberá integrarse a un programa de manejo y no aplicarse como una solución aislada. Es indispensable revisar las plantas desde los primeros síntomas y será necesario respetar la etiqueta autorizada, las dosis, intervalos y cultivos registrados, sin extender su uso a otras especies solamente porque también presentan oídio.

Una tecnología prometedora que todavía debe vigilarse

El biofungicida abre una alternativa interesante para reducir algunos tratamientos de amplio espectro, pero “biológico” no significa automáticamente inocuo en todas las condiciones. Investigadores especializados señalan que la evaluación debe considerar posibles coincidencias genéticas con organismos no objetivo.

Otro punto será vigilar la aparición de resistencia. Si el producto se utiliza continuamente y siempre actúa sobre el mismo gen, algunos individuos del hongo podrían presentar variaciones que reduzcan su sensibilidad.

Los genes esenciales suelen ofrecer un control eficaz, pero también requieren revisar cuidadosamente su similitud con genes de otras especies.
Los genes esenciales suelen ofrecer un control eficaz, pero también requieren revisar cuidadosamente su similitud con genes de otras especies.

Por eso, OIFIRAX deberá acompañarse de monitoreo y un manejo integrado de enfermedades eficaz, lo mismo que sucede con los fungicidas tradicionales.

Este es el primer biofungicida de ARN con registro comercial mundial, no el primer plaguicida de ARN. Antes ya se habían autorizado insecticidas con esta tecnología, como Calantha, dirigido al escarabajo de la papa en Estados Unidos. La diferencia es que ahora el blanco no es un insecto, sino un hongo fitopatógeno.

Esta tecnología parece precisa, biodegradable y con un gran potencial. Sin embargo, su desempeño ambiental y agronómico tendrá que demostrarse conforme se popularice. Es una herramienta nueva y prometedora, pero aún no se ha probado a gran escala comercial y es muy pronto para cantar victoria.