Suculentas crestadas: el extraño fenómeno que las hace únicas y cómo cuidarlas
Algunas suculentas cambian de un momento a otro. Y no se trata de un defecto genético o alguna enfermedad, sino de un un fenómeno que te sorprenderá conocer.

Algunas suculentas desarrollan formas tan extrañas que parecen pequeños abanicos. En lugar de crecer de manera normal, comienzan a doblarse y formar crestas. Se trata de las famosas suculentas crestadas o cristatas, muy apreciadas por los coleccionistas debido a que cada planta es única e irrepetible.
No se trata de otra especie o de alguna enfermedad que la haya dañado. Una Echeveria, Euphorbia o Mammillaria pueden crecer de manera normal y después desarrollar esta forma tan peculiar.
Cuando el punto de crecimiento deja de concentrarse en un solo sitio y se expande lateralmente, es cuando surge la fasciación o crestación. Es por eso que los tallos pueden presentarse aplanados, ondulados o en forma de abanico. Este fenómeno también se observa en flores, árboles y algunas hortalizas.
Las causas pueden ser diversas. A veces surge de manera espontánea y en otros casos puede relacionarse con alguna lesión, estrés ambiental o la presencia de ciertos organismos. Esto no significa que la planta esté enferma; muchas suculentas crestadas crecen sanas durante años sin presentar problemas.
Eso sí, por su forma tan compacta es recomendable prestar un poco más de atención a los cuidados. El exceso de humedad puede quedarse atrapado entre los pliegues, así que un buen drenaje, ventilación y un riego bien controlado son clave para evitar pudriciones.
¿Qué pasa cuando una suculenta se vuelve crestada?
Todo empieza en una parte muy pequeña de la planta conocida como meristemo apical. Esta es la zona desde donde salen las hojas, los tallos y el crecimiento nuevo. Normalmente esa parte trabaja desde un punto muy concreto y hace que la planta conserve una forma ordenada.

En una suculenta crestada, ese punto de crecimiento empieza a comportarse diferente. En vez de crecer desde un solo sitio, se extiende hacia los lados, y por eso la planta comienza a ensancharse, doblarse y formar ondas. De ahí salen esas estructuras que parecen abanicos, corales o pequeñas crestas.
¿Por qué ocurre? No hay una sola causa. Puede aparecer de manera espontánea por un cambio natural en la planta, pero también después de una lesión, un golpe, frío intenso o daño de insectos. En algunos casos también intervienen microorganismos, aunque esto no significa que una planta crestada esté enferma.
También existen las llamadas formas monstruosas o monstrosas, pero no son exactamente lo mismo. En una crestada suele verse una línea continua de crecimiento, mientras que en una monstrosa aparecen brotes y formas irregulares en distintos puntos. Echeverias, Aeonium, Crassulas, Euphorbias y muchos cactus pueden presentar estas curiosas formas.
Cómo regar y cuidar una suculenta crestada
Tener una suculenta crestada no significa que tengas que cambiar la manera de cuidarla. La base sigue siendo la misma que con cualquier suculenta: mucha luz, buen drenaje y nada de agua en exceso. Lo importante es observarla un poco más porque sus pliegues pueden guardar humedad por más tiempo.
Con el riego, lo mejor es hacerlo bien y después dejar descansar la planta. Riega hasta que el agua salga por debajo de la maceta y vuelve a hacerlo únicamente cuando el sustrato esté seco. Evita los pequeños chorritos diarios, porque mantienen húmedas las raíces y aumentan el riesgo de pudrición.

El sustrato también hace una gran diferencia. Debe ser suelto y permitir que el agua salga rápido; puedes usar una mezcla para cactus y añadir perlita, piedra pómez o grava volcánica. La maceta siempre debe tener agujeros de drenaje y no conviene que sea mucho más grande que las raíces.
En cuanto a la luz, busca un lugar muy iluminado, pero evita pasar de la sombra al Sol intenso de un día para otro. La transición debe ser gradual, pues incluso una suculenta que prefiere el Sol puede quemarse si no está adaptada. Una buena ventilación también contribuye a evitar la acumulación de humedad entre los pliegues.
A veces una planta crestada empieza a sacar algún tallo completamente normal. Si quieres conservar esa forma de abanico, puedes retirar esos brotes para que no terminen creciendo más rápido que la parte crestada. También pueden reproducirse mediante esquejes, aunque la nueva planta no siempre conserva exactamente la misma forma.
Las suculentas con esta condición pueden verse muy especiales, pero no necesitan cuidados de jardinero experto. Si controlas el agua, utilizas un sustrato drenante y les das buena iluminación, pueden crecer durante muchos años sin problema.